Joseba VIVANCO
Iturraspe tiene claro que «hay que demostrar más necesidad que ellos»

Este Athletic tiene un sueño

Los leones están en puertas de clasificarse por quinta vez en su centenaria historia para la máxima competición continental de clubes.

RAYO VALLECANO-ATHLETIC

Nada más terminar el crucial choque ante el Sevilla, Ernesto Valverde fue claro: «Estamos a una victoria de cumplir un sueño». Apenas tres días después, con el también importante choque ante el Rayo en puertas, el propio técnico ha insistido en esa misma palabra: «La Champions supondría cumplir un sueño». Así es, un sueño. «Es precioso para todos, algo con lo que siempre hemos soñado», ratificaba ayer mismo esa sensación Ander Iturraspe tras la sesión vespertina en Lezama.

Valverde, sus jugadores, el club, la afición, hace tiempo que tuvieron un sueño, cuando el equipo se adueñó de aquella cuarta plaza allá en los albores de diciembre, y no la ha soltado ni la quiere soltar. Un sueño. Y no es para menos. Una entidad centenaria y singular como la bilbaina solo se ha clasificado cuatro veces en su dilatada historia para la máxima competición continental de clubes. De ahí que el de hoy, en el estadio de Vallecas, puede ser un día histórico, con todas las palabras, un sueño hecho realidad y que llega, en el tiempo, después de unas cuantas pesadillas en forma de finales perdidas. Está ahí. Delante. Que no quiere decir que vaya a ser fácil llevarse los tres puntos ante un Rayo casi salvado y que quiere reivindicarse, pero seguro que nadie quiere seguir ahogando por más jornadas esa alegría contenida que borbotea desde hace muchas fechas en los corazones zurigorris.

No cabe duda de que asistiremos a un choque sin tregua, que se espera eminentemente ofensivo y, sobre todo, una lucha por el control de la pelota entre dos equipos gustosos por el buen manejo del cuero. El Rayo de Paco Jémez ya fue la temporada pasada el tercer equipo de las principales ligas europeas que promedió más posesión de la pelota, solo por detrás de Barcelona y Bayern de Munich, con un 58%. Esta campaña, ese porcentaje de los rayistas se sitúa en el 55%, solo superado por los antes citados clubes, además del Real Madrid, finalista de Champions, y el PSG, a punto de ganar su Liga. La posesión media del Athletic este curso es del 52%.

Frente a frente dos entrenadores que aprendieron mucho de Johan Cruyff, de ahí su apuesta por la pelota, por el control del juego como medio para conseguir el objetivo del gol. «¿Quién cojones dice que aquí no se puede jugar bien al fútbol?», fue lo primero que exclamó Jémez sobre Vallecas cuando se hizo cargo del Rayo. Promesa de buen fútbol, de partido vibrante y todo en un estadio que espera un prácticamente lleno, con masiva presencia de aficionados del equipo bilbaino -ayer quedaban solo 1.00 entradas en las taquillas madrileñas-. Sobre el césped, la única duda es la del sustituto del sancionado Muniain, y que apunta a De Marcos, aunque este bien podría dejar la banda izquierda a Susaeta y el alavés pasar al carril derecho, incluso quién sabe si Txingurri decide rizar el rizo y darle el lateral para adelantar a un gran centrador como Iraola.

El que será de la partida es Iturraspe, al que no le disgustaría nada ser el león que marcara el gol que diera el pase a la Champions y es que su único tanto en el Ahletic se lo hizo precisamente al Rayo pero en San Mamés. Un jugador cauto durante la campaña al hablar de las ambiciones del colectivo, pero que ayer entendía necesaria su postura. «Necesitábamos ir muy humildes, saber de qué temporada veníamos o íbamos a sufrir otra vez», justificó. Al final, el impensable premio está al alcance. «Hay que demostrar más necesidad que ellos. Hay que cerrarlo. Tenemos la obligación de ganar», insistió el de Abadiño, sabedor de que nadie quiere esperar. Y la clave de ese logro en puertas, reveló, no son las contrastadas dotes futbolísticas del grupo, sino la mentalidad. Y lo definió así: «Teníamos que creernos otra vez jugadores muy importantes».

Habló también ayer el técnico rayista Paco Jémez, para quien «el partido es bonito para jugar y para el espectador verlo. Se va a ver un partido en el que nadie se va a reservar nada, solo vale ganar, y ante un equipo de los mejores. Podemos quedar octavos y por eso no tenemos nada que perder y mucho que ganar, como el prestigio, puesto que a ellos no les han ganado mucho esta temporada».

Espectáculo en el césped y en la grada. «Al Athletic vamos a intentar ganarle en el campo y la afición nuestra ganará seguro en la grada. Creo que el ambiente va a ser espectacular, de colorido. Por la filosofía que tenemos y lo que nos jugamos, puede ser un espectáculo bonito para disfrutar y recordarlo. Hay que saber que toda la gente que ha pagado una entrada se merece el mayor espectáculo».

Quejas por abrir una sola taquilla en San Mamés. Hasta tres horas de cola para agotar las 600 entradas para Vallecas -más de uno se quedó sin ella tras la larga espera- que el Athletic puso el miércoles a la venta en San Mamés y todo porque solo fue abierta una única taquilla, lo que generó numerosas quejas por parte de los socios, que no entendían cómo el club no dispuso ninguna más.

Paco Jémez, «un romántico del fútbol» con dos....

De origen humilde, de padre cantaor -`Lucas de Écija' era su apodo-, Paco Jémez nació de manera accidental en Las Palmas y se crió en Córdoba. Buen estudiante, en notas y en actitud, como futbolista se pateó todas las categorías posibles, incluida la Primera. Debutó en lo más alto con el Rayo al que ahora entrena, junto a Pizo Gómez, el portero nigeriano Wilfred o el gigantón austríaco Anton Polster -«el cabrón se fumaba dos paquetes de tabaco al día»-. Secó a Futre en un partido, no dejó ni a sol ni a sombra al Maradona de su etapa sevillista, llegó a ganar a la `Quinta del Buitre', Camacho les multó con 50.000 pesetas a cada uno por dejarse empatar un 3-1 en Vallecas ante el `Dream Team', luego fichó por el Deportivo de Arsenio que perdió la Liga en el último minuto y que no le dio bola en dos años hasta que llegó a A Coruña Toschak; luego al Zaragoza de Txetxu Rojo y de ahí al Rayo, donde los Ruiz Mateos cortan su trayectoria de diez años, de malas maneras. El resto, la carrera de un entrenador que se define como «un romántico del fútbol», que dice incluirse «en el club de Lillo», alguien que defiende que «a la gente no le vale solo con ganar, la gente no quiere estar 90 minutos para al final solo ganar, está empezando a demandar otra cosa. Lo esencial es que a la gente hay que darle espectáculo, algo que la reconforte. Esto pasa en el teatro, en la ópera y en el fútbol», contaba en una entrevista en la revista digital ``Jot Down''. Es Paco Jémez, un técnico «con dos cojones». J.V.