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El ataque a la sede del PP en Barakaldo concita el rechazo general

El ataque con cócteles molotov contra la sede del PP en Barakaldo concitó el rechazo general de las fuerzas políticas. EH Bildu, que evitó las condenas habituales, reiteró «la necesidad de que desaparezcan todas las violencias» que, comentó, favorecen a sectores involucionistas.

El lanzamiento de dos cócteles molotov contra la fachada de la sede del PP de Barakaldo, que causó la rotura de una ventana y el ennegrecimiento de la fachada del local sito en el paseo de los Fueros, concitó el rechazo general de la clase política. Los hechos, según el Departamento de Seguridad, se produjeron sobre las cuatro de la madrugada, cuando un grupo de desconocidos arrojó los artefactos.

Todas las formaciones políticas lo rechazaron, aunque desde el PP se volvió a tratar de rentabilizar un hecho de este tipo. Su presidenta en la CAV, Arantza Quiroga, no perdió la ocasión para alimentar su discurso, al decir ante la sede de Barakaldo que tiene la sensación de «volver al pasado de una etapa negra en el País Vasco por culpa del terrorismo y sus consecuencias, en un momento en el que creíamos que algunos comportamientos, algunas actitudes habían sido erradicadas».

Poco después, el alcalde de Barakaldo, Alfonso García (PSE), convocaba una junta de portavoces urgente, en la que su partido, PNV, PP y Ezker Anitza-IU consensuaban un texto de condena, expresando su «preocupación» por lo acontecido. Los ediles de EH Bildu no apoyaron este documento, al entender que contenía «reflexiones y terminología» que no comparten. Además, criticaron al primer edil porque, como precisaron, había convocado la reunión sin avisar personalmente a sus integrantes.

Posteriormente, la coalición emitió un comunicado en el que reiteró su apuesta por la necesidad de que desaparezcan todas las forma de violencia, «sin ninguna excepción», por lo que expresaron «su más absoluto rechazo a los sucesos de los últimos días», incluido el ataque a la sede del PP en Barakaldo. «Este tipo de acciones -añadieron- van en contra de la iniciativa y del modelo que siempre ha impulsado EH Bildu, ya que toda forma de violencia ha de ser apartada de la vida política y económica profundizando en la democracia y la justicia social».

Incidió en que ataques como el de Barakaldo «solo favorecen a los sectores del Estado inmersos en un proceso de involución». Al mismo tiempo, censuró la «doble moral» de PNV, PSE y PP, «que alzan la voz contra ataques que provocan daños materiales pero callan y cierran los ojos cuando los derechos humanos de los y las presas vascas con permanentemente vulnerados».

«Forma pacífca y democrática»

EH Bildu reivindicó por ello la importancia de que la sociedad vasca siga trabajando por que se respeten los derechos de las personas presas e insistió en que «esa labor fundamental se haga siempre de forma pacífica y democrática».

La reacción de los soberanistas de izquierda fue bien distinta a la de formaciones como el PSE, que siguiendo la estela del PP, pidió a «Bildu-Sortu una respuesta más contundente y clara». «No basta con decir que son `actuaciones fuera de tiempo y de lugar que la izquierda abertzale no comparte'. ¿Acaso sí estaba dentro de tiempo y era compartido por la izquierda abertzale el terrorismo callejero que sufrimos en Euskadi hasta no hace mucho como complemento del de ETA», cuestionó su portavoz, Idoia Mendia.

Desde la fuerza aludida, Joseba Permach mostró, «de forma clara y nítida», su «más absoluto rechazo» al ataque de Barakaldo. El dirigente de Sortu reclamó a quienes quieran «seguir trabajando» a favor de los derechos básicos de los presos vascos que lo hagan con «métodos pacíficos y democráticos». «¿A quién beneficia que en estos momentos se produzcan este tipo de hechos?», preguntó.