Y el curso que viene, ¿más y mejor?
Más allá de la decepción del empate, la despedida de San Mamés por este curso fue una comunión perfecta entre afición y jugadores.

El año futbolístico que viene más y mejor, vino a pronosticar Ernesto Valverde tras el mal sabor de boca del empate ante la Real, y con el campo ya terminado, apostilló. Más allá de que el del domingo fuera un derbi anodino, en el que uno de los pocos que le puso corazón fue Iker Muniain y durante cuarenta minutos, la despedida en San Mamés por este curso sirvió para que equipo y grada, jugadores y afición, sellaran como se merecía la perfecta comunión que entre ambos se ha ido forjando a medida que avanzaba la temporada. La lógica duda inicial por el nuevo estadio, a medio construir además, apenas afectó a los futbolistas sobre el césped, en tanto en el graderío la comodidad y confort hizo mella en el ambiente que se le presupone a la hinchada.
Costó, muchos partidos en casa trascurrían con el público en exceso expectante, empujando sí cuando tocaba tirar del equipo en aquellas iniciales remontadas, pero lo cierto es que el aliento desde la bancada se daba en momentos concretos y en partidos elegidos, hasta que en los últimos meses la implicación de la grada popular Iñigo Cabacas ha sido el empujón que el estadio necesitaba para volcarse con los suyos. El recibimiento de la afición al equipo ante la `final' contra el Sevilla, el dispensado ante la Real este fin de semana con miles de bufandas dibujando un colorido ``Athletic gu gara'', los momentos en que la grada al unísono coreaba el mismo cántico, se espera que sean aperitivos de lo que puede y debiera ser el ambiente del San Mamés terminado que se estrenará para esa previa de la Champions. La sola idea de visionar el estadio al completo, con más de 50.000 espectadores, no hace sino desear que la nueva temporada futbolística llegue cuando antes.
«El año ha sido espectacular en todos los sentidos», afirmó al término Mikel Rico. «El balance en casa es bueno, la temporada es buena, el público ha disfrutado con buenos partidos, nosotros también», reflexionó Ernesto Valverde. ¿Qué no esperar del próximo, por mucho que la dura lección del segundo año con Bielsa esté reciente?
Porque el coqueto campo que aspira a ser sede de la Eurocopa en 2020 ha puesto en este año de su debut la primera piedra para volver a ser la `Catedral' que fue. Y no solo porque haya visos de que recobre un ambiente que incluso había perdido decibelios en el viejo estadio, sino porque su inquilino, el Athletic, ha vuelto a hacerse fuerte en él. Solo dos derrotas ligueras y una más en competición copera, es el bagaje con el que acaban los rojiblancos en su feudo. Además, los leones no han dejado de anotar gol en ningún partido como locales, lo que explica que Valverde hablara el domingo de que este año el público que asiste a San Mamés puede estar contento de lo visto.
No estuvo el resultado y ni siquiera la tensión de un derbi a la altura de la despedida, pero sí esa grada que rugió, la misma que dio las gracias a sus jugadores, que se homenajeó, por qué no, a sí misma, que transmitió con sus aplausos y coros a Iker Munian aquello de «quédate», y que se complace en observar partido a partido las evoluciones de leones de enorme potencial como Laporte o Iturraspe, que ayudan a soñar con tiempos igualmente buenos.

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