Navascués saca en Donostia el billete para el Europeo de Zúrich
La tudelana logra su triunfo más emotivo y la mínima (2.32:38), mejorando registro y encabezando un podio con bronce para Casares.

Estela Navascués vivió el debut perfecto en el maratón de Donostia, ganando en menos de 2 horas, 33 minutos -la mínima exigida por la Federación Española de Atletismo para lograr plaza en el Campeonato de Europa de Zúrich del próximo verano-. En su quinta incursión en los 42,195 kilómetros cumplió los dos objetivos que se había propuesto. Vencer y en 2.32:38, mejorando los 2.35:40 que hasta ayer poseía como mejor marca que recortó en tres minutos.
Para ello contó con la colaboración de Modesto Álvarez, que le recordaba que debía de creérselo para lograrlo y de su amigo Jon, que ejercieron de liebres ayudándola en su propósito. La mañana se prestaba al atletismo. Idónea para muchos de los participantes, con un ligero xirimiri en la salida que luego cesó, y quizás demasiado frío, aunque no para Navascués, que lleva una década instalada y federada en Soria, se ha aclimatado al frío castellano así que ni se inmutó ante los 5º C que se registraron en la salida.
La atleta del New Balance había planeado atravesar el medio maratón en torno a 1:16 y con la ayuda de sus incondicionales lo clavó (1.16:07). La cosa marchaba. Su cabeza iba bien y le ayudó a superar un bache en el km 32.
Será la primera vez que acuda a un maratón de un campeonato internacional de los denominados grandes. Ya lo hizo en cross y en 10.000. «Es un plus de motivación, un plus para continuar. Han sido cuatro meses de sacrificio, muy estrictos pero es una gran recompensa».
Navascués se impuso con solvencia ante dos veteranas y antiguas ganadoras en la misma meta del estadio de Anoeta, como son la aragonesa María José Pueyo, a la que sacó siete minutos, y la navarra Ana Casares, a la que aventajó en 14 . La iruindarra del Hiru Herri, que alterna el atletismo con el triatlón, se despidió de la distancia desde el podio en su décimo maratón. Claudia Behobide se retiró.
En el lugar de honor estaba una feliz Navascués, que empezó en el baloncesto donde era rápida «pero nunca metía canastas». Así que a los 16 años se apuntó al Ribera Atlético para ganar sus primeras medallas en Nafarroa. Pasó por el Pamplona, luego por el Beste Iruña, después por el Barcelona y terminó afincándose en Soria donde entrena con el doble campeón mundial Abel Antón, mientras se fija sobre todo en la portuguesa Sara Moreira, pero también en Paula Radcliffe.
«Bien Estela, bien», le jaleaban en meta su madre, su tía, su hermana y su sobrino, mientras su padre, que también acudió, la veía a distancia, y por supuesto su marido Nacho Olmo, otro atleta «y gran apoyo». Emocionadísima, lloraba mientras se abrazaba a su gente. «Ha sido muy positivo, igual es porque ha salido redondo que lo veo todo mejor. Tengo que agradecer a ese público que me ha llevado en volandas. Había muchísimos navarros que me conocen y eso es fundamental cuando tienes altibajos», señaló a su llegada.
Le veremos en los crosses de Zornotza, Lasarte y Elgoibar, una especialidad en la que admite disfrutar y luego busca un medio maratón para enero o febrero, aunque le tiene ganas a la Azkoitia-Azpeitia, en marzo, un calendario que está por ver.
Castillejo se lleva el primer puesto, la mínima y su segundo título
Carles Castillejo fue el vencedor de la 36ª edición del Maratón de Donostia, en el que como Estela Navascués logró justito la mínima exigida para el próximo Europeo con un registro de 2.12:43 -es decir por debajo de 2.13-. El catalán cruzó la meta y se tiró al suelo, embargado por la emoción, el cansancio y los tendones reventados una semana después de retirarse en Valencia enfadado por desacuerdos con la organización.
Ayer logró su segundo oro en el Campeonato de España, título que ya había obtenido en 2011, tras una temporada de lesiones. «Vaya montaña rusa, he tenido varios baches y cuando me he quedado solo y Villalobos me pedía relevos, yo le decía «es que voy mal». En el km 38 cuando vi que el objetivo estaba casi cumplido empecé a llorar». El gallego Pedro Nimo, vencedor en la última Behobia que se fue en el km 19 y el ugandés Ayeso, que tiró hasta el 29, cumplieron de liebres. Luego les dejaron solos. Se lesionó Cáceres, otro de los aspirantes, Villalobos superó la mínima por 39 segundos, y el veterano obstaculista Eliseo Martín completó el podio.
Asier Cuevas fue el primer vasco en meta pese a una semana intensa porque el miércoles fue padre por segunda vez. Lo suyo, ahora, es el ultrafondo y espera preparar el Mundial de 100 kms de agosto en Letonia. El eibartarra llevaba el dorsal número 11 y no el 1, como le hubiera correspondido por ser el último campeón, pero la RFEA se reserva el derecho a designarlos en un certamen estatal. Cuevas no se atrevió a meterse en el grupo de 2:20 y corrió completamente solo para terminar octavo y «alucinando por los ánimos de la gente». Un público entregado, aunque algo confundido por la mezcla de corredores que se produjo por ese tres en uno que incluyó los 10 kms y el novedoso medio maratón. También a la hora de establecer las cifras de salida que los organizadores redondearon en 5.000: «3.000 en maratón, más de 1.000 en la Media y unos 800 en la de 10 kms».
M.S.

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