El Eibar prolonga su buena racha con un punto que no recorta distancias
Los armeros vuelven de Valladolid con un empate sin historia que eleva a ocho sus jornadas consecutivas en positivo pero solo le permiten mantener las distancias con el play-off.

El Eibar prolonga la escalada que arrancó hace exactamente cuatro meses, también con un empate a cero a domicilio, entonces en Córdoba. Es el mejor equipo de 2026 y mantiene la tendencia al alza. Anoche enlazó su octavo partido consecutivo en positivo, ocho jornadas que ha saldado con seis victorias y dos empates.
Los números son de escándalo, pero venía de tan abajo que lo que acaba de volver a convertirse en objetivo exige un ritmo incluso más alto, sobre todo viendo lo poquito que empiezan a perdonar los de arriba. El puntito de Zorrilla, que tan goloso habría resultado en otro momento, mantiene a tres puntos la sexta plaza del Castellón, mientras Bugos y Málaga amplían su ventaja. Y queda una semana menos para pelear por la ilusión que ha recuperado el equipo de Beñat San José.
Lo cierto es que el Eibar tampoco mereció más anoche. Apenas creó peligro y, aunque mantuvo su puerta a cero por cuarto desplazamiento consecutivo, queda la sensación de que, al menos en la segunda parte, no se jugó a lo que querían los armeros, al contrario de lo que viene sucediendo últimamente.
Con un planteamiento parecido al de Anoeta, los dos delanteros se quedaron en el banquillo. También como entonces, el Eibar dejó que su rival llevara el peso del partido, a la espera de una oportunidad que le permitiera golpear. Pero, contrariamente a lo que sucedió en el derbi, esta vez no se le puso de cara con un gol tempranero y, aunque no tuvo prisa durante un buen tiempo, cuando quisieron dar un paso adelante no les salió.
La primera parte fue tan retro como la camiseta que lucían los armeros. Como las que protagonizaba aquel Eibar que para rascar los puntos a domicilio necesarios para subsistir, cerraba los partidos con siete candados. No pasó nada, más allá de un par de sustillos en cada área. Quizá alguno más en la visitante, consecuencia de la mayor iniciativa del Valladolid, pero con el mismo resultado.
La segunda parte necesitó un cuarto de hora para animarse. Adu Ares sorteó a Juric para entrar en el área y caer ante Alejo. El árbitro señaló el punto de penalti, pero hubo llamada de la sala VOR y, revisión mediante, lo que ya había parecido un penaltito en el directo, se quedó en amarilla por piscinazo.
El susto reanimó a los locales, un poquito más incisivos a partir de ese momento. Fran Escribá intentó reforzar el paso adelante de su equipo metiendo pólvora y, viendo que le podía salir bien, también San José miró al banquillo para ir introduciendo variantes, más ambiciosas conforme se acercaba el final. Pero el segundo tiempo, como el primero, volvió a esfumarse sin registrar ocasiones claras y con el marcador intacto.

NADIA COMANECI Y AQUEL 10 SÍMBOLO DE LA PERFECCIÓN

España gana su segunda estrella derrotando a un pobre campeón

«Pertur»: qué se sabe, qué no se sabe y qué es ‘fake’

Etorkizuna libreki erabakitzeko konpromisoa berritu dute Bergaran
