Alberto PRADILLA MADRID
ANIVERSARIO DEL INTENTO DE GOLPE DE ESTADO

Tejero y Muñecas homenajearon a los golpistas del 23-F en un cuartel

Antonio Tejero y Jesús Muñecas, dos de los guardias civiles participantes en el intento de golpe de Estado del 23-F, conmemoraron su asonada en un cuartel del instituto armado de Valdemoro (Madrid) el pasado 18 de febrero. Su anfitrión fue el hijo del ex teniente coronel Tejero, jefe de una unidad de antidisturbios y que ayer fue cesado por Interior.

El ex teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, condenado a 30 años de cárcel por su participación en el golpe de Estado del 23-F, y el antiguo miembro del instituto armado Jesús Muñecas, reclamado por la juez argentina María Servini por su participación en la represión franquista, son dos de los participantes en la comida de recuerdo del intento de asonada celebrada el pasado 18 de febrero en el cuartel de Valdemoro. Como anfitrión, el teniente coronel Antonio Tejero Díez, hijo del golpista condenado a 30 años de cárcel y jefe hasta ayer del Grupo Rural de Seguridad número 1, el destacamento antidisturbios del instituto armado. Tras conocer los hechos, el Ministerio español del Interior hizo pública una nota en la que anunciaba la destitución de Tejero por organizar el ágape. Fuentes del departamento que dirige Jorge Fernández Díaz consultadas por GARA se remitieron a ese comunicado y no quisieron explicar si se adoptarán más medidas disciplinarias.

El homenaje a los golpistas («almuerzo no autorizado», según la terminología de la nota de Interior) conmemoraba los 33 años transcurridos desde que Tejero irrumpió en el Congreso español al grito de «¡se sienten, coño!». Según publicaba ayer en su web el diario «El País», la comida habría consistido en una paella servida en las instalaciones de los antidisturbios de la Guardia Civil que dirige el hijo del ultra. Varios agentes que se encontraban de servicio en aquel momento fueron los encargados de hacer las veces de responsables del cátering, mientras se realizaba una exhibición del material y los vehículos de la unidad. Entre los asistentes, los Tejero padre e hijo, Muñecas y otros participantes en la trama del 23-F cuyas identidades no han trascendido.

Demanda de extradición

Antonio Tejero fue condenado a 30 años de cárcel por su participación en el intento de golpe de Estado de 1981. En 1993 obtuvo su primer permiso y, tres años más tarde, logró la libertad condicional, siendo el miembro de la trama ultraderechista que más tiempo permaneció entre rejas. Jesús Muñecas, por su parte, permaneció encarcelado durante cinco años, fue apartado de la Guardia Civil y actualmente es dueño de una hípica en Valdemoro, aunque se encuentra jubilado y reside en Madrid.

El 5 de diciembre de 2013 declaró, junto al expolicía español Juan Antonio González Pacheco «Billy el Niño» ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. Previamente, la magistrada María Servini, que instruye la causa argentina contra los responsables de la represión franquista, había solicitado su extradición tras imputarle las torturas padecidas, entre otros, por Andoni Arrizabalaga. Según consta en la querella interpuesta ante la Justicia de Buenos Aires, Muñecas fue uno de los responsables de los malos tratos sufridos por el ondarrutarra en el cuartel de Zarautz en 1968; unos tormentos que inspirarían a Telesforo Monzón para componer «Itziarren semea», convertida en símbolo de la denuncia de las torturas en Euskal Herria.

El antiguo guardia civil está ahora a la espera de que Ruz decida sobre su extradición. Una medida que ya ha sido rechazada por la Fiscalía, que argumenta que la Justicia argentina no es competente y que los delitos ya estarían prescritos. Mientras, Muñecas sigue participando en actos ultraderechistas junto a compañeros de uniforme.

Más preocupados por los vehículos que por los ultras

«Esta decisión no se debería haber tomado simplemente por este hecho en concreto», declaró ayer el secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles Madrid, Francisco Cecilia, sino «por otros temas como las condiciones laborales y de vida en las unidades». Las condiciones que había en la unidad del GRS número 1 de Valdemoro, un asunto que competía a Tejero Díez, «no eran las que se deberían tener», señaló a la agencia Europa Press, a quien valoró el cese de Tejero. «En vez de dedicarse a hacer estos almuerzos, que no se deberían realizar en este tipo de unidades, se deberían preocupar más de las condiciones de vida de los guardias civiles en las unidades», insistió Cecilia, quien señaló que en el grupo a cargo del hijo del golpista se habían interpuesto varias denuncias por cuestiones relativas al material que usan los agentes, concretamente, los vehículos. Unos vehículos que, por ejemplo, se utilizan en el control y la represión de los migrantes en las fronteras de Ceuta y Melilla, ya que los agentes adscritos a la unidad de antidisturbios son movilizados a lo largo de todo el Estado español. GARA