2013/11/12

Mikel INSAUSTI
Los amantes bipolares de la noche y el día

Es muy de reseñar que una película impulsada por el sistema de micromecenazgo o crowdfunding, y con un presupuesto final de 215.000 euros, haya salido triunfadora en el Festival de Málaga con los premios principales de Mejor Película (Rodrigo Sorogoyen), Mejor Guión (Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña) y Mejor Actriz (Aura Garrido). Tan llamativo éxito se debe a que «Stockholm» logra dotar de contenido a su escasez de medios, convirtiendo la austeridad formal y conceptual en su razón de ser, de acuerdo con una visión muy generacional e inmediata de las relaciones humanas en la sociedad actual.

También se podría decir que «Stockholm» es la versión juvenil y resumida en hora y media de la trilogía romántica de Richard Linklater. Sí, porque acierta a condensar el recorrido vital de una relación de pareja en una sola noche y la mañana que le sigue. Hoy en día las cosas van cada vez más deprisa, y hasta en lo sentimental el comportamiento humano tiende a comprimirse, a juntar el primer contacto con el desarrollo del romance y su desenlace: todo en uno. Semejante poder de condensación resulta creíble en un mundo así de acelerado, salvo por el tema de la muerte, que hubiera necesitado de un mayor y más profundo tratamiento dramático.

Atendiendo al conocido síndrome al que hace referencia el título, según el cual la víctima pasaría a ser la amada y el verdugo su pretendiente, ambos participarían en un secuestro express. Lo que ocurre es que se cambian las tornas, a fin de revelar lo que de manipulación puede llegar a haber en un simple flirteo nocturno. La bipolaridad es la enfermedad psicológica de nuestro tiempo, y esa doble cara se manifiesta en lo que va de la noche al día.

Aura Garrido y Javier Perea salvan la teatralidad de la situación única que interpretan, en cuanto su aventura concluye en el apartamento con azotea de él. El chico enamorado se despierta en fase «si te he visto no me acuerdo» y la chica intentará retener la magia del flechazo.