Mikel INSAUSTI
CRíTICA: «Heli»

La tortura es ciega en el México de los narcos

Cuando en los noticieros advierten sobre el contenido de imágenes que pueden herir la sensibilidad del espectador, soy de los que lo agradezco, porque si no tienes un buen día te da tiempo a cambiar de canal. Al ir a ver «Heli» me armé de valor, diciéndome a mí mismo que si Spielberg había aguantado la película en Cannes, donde Amat Esclante se llevó el Premio a la Mejor Dirección, yo no iba a ser menos. El impacto de la violencia es siempre subjetivo, y me parece más soportable cuando surge de un contexto realista. Esto es lo que diferencia las durisímas escenas de tortura del largometraje producido por mi admirado Carlos Reygadas con el terror sádico y el «torture porn».

Como genuino representante del cine contemplativo y naturalista, Amat Escalante plantea una narración abierta en canal, y esa transparencia se observa desde la primera secuencia. En el inconsciente colectivo están las fotografías de prensa o videos de los informativos con las ejecuciones intimidatorias de los narcos, plasmadas en los cadáveres decapitados y en los cuerpos magullados y ensangrentados que cuelgan de los puentes en las autopistas. Escalante muestra inicialmente lo que serían los preparativos de ese tipo de escenificación macabra, yendo más allá de lo que fuera de México sabemos o queremos saber al respecto.

El relato posterior se va a encargar de ponernos en antecedentes, de descubrirnos la vida de uno de los tantos ahorcados o decapitados. Y no sólo eso, sino que de paso se medirán las consecuencias de sus actos y las represalias sufridas por la circunstancial familia política del ejecutado.

El joven fallecido era un recluta de la policía que tuvo la tentación de rescatar un par de paquetes de cocaína de una incineración oficial del material encautado al narcotráfico, sin reparar en los daños colaterales a soportar por su novia, una menor, y los suyos. Son las víctimas inocentes de una guerra sin cuartel dentro de un país cada vez más corrupto y deprimido socialmente.