Por los derechos de todas las personas presas
Como creyentes en «quien vino a liberar a los oprimidos», invitamos a la sociedad al diálogo en un nuevo contexto de reconciliación, esperanza y amnistía
En solidaridad con todas las personas que en las cárceles de los estados español y francés sufren la dispersión, represión y permanente conculcación de sus derechos, acompañando a sus allegados, nos hemos reunido comunidades cristianas de Euskal Herria en Arantzazu para reflexionar, orar y reforzar en fidelidad al Evangelio nuestro compromiso por su liberación, por la justicia y por la paz.
La situación en la que se encuentran presas y presos contribuye a agravar el conflicto político y social e impide la solución integral y la paz social y política que la mayor parte de la sociedad vasca desea. En las cárceles, alejadas y aisladas, lugar de impunidad, de soledad, de muerte, se perpetúan las violaciones de los derechos más elementales de las personas presas y de sus familiares y amistades.
Son una agresión a su dignidad por parte de unos estados, llamados de derecho, que ni siquiera cumplen su propia legalidad establecida en lo que se refiere a la libertad de quienes han cumplido ya las tres cuartas partes de su condena, están dispersados por las cárceles de ambos estados y padecen graves enfermedades.
Denunciamos, por tanto, el inmovilismo de los gobiernos que contribuye a mantener la injusticia de la actual política penitenciaria. Exigimos el respeto y realización de todos los derechos que les corresponden, así como atender las peticiones y responsabilidad asumida para las que el colectivo de presos (EPPK) ha dado ya pasos decisivos. También apoyamos la vuelta de los exiliados, que ya ha comenzado a realizarse, como un paso de esperanza.
Pedimos, para avanzar en la justicia y reparación, la clarificación de la memoria histórica, de la verdad para todas las víctimas de todas las violencias, de la tortura mantenida, de las permanentes conculcaciones de derechos.
También nos preocupan y han sido tema de nuestra reflexión y compromiso tantas personas presas sociales, inmigrantes, jóvenes en lamentables situaciones humanas y víctimas de una política carcelaria que les anula como personas. Así mismo, denunciamos la falta de previsión y medios para una reinserción social que garantice su futuro en condiciones humanas dignas.
Como creyentes en «quien vino a liberar a los oprimidos», denunciamos la injusticia del régimen carcelario y sus conculcaciones de derechos humanos. Exigimos el cumplimiento de los derechos de presas y presos para caminar hacia la definitiva resolución del conflicto y lograr la paz desde la justicia. Ante este proceso democrático urgente, invitamos a toda la sociedad de Euskal Herria a abrir nuevas perspectivas de reconstrucción social y política, de diálogo y realización de todos los derechos humanos, sin excepciones, en un contexto nuevo de reconciliación, esperanza y amnistía.

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