Aritz INTXUSTA

Maya desentierra el psis de la estación del Tav que zarraluqui ha descartado

Seis años después, el Ayuntamiento pide nueva documentación a los vecinos de Iruñea afectados por la remodelación urbanística vinculada a la estación del TAV. El alcalde de Iruñea, Enrique Maya, rescata un proyecto dos meses después de que el consejero de Fomento, Luis Zarraluqui, admitiera en el Parlamento que la declaración de impacto ambiental había caducado.

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El proyecto de remodelación urbanística para crear una nueva estación de tren en Iruñea incluye un «pelotazo» de unas 9.000 viviendas. Este PSIS se lleva arrastrando casi una década y parecía haber quedado herido de muerte cuando se desplomó el mercado de la vivienda. Sin embargo, el Ayuntamiento de Iruñea parece haberlo reactivado y ha notificado a los propietarios de parcelas afectadas que deben entregar nueva documentación. El anuncio ha pillado por sorpresa a numerosos vecinos, que han mantenido varias reuniones. Hacía seis años que no se les solicitaba información y, además, hace tan solo unos meses el consejero de Fomento, Luis Zarraluqui, reconoció que la declaración de impacto ambiental había caducado.

Las obras del TAV en Nafarroa están en una situación legal muy compleja. Después de que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid fallara a favor de Sustrai y decretara que las declaraciones de impacto ambiental (DIA) están caducadas, el Gobierno navarro optó por la opción más arriesgada: continuar como si no pasara nada. UPN solicitó al Estado que recurriera la sentencia ante el Supremo para evitar asÍ que deviniera en firme. Mientras tanto, las obras continúan.

Las DIA caducan cuando pasa un determinado tiempo entre la redacción del estudio ambiental y el inicio de las obras. Contra la sentencia del TSJM, el Estado argumenta que la DIA de las obras de Erribera fue prorrogada y, por tanto, las obras empezaron dentro del periodo concreto. Sin embargo, como las obras de la estación de Iruñea no han comenzado todavía, el Estado ni siquiera está peleando la validez del PSIS. No quedará otra que empezar de cero.

Aunque todavía se desconoce formalmente cuáles son los argumentos del Estado para recurrir la sentencia, el consejero Zarraluqui reconoció en una sesión de trabajo que el PSIS de la estación ya no sirve. Sin embargo, el Ayuntamiento de Iruñea continúa como si nada. Y lo hace a pesar de que se están jugando unos 269 millones de euros. Resulta sumamente extraño que se trate de una descoordinación, dado que el alcalde de Iruñea, Enrique Maya, es una de las personas que mejor conoce el proyecto. El actual alcalde participó en el diseño de este proyecto de macropelotazo, porque Maya era, precisamente, el técnico de Urbanismo de mayor alto rango de la ciudad cuando se elaboró.

Por otro lado, este plan urbanístico reserva varios terrenos a la implantación de «centros de investigación biomédica» cerca de la estación. La ubicación de estos terrenos ha ido variando a lo largo de los años, pero están relativamente cerca del centro público Donapea, cuyas parcelas la Universidad del Opus Dei ansiaba de cara a construir tres centros de investigación. Resulta llamativo que, tras seis años casi dormido, el PSIS despierte justo después de que fracasaran los planes de la Universidad de Navarra sobre Donapea. Sin embargo, lo cierto es que el PSIS continúa en una situación de inseguridad jurídica tremenda, dado que el estudio de impacto ambiental es vinculante y todo avance que se plantee ahora resulta, cuando menos, irregular. Y Maya lo sabe.

La reponsabilidad del Ayuntamiento de Iruñea en el desarrollo del proyecto es plena. A pesar de que afecta a más consistorios y se creó un Consorcio para llevarlo adelante, todos convinieron en que se llevara desde la Gerencia de Urbanismo de Iruñea, puesto que es la que tenía más medios. Es decir, quedó en manos de Maya antes de que llegara a la Alcaldía. Pese a contar con recursos, el Ayuntamiento de Iruñea prefirió subcontratar al despacho de José Iruretagoyena, que, por ahora, es el único que cobra.

A la vista de los datos, UPN solo apuesta por el tav de palabra

El discurso de que el TAV es una obra imprescindible para el futuro de Nafarroa sigue siendo inamovible. No obstante, los datos no corroboran este entusiasmo. Esta semana, la Cámara de Comptos informó sobre el desarrollo de las obras. El estudio arroja datos muy interesantes, al margen de que no se ha avanazado nada en Iruñea (y mucho menos en Tutera, donde el proyecto de estación aún es más difuso), Nafarroa apenas se ha gastado la décima parte de lo previsto. Poco más o menos, a día de hoy el tramo entre Castejón y la capital debiera estar concluido.

Pese a todo, lo más llamativo es que, con la previsión actual, se supone que el Estado va a gastar más de 1.300 millones de euros en construir un entramado de tercer raíl que conecte con los 70 kilómetros de TAV. UPN y PSN lo venden como algo provisional, que se terminará en 2019 y se quitará en 2030. Es decir, se gastará 1.300 millones en una obra que sería inútil once años después. A.I.