La versión animada del concurso MasterChef Junior

Esta película, al igual que los concursos culinarios para futuros chefs, se hace eco del tipo de relación diferente que tienen con la comida las nuevas generaciones. A mi mis padres, como supongo que al resto de coetáneos, me decían aquello tan sobado de «con la comida no se juega», y por eso la engullía directamente. El largometraje de Pixar «Ratatouille» jugaba con los recuerdos a partir de los sabores capaces de retrotraer al comensal a una infancia identificada con los platos de madres y abuelas. La franquicia animada «Lluvia de albóndigas» hace el viaje contrario, mediante una proyección de lo que es la cocina de laboratorio o molecular, con la que ya se empiezan a familiarizar los más pequeños de la casa mediante videos, programas televisivos y demás.
Me desconcierta cuando los malcomidos nutricionistas agobian a los escolares con supuestas recetas equilibradas, haciendo ver que hay que enmascarar la verdura o el pescado para que se la lleven a la boca. Los niños de hoy en día comen hasta cocina internacional, porque la mayoría han estado en un wok y se divierten preparando su propio sushi. Sepan que la dieta infantil de mi época consistía en el potaje de los adultos. Viendo en la tele el otro día MasterChef Junior oí como una niña de ocho años le pedía o otro niño de edad similar que le pasara el cilantro.
Viene todo esto a colación de que para seguir la segunda entrega de «Lluvia de albóndigas», seas menor o mayor, debes poseer un conocimiento de la variedad alimenticia tan completo como el de la fauna que habita el planeta, incluidas las especies más exóticas. La invención del precoz científico Flint Lockwood da lugar a una mutación bautizada con el nombre de «foodimals», mezcla de comida y animales: puerrisaurios (puerro y dinosaurio), flamangos (flamencos rosas y mangos), patatótamos (patatas e hipopótamos), gambancés (gambas y chimpancés), tacodrilos (tacos mexicanos y cocodrilos), burguerañas (hamburgusa de queso o completa y arañas)... En fin, que la locura imaginativa no excluye el toque lisérgico en el menú ifantil.

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Un esquiador de Irun, entre los tres fallecidos por un alud en Panticosa
