El Maidán ruso llega a Crimea
Crimea vivió ayer una jornada prácticamente festiva. Aprovechando el primer día de la primavera, según el calendario local, la gente ha salido a las calles para celebrar lo que aquí ellos califican de reunificación. La aprobación de la intervención rusa entre los habitantes de la república autónoma es mayoritaria.

Una parte de la población ucraniana mostró ayer su apoyo a Rusia mediante movilizaciones convocadas por grupos prorrusos a las 12 del mediodía en las principales ciudades tanto de la península de Crimea como del sureste de Ucrania. Del mismo modo, los manifestantes mostraron su rechazo tanto a las nuevas autoridades instaladas en Kiev, como a los países occidentales, especialmente a Alemania y EEUU.
En clara contraposición al término «primavera árabe» acuñado para referirse a las revueltas en los países árabes, los organizadores de las manifestaciones de ayer calificaron la intervención de las Fuerzas Armadas rusas como «primavera rusa», un término que rápidamente se ha expandido por las redes sociales.
Los manifestantes corearon consignas tan llamativas como «Patria, libertad y Putin» mientras paseaban por el centro de Simferopol, la capital de Crimea, una gran bandera rusa. Otras eran una clara referencia a algunos grupos del Maidán de Kiev y al Gobierno que ha salido de esas protestas: «¡Berkut, Berkut!», en apoyo a la unidad de élite de los antidisturbios disuelta por las nuevas autoridades; «los nazis, no pasarán», en referencia a los grupos de extrema derecha ucranianos, y «sureste levántate», llamando a la subrevación prorrusa en otras regiones ucranianas en las que reside un alto porcentaje de población de origen ruso.
El despliegue continúa
Con las tropas rusas controlando ya los lugares claves de toda la península de Crimea, los habitantes de la península y las autoridades locales les han mostrado su apoyo. El despliegue continúa, y todo parece indicar que las bases del Ejército y la Marina ucranianas tienen los días contados. Estas instalaciones y sus efectivos estaban siendo bloqueados por milicianos locales, que les impedían salir de sus cuarteles para, de paso, «protegerles de provocaciones que puedan provenir terceras partes», explicaron.
Algunas bases ya han recibido la visita de soldados rusos, que no llevan distintivos visibles claros que les identifiquen, pero cuya pertenencia está fuera de toda duda, como lo demuestran sus bien visibles letras RUS en las matrículas de sus blindados. Las autoridades locales también tienen bajo control el espacio aéreo de Crimea, cerrado a todos los aviones no rusos desde el mediodía de ayer. Asimismo, permanece bajo control, y parcialmente bloqueado, el estrecho paso por tierra que comunica a la península con la Ucrania continental.
La comunidad tártara, la única minoría que tiene un peso significativo en la región y que se podría haber opuesto al despliegue ruso, permaneció en silencio. Eso responde a tres razones. Por un lado, la promesa de las autoridades locales de más financiación con la ayuda de Moscú, lo que se contrapone a la segunda razón, el olvido en el que han vivido los tártaros bajo los sucesivos gobiernos de Kiev.
El tercer motivo ha sido la intervención personal de los dirigentes de las regiones rusas de Chechenia y Tatarstán, Razman Kadyrov y Rustam Minnijanov, respectivamente. Los dos, ambos musulmanes, se han reunido con la máxima autoridad de los tártaros de Crimea, Refat Chubarov, a quien le han dado garantías de buen trato por parte del nuevo Gobierno local. Una fuente cercana a las conversaciones que ha preferido quedarse en el anonimato, señaló, además, que los argumentos de Kadyrov se pueden considerar como una amenaza en toda regla.
Nadie habla de cuál va a ser exactamente el futuro de Crimea a partir de ahora, si jurídicamente va a seguir formando parte de Ucrania, si va a ser un Estado independiente sobre el papel o si se va a integrar en la Federación Rusa. Sin embargo, queda bastante claro que desde este momento las autoridades de Simferopol van a mirar a Moscú y no a Kiev.
Persiste también la incógnica de la finalidad de la acumulación, que continúa, de tropas rusas en la región. Si se debe a la intención de asegurar Crimea o si son preparativor para extender el avance del dominio ruso hacia el norte.

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