Mikel CHAMIZO DONOSTIA

La Ritirata graba los cuartetos de Arriaga con el sonido de su época

Los tres cuartetos de cuerda que Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826) compuso durante sus estudios en París son, probablemente, las obras que mejor suerte han corrido de entre la escasa producción que nos legó el músico bilbaino. Se interpretan por todo el mundo y han sido grabados en numerosas ocasiones, pero La Ritirata, un conjunto especializado en instrumentos de época, propone con su nuevo CD una visión totalmente novedosa de estos cuartetos.

La razón de la popularidad de los tres cuartetos de cuerda de Arriaga es simple: de entre las 26 obras de su catálogo, estas fueron las únicas partituras que Arriaga vio publicadas en vida, concretamente en 1824, dos años antes de fallecer por tuberculosis sin alcanzar los veinte años de edad. Desde entonces los cuartetos han gozado de un reconocimiento de obras maestras y su presencia ha sido relativamente activa en los escenarios y en disco: desde 1952, en que los registrara el Quatour Gilet, han seguido grabaciones de conjuntos tan importantes como el Cuarteto Sine Nomine, el Guarneri, el Casals o el Mosaïques. Pero ninguno, hasta el momento, se había acercado a los cuartetos de Arriaga en la forma en que lo ha hecho La Ritirata, en un nuevo CD que acaba de salir al mercado.

La Ritirata es un conjunto que se enmarca dentro del movimiento HIP, Interpretación Históricamente Informada, que busca recrear las músicas del pasado tal y como habrían sonado en su momento. En el seno de La Ritirata trabajan músicos de distintas procedencias y desde su fundación en Amsterdam, hace siete años, está adquiriendo una gran proyección internacional -ahora mismo están de gira por Latinoamérica-. Pero su director, Josetxu Obregón, es de Bilbo y siempre se ha sentido muy atraído por la figura de Arriaga. «Probablemente mi primer encuentro con Arriaga ocurriera contemplando de niño el busto del compositor en el vestíbulo principal del Teatro Arriaga», rememora el director y violonchelista. «La evocación de Arriaga aparecía en varios de los enclaves musicales de la ciudad. Recuerdo también, durante mis estudios de conservatorio, haber trabajado alguno de sus cuartetos de cuerda y quedar fascinado. Así que esta grabación, de una u otra manera, había estado siempre en mente».

La idea de Obregón era acercarse a estos cuartetos buscando la mayor fidelidad a cómo el propio Arriaga los concibió y escuchó en vida. Los instrumentos han evolucionado mucho desde entonces y las grabaciones existentes en el mercado, con instrumentos modernos, no hacen justicia a muchas peculiaridades estilísticas que sí se pueden detectar sobre instrumentos de época. «Creo que nos ayuda a comprender exactamente dónde se situaba Arriaga estilísticamente, ya que las interpretaciones con instrumentos modernos utilizan herramientas relativamente similares en cuanto a timbre, vibrato y articulaciones ya sea música de Mozart, Beethoven o Schubert», explica Obregón. «Sin embargo nosotros somos bastante detallistas, casi diría obsesivos, con respecto a la manera de interpretar cada periodo, país y compositor en concreto, y hemos hecho una búsqueda muy detallada en el caso de Arriaga, donde encontramos más similitudes con Schubert que con Mozart».

Ese trabajo obsesivo comenzó por localizar las fuentes más fidedignas. «Trabajamos por un lado con la edición princeps de los tres cuartetos, que es la fuente más cercana al manuscrito (desaparecido en las inundaciones de Bilbo en 1938); y por otro lado con el `Tema variado en cuarteto, opus 17', del que sí conservamos el manuscrito y que nos aporta una perspectiva muy valiosa del cambio radical que experimenta su capacidad compositiva en los cerca de cuatro años que separan ambas composiciones». Otra labor principal fue la consulta de métodos de violín de la época, especialmente el que publicó en 1834 Pierre Baillot, profesor de violín de Arriaga. Esto, para La Ritirata, implicó «observar de forma especial las consideraciones relativas a la realización de los ornamentos, la articulación, las digitaciones y los golpes de arco, así como el uso del vibrato, del que Baillot nos explica que es un medio de expresión muy potente pero, si se usa con demasiada frecuencia, podría perder pronto la virtud de conmover». Entre las indicaciones curiosas que da Baillot está también que los pizzicatos se realicen sujetando el violín como si fuera una guitarra.

Además de los aspectos interpretativos, La Ritirata ha respetado también cómo se situaban los músicos de cuarteto en época de Arriaga, colocados todos en torno a una mesa-atril central para el estudio y con una disposición muy específica para los conciertos, con los violines enfrentados y el violín primero subido a un podio. Todos estos detalles se recogen en el disco, que será llevado al directo numerosas veces en los próximos meses. En Euskal Herria, se podrá disfrutar de él el 31 de mayo en Zenarruza, el 18 y 19 de julio en Bakio y Gorliz, y el 13 de agosto en Lekeitio.