Joseba ITURRIA
COPA Semifinales, ida

Un minuto lo cambia todo

González González no quiso pitar un claro penalti de Mascherano a Vela que hubiera supuesto la expulsión del argentino y en la jugada siguiente Busquets marcó el primer gol y expulsó a Iñigo Martínez. Una jugada desafortunada supuso el segundo tanto local.

BARCELONA 2

REAL SOCIEDAD 0

Un minuto cambió la eliminatoria entre Barcelona y Real Sociedad porque González González no señaló el penalti sobre Vela que suponía la expulsión de Mascherano y en la jugada siguiente Busquets inauguró el marcador e Iñigo Martínez cometió el error de ir demasiado lejos en las protestas por la jugada anterior. Eso obligó a sus compañeros a un trabajo extra para llegar con vida a Anoeta.

Hasta ese minuto los blanquiazules, como en Villarreal, hicieron bueno el discutido planteamiento de Jagoba Arrasate, que decidió jugar con cinco defensas y tres centrocampistas de buen nivel defensivo y dos jugadores rápidos como Vela y Griezmann en la delantera.

Fue un planteamiento muy defensivo porque ocho jugadores se cerraban en muy pocos metros y el Barcelona tuvo problemas para encontrar espacios y crear ocasiones de gol. Así aguantó 44 minutos en los que necesitó de tres buenas paradas de Zubikarai y de la suerte en una falta de Messi al larguero.

Pero con esa táctica también fue capaz de crear dos claras opciones a la contra y de provocar dos amarillas de Busquets y Mascherano por cortar contragolpes. Griezmann tuvo la primera oportunidad del partido en un disparo que no colocó bien y en la segunda Vela se plantaba solo delante de Pinto cuando Mascherano lo derribó. Lo peor es que no se pitó penalti por no tirarse y querer rematar.

No hay ley de la ventaja que valga cuando hay un penalti que además supone la expulsión de un jugador. Y esa jugada, el gol posterior y el error de Iñigo Martínez, que deberá controlar su carácter, cambiaron el partido en un minuto. La Real pasó de quedarse con un gol de ventaja y uno más a encontrarse con desventaja y uno menos.

Arrasate volvió a acertar

Ese minuto cambió el partido y la eliminatoria porque no solamente tuvo efectos en el marcador y en el número de jugadores de cada equipo sobre el terreno. También obligó a Jagoba Arrasate a cambiar el planteamiento defensivo que demostró ser un acierto y a renunciar al ataque con diez en un laborioso ejercicio de supervivencia para salir con un resultado que diera opciones para la vuelta.

Nunca, desde la etapa de Toshack, ha jugado tan bien la Real un partido con cinco defensas. Los jugadores no están acostumbrados a esa forma de jugar y, sin embargo, dieron la sensación de estar habituados a hacerlo, con buenas ayudas. Y eso que la desgracia persiguió a los blanquiazules desde el comienzo porque Mikel González resultó lesionado y Jagoba Arrasate tuvo que recurrir a Carlos Martínez para sustituirle.

A los tres centrales, se les unía Gaztañaga, muy cerca del andoaindarra jugaban Elustondo y Zurutuza, con lo que el Barcelona tenía que buscar las bandas para intentar profundizar, con un buen trabajo de Zaldua y José Ángel, aunque el asturiano no estuvo bien en el gol de corner de Sergio Busquets.

Dio gusto ver a los jugadores realistas creer en algo a lo que no estaban acostumbrados. El equipo estuvo muy disciplinado y sacrificado y, en las pocas ocasiones que fabricó el Barcelona, Eñaut Zubikarai también dio la razón a Arrasate al mostrarse muy acertado bajo palos.

Todo iba bien hasta ese fatídico minuto en el que cambió todo el partido porque Arrasate ya no tenía centrales en el banquillo y tuvo que cambiar el planteamiento inicial al 4-4-1 que marca el manual en inferioridad, pero además tuvo que colocar a Elustondo como central y a Zaldua como interior derecho.

Lástima de error

La Real fue capaz de aguantar bien al Barcelona en inferioridad y la gran pena fue el error de Elustondo en una de las pocas ocasiones que fue capaz de crear la Real en un remate de Alexis al poste. Incomprensiblemente el beasaindarra, que jugó un muy buen partido, cometió un grave e incomprensible error porque en lugar de despejar con la pierna buena hacia fuera lo hizo con la mala hacia dentro con la desgracia de que el balón golpeó en Zubikarai y entró en la portería realista.

Al margen de esa jugada y de un remate en los últimos minutos de Messi que encontró una gran respuesta del meta vizcaino, los blanquiazules mantuvieron su espíritu de sacrificio y salvaron el partido con un resultado muy meritorio por las circunstancias en las que se produjo porque una decisión arbitral lo cambió todo.

El 2-0 es un mal resultado para pensar en una remontada, pero por lo menos permite a la afición mantener la ilusión de una remontada en Anoeta el próximo miércoles. Será un partido al que los seguidores blanquiazules podrán acudir además orgullosos porque lo que hicieron ayer sus jugadores, con dos chavales que empezaron el años en el Sanse, es para rendirse ante ellos... y su entrenador.