Pedro Lanas, Ángel Navallas, Iñaki Iriarte (*)
Alcaldes de Aibar/Oibar, Sangüesa, Lerga
KOLABORAZIOAK

Por el derecho a estudiar y vivir en euskara ¡No a la zonificación!

¿Qué sentido tiene que nuestra merindad esté separada en tres zonas, con derechos lingüísticos diferentes, o en el caso de la denominada zona no vascófona, sin derechos?

Los que firmamos este artículo, alcaldes y alcaldesas y concejales de la Merindad de Sangüesa, con motivo de la celebración en Aibar/Oibar mañana, 13 de abril, de la fiesta en contra de la zonificación y a favor del derecho a estudiar en euskara, queremos compartir con nuestra Merindad y con toda Navarra, nuestra reflexión y nuestra opinión sobre la zonificación del euskara.

Nuestros pueblos, históricamente, han pertenecido a la Merindad de Sangüesa. Merindad que como el resto, ha ido perdiendo su ser, sus funciones y sus competencias, que tras la aprobación en 1982 de la Lorafna-Amejoramiento del Fuero quedaron en nada, nada salvo la capacidad de promover iniciativas legislativas municipales, figura que hace poco hemos rescatado del olvido.

Con todas nuestras diferencias, matices y peculiaridades, en nuestros pueblos aún perdura la relación, el sentimiento de hermandad, el sentimiento de pertenencia común a la Merindad.

En 1986 con la aprobación de la Ley del Vascuence, los pueblos de la Merindad de Sangüesa fuimos divididos con total arbitrariedad en 3 zonas diferentes: vascófona, mixta y no vascófona.

Los pueblos de nuestra Merindad son parte del Pueblo del Euskara, el euskara históricamente ha sido y es parte del presente de nuestra Merindad. En nuestros pueblos perviven el euskara y las ganas de vivir en euskara y cada vez son más las personas que superan las dificultades y apuestan por nuestra lengua.

La Ley del Vascuence dividió al euskara y a nuestros vecinos, nos troceó, nos hizo diferentes y otorgó y quitó derechos a nuestros habitantes sin ningún sentido.

¿Que sentido tiene que nuestra merindad esté separada en tres zonas, con derechos lingüísticos diferentes, o en el caso de la denominada zona no vascófona, sin derechos?

¿Por qué Aezkoa y Salazar están en diferentes zonas lingüísticas? ¿Por qué sus habitantes tienen diferentes derechos? ¿Por qué diferencias entre Navascués y Roncal? ¿Por qué entre Aoiz y Lumbier? ¿Hasta cuando va a seguir con esta absurda e injusta zonificación del euskara?

En Navarra, los habitantes de la denominada «zona no vascófona» viven/vivimos todos los días unos límites no conocidos en ningún otro lugar del mundo.

A consecuencia de la Ley del Vascuence una línea separa nuestros pueblos del derecho a estudiar en euskara, nos sitúa fuera del Pueblo del Euskara y nos obliga a vivir en una situación sin sentido por querer vivir una lengua que es nuestra.

Esta línea obliga todos los días a cientos de niños y niñas a elegir entre estudiar en su pueblo o recorrer decenas de kilómetros para hacerlo en euskara.

Nuestros pueblos son parte del Pueblo del Euskara, y todo pueblo necesita para su supervivencia una ley que lo proteja y lo fomente. El Pueblo del Euskara necesita una oficialidad que, partiendo de los derechos lingüísticos, tenga como objetivo vivir en euskara.

Frente a la absurda e injusta división de nuestros pueblos, para dar pasos en camino de la Oficialidad, para terminar con la zonificación y para garantizar el derecho de estudiar en euskara en todo Nafarroa, ¡Queremos coser el pueblo del Euskara!

Por eso, apoyamos la fiesta que bajo el lema «Euskara josten ari gara! ¡Coser el pueblo del Euskara!» se celebrará en Oibar mañana, 13 de abril, por el derecho de estudiar y vivir en euskara y animamos a acudir a ella a toda la Merindad y a toda Navarra.

(*) Firman asimismo este artículo: Carmele Irigibel, Elsa Plano, Unai Lako, Carlos Oroz, Marisa Sáez, Juanjo Layana, Alfredo Cabodevilla, Elena Calvo, Patxi Enkaje y Joxepe Irigarai, alcaldes y alcaldesas de Gallipienzo, Izagaondoa, Aoiz, Valle de Arce, Otsagabia, Ezcároz, Roncal, Burgui, Abaurregaina y Burguete repectivamente, junto con Jesus Ruiz de Gauna, Mikel Aiape, Iraide Ongai y Aureo Braco, concejales y concejalas de Liedena, Cáseda, Lumbier y Navascués.