Ucrania: sublevaciones asistidas
En el este de Ucrania se desarrolla una suerte de sublevación separatista o, cuando menos, federalista (...).
Tales sucesos constituyen una repetición fiel, pero invertida, del guión de la revuelta de febrero pasado conocida como Euromaidán, en la que manifestantes azuzados por Occidente -muchos armados y violentos- derrocaron al gobierno pro ruso de Víctor Yanukovich e instalaron en el poder al régimen provisional que aún se mantiene en Kiev (...). Y si ahora Washington y Bruselas acusan al gobierno ruso de «desestabilizar Ucrania», en su momento Moscú señaló que la desestabilización empezó justamente con el derrocamiento de un gobierno democráticamente electo.
Hasta ahora el ganador indiscutible en este duelo de injerencias ha sido el presidente ruso Vladimir Putin, quien perdió a un aliado incómodo -sobre Yanukovich pesan innumerables acusaciones de corrupción y abuso de poder- y a cambio ganó la península de Crimea, cuyos habitantes organizaron un referendo y se manifestaron por mayoría aplastante por abandonar Ucrania y anexarse a Rusia.
(...) Moscú no parece dispuesto a correr el riesgo de anexarse parte o la totalidad del oriente ucraniano y de generar, con ello, una agresiva respuesta occidental. (...)
Existe, sin embargo, el peligro cierto de que las intervenciones a favor de los secesionistas o del régimen provisional de Kiev alimenten y exacerben las fuerzas centrífugas que se han hecho presentes en la Ucrania de hoy, y que tal fenómeno desemboque en una confrontación violenta y masiva entre ucranios (...). Ante esa perspectiva ominosa e indeseable, cabe esperar que tanto Washington y Bruselas como Moscú dejen de apostar a sus respectivos intereses en los asuntos ucranios, se limiten a auspiciar de buena fe una reconciliación nacional en esa nación del este europeo y eviten a toda costa la internacionalización de las confrontaciones que tienen lugar en ella.

Sufrimenduaren zikloa ixteko etxeratzea, gazteenen eskaria

Bilbo se moja por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo
