2014/02/07

Erreportajea
NUEVA MUERTE POR LA POLÍTICA CARCELARIA
Del gaztetxe a la cárcel, siempre solidario

Superando el dolor, sus amigos coincidían ayer en describir a Bellon como un joven alegre, aventurero, deportista, amante de la naturaleza y sobre todo comprometido con problemas grandes y pequeños. Incluso en la cárcel protagonizó «pequeñas luchas» por los derechos de todos o enseñó castellano a inmigrantes.

Ion SALGADO
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Arkaitz Bellon era un joven alegre, comprometido con las luchas grandes y pequeñas, deportista y amante de la naturaleza. También una persona siempre atento a lo que ocurría a su alrededor, y que lograba poner una sonrisa en la cara de sus allegados cuando estos acudían a visitarle a prisión. Así lo recordaban ayer sus amigos, en un pueblo conmocionado por la noticia de la muerte en prisión, en la otra punta de la península, de su familia, de sus conocidos... En la otra punta del macabro mapa de la dispersión, pero no lejos de su corazón y de su mente.

«Comenzamos a salir en cuadrilla con catorce años», recuerda Ander, bajo la atenta mirada de Mol y Potti. Su relato tiene inevitablemente dos fases, una previa a su detención, efectuada por agentes de la Ertzaintza el 16 de agosto del 2000, y una posterior. Hablan primero de un Arkaitz alegre, dinámico y comprometido, que cursó sus estudios en Durango y trabajaba como transportista. Un vecino más que no destacaba especialmente sobre el resto, salvo por su militancia intensa, su implicación en asuntos políticos, sociales y sindicales. De los más grandes a los más pequeños. Recuerdan, por ejemplo, cómo hizo de chófer para algunos grupos de música locales.

Apuntan que Bellon era un habitual del gaztetxe de Elorrio, donde las palabras ocio y compromiso van la mano. «Era la sal y la pimienta del gaztetxe», afirman al unísono, sin poder evitar emocionarse al recordar cómo Arkaitz realizó miles de kilómetros en su furgoneta, «la primera de la cuadrilla». Quien podía imaginar entonces que, a partir de 2003, serían sus familiares y sus amigos los que tendrían que ponerse al frente del volante para poder visitarle tras hacer cientos y cientos de kilómetros: Alcalá-Meco, Algeciras, Puerto de Santa María, Sevilla...

Su detención y su posterior condena marcaron el inicio de un viaje sin retorno por diferentes prisiones del Estado español, donde conoció la crudeza del aislamiento y sufrió tres agresiones. «En las visitas comprobamos cómo hacía frente a los problemas. En lugar de apoyarle tú a él, él se encargaba de levantarte el ánimo. Aunque le hubieran golpeado, tenía la capacidad de darle la vuelta a la situación», destacan los tres amigos, serenos pero con los ojos húmedos, sin poder asumir aún lo ocurrido.

«Estábamos planificando su vuelta»

«Estamos en una especie de shock, no nos lo creemos», admiten Mol y Potti. Explican como habían preparado la vuelta a casa de Arkaitz, prevista para el próximo mes de mayo. «Los últimos años hemos estado planificando su vuelta y cuando ya llegaba el momento de comenzar a contar los meses para su puesta en libertad...», lamenta Ander, sin lograr terminar la frase. El apoyo de Potti, que afirma que habían comenzado a crear un grupo para darle la bienvenida, le ayuda a recuperar la voz.

Detallan entonces el compromiso adquirido por Bellon con los presos sociales. «Enseñaba castellano a las personas inmigrantes y emprendía pequeñas luchas en la cárcel para defender los derechos de todos los presos», afirma Ander. En este sentido, recuerda que en una ocasión inició una protesta para defender la salud de un compañero que había desarrollado una alergia a los excrementos de paloma acumulados en la ventana de la celda. «Inició un chapeo para reclamar que que se instalara una protección en la ventana. Es una lucha pequeña, pero que tiene una gran importancia cuando uno está en la cárcel», constata.

Estos detalles no eran ajenos para los vecinos de Elorrio, así que el dolor ayer era evidente. Basta con dar una vuelta por las calles del municipio para ver el impacto. Carteles denunciando lo ocurrido, fotos en recuerdo del preso, pintadas para honrar su memoria y mostrar su apoyo a la familia... Imágenes a las que se suman la asamblea y la manifestación que tuvo lugar anoche. Cientos de personas que hicieron frente a la lluvia para mostrar su repulsa a lo ocurrido y reclamar el fin de las medidas de excepción. Hoy también saldrán a la calle. Y el recuerdo de Arkaitz seguirá vivo muchísimo tiempo, quizás siempre, en Elorrio.