Joseba VIVANCO
Alcanzan la meta de los 70

Fueron, jugaron y cumplieron

Los bilbainos dominaron un flojo partido, pero apenas crearon un par de ocasiones de gol ante un Almería replegado, que defendía el empate que le daba la permanencia. El colegiado no vio un claro penalti por mano de un jugador almeriense en la segunda mitad.

ALMERÍA 0

ATHLETIC 0

Metidos en el partido. Al menos se les pedía eso a los jugadores de Ernesto Valverde ayer en Almería, donde no se jugaban la vida, pero si el crédito, el que nadie les pudiera reprochar nada. Y a fe que los leones dieron la cara, es verdad, hasta el último suspiro del descuento, en esa ocasión, casi la única y la más clara del Athletic, que Guillermo no acertó ante el portero almeriense ya con el tiempo reglamentario casi rebasado. Fueron esos estertores del partido, con el equipo local defendiendo con uñas y dientes el empate y el visitante poniendo cerco a la meta rival aun en inferioridad numérica -por lesión de Etxeita-, los que dejaron de manifiesto que el Athletic vino a competir y buscar la victoria.

El partido probablemente respondió al guión esperado, teniendo en cuenta los intereses de cada cual. Y así las cosas, nadie que decidiera aprovechar la soleada tarde en Euskal Herria para dar un paseo, alargar la sobremesa, aprovechar las horas de playa o hasta dedicarse una merecida siesta, se perdió nada del otro mundo por no sentarse ante el televisor a escuchar a los ávidos locutores de la retransmisión de Cuatro narrar un partido de fútbol con muy poca chicha y menos `limoná'. Y aun así se sacó un puntito que alcanza para despedir una gran temporada con unos estratosféricos 70 puntos. Ahí es nada.

Txingurri Valverde había anunciado algún que otro retoque en el once que saltaría al Juegos del Mediterráneo almeriense, pero fue una auténtica catarsis, con Iago, Etxeita, Morán, Beñat y Guillermo de inicio, y lo cierto es que con esos mimbres nada habituales esta temporada el Athletic siempre dio la impresión de tener controlada una primera mitad en la que fuera por la hora, el calor, o que en principio nadie se jugaba la vida (las probabilidades del Almería de mantener la categoría estaban por encima del 90%), apenas un par de acciones de un sobrado Laporte fueron los chispazos que despertaron al respetable del letargo futbolístico perpetrado sobre un seco y lento césped. Un chut a la salida de un córner que salió lamiendo el palo de Esteban y una salida jugada desde su propia defensa, recorte incluido a un delantero local, y carrera hasta casi la frontal del área almeriense que Susaeta no culminó, fueron dos muescas de la calidad del francés. Esta semana Valverde no quiso opinar sobre la no convocatoria del de Agen para el Mundial, pero dejó claro que «no tengo duda de que será internacional». Sin duda.

Había dudas en más de uno respecto a la actitud de los leones en este colofón de campaña, pero con el transcurrir de los minutos, los bilbainos pusieron de manifiesto que no habían venido a dorarse al sol. Con el Almería encantado con el candado a su portería, sus acciones ofensivas casi siempre eran balones en largo bien resueltos por la zaga visitante, en tanto el Athletic, dominador de la pelota, tardó, pero consiguió firmar algunas acciones esporádicas de peligro. Un disparo de Guillermo que se fue arriba, otro de un incansable Mikel Rico que se le fue fuera tras un quiebro de lujo, y la citada de Laporte. Tres `casis' que al menos fueron eso, porque por parte del Almería, nada de nada. Un par de jugadas embarulladas en el área de Iago y nada más. A defender el empate que les salvaba.

La defensa bilbaina se bastaba y sobraba para atajar cualquier amago de ataque almeriense, el joven Morán no tenía demasiados problemas para suplir a Iturraspe, a Beñat -jugando junto al portugalujo quizá queriendo proyectar el ataque rojiblanco- se le veía con ganas, el delantero ayer Guillermo apenas disfrutaba de balones, y Susaeta era quizá el que más entusiasmo le ponía, pero solo se quedaba en eso.

Lo cierto es que se llegaba al más que deseado descanso y con el Almería mirando, ahora sí, de reojo al resto de campos donde se jugaba el descenso. Marcadores que dejaban a Osasuna, con 2-0 en ese momento, a un solo tanto de la salvación siempre y cuando el Athletic hiciera un golito a los almerienses. Es decir, que haciéndole un feo a Valverde cuando dijo el otro día sobre una posible `ayudita' del Athletic a los navarros, que esto no depende de un partido sino de una temporada, un gol de los leones podría dejar a los rojillos en Primera.

Mejor la segunda parte

Del escaso y pobre fútbol de la primera mitad, se pasó a un segundo tiempo algo más decoroso. El Almería, sin prisa, seguía esperando al Athletic ya de manera descarada, un Athletic que tras veinte minutos sin visos de alterar el marcador, movió fichas y metió a Iraola y San José poco después de haber hecho lo propio con Herrera. Valverde quizá buscaba ese último arreón en pos de la victoria, triunfo que pudo haber caído del lado vasco si el colegiado hubiera visto el claro manotazo de un central almeriense en el área en el minuto 60.

Salvo un par de interesantes intervenciones de un buen Iago, fue el Athletic el que liderado por un incisivo Muniain acrecentaba los nervios del público, banquillo y jugadores almerienses, que de tenerlas todas consigo al inicio del choque, temblaban con la sola idea de un gol de un Athletic que estaba dejando claras sus ansias de no conformarse con la barrera de los 70 puntos, en la que finalmente se iba a quedar.

Las ocasiones, al final

Sin ocasiones claras por ningún bando, con los objetivos cristalinos por cada parte, lo mejor, lo más atractivo, lo dejaron para el final. La lesión de Etxeita a falta de diez minutos derivó en que el Athletic hiciera más visible aun su búsqueda del triunfo, situando su línea defensiva de tres defensas casi en la medular del campo. De ahí, de esa posición adelantada, es a partir de donde se permitió al Almería disponer de sus dos mejores ocasiones, la primera solventada en el 84 por un inmenso Iago y la segunda, en el 86, que se le fue fuera por poco al delantero andaluz. Y de la portería bilbaina, a la almeriense, donde Guillermo pinchó una asistencia de lujo pero se topó con Esteban.

No hubo tiempo para más, salvo la alegría local por la permanencia. El Athletic fichó a Kike Sola, Balenziaga y Beñat, y han descendido a Segunda Osasuna, Valladolid y Betis. Casualidades del fútbol. En fin. A los leones les queda la satisfacción por el puntito sumado, pero sobre todo por dar carpetazo a una campaña intensa, productiva, exitosa, y que como con San Fermín, ya falta menos para disfrutar de la siguiente, que promete y mucho.

«Un partido complicado», dice Valverde y «bajo de ritmo»

«Es un logro extraordinario, estamos contentos», fueron las primeras palabras de Ernesto Valverde en sala de prensa, con las que quiso valorar el objetivo alcanzado de los 70 puntos en Liga. A partir de ahí, el gasteiztarra reconoció que el partido no fue ni mucho menos para echar cohetes. «Un partido extraño», lo calificó, en el que el Athletic quería, pero sin el ritmo necesario, y el Almería se defendía. «Era un encuentro de mucha tensión por parte del Almería, donde al comienzo ellos tenían ese problema de si ir a por nosotros o mantenserse un poco aguantando, con tanto tiempo por delante. Eso nos ha permitido dominar el juego. En la segunda parte esa actitud suya se ha hecho más evidente y a nosotros nos ha permitido llegar a su área, ver si éramos capaces de dar algún balón, pero ellos han tenido un par de ocasiones claras y nosotros también esa última», fue su resumen.

Valverde asumió que «el ritmo del partido no ha sido muy alto, contrariamente al que solemos hacer», y con el Almería replegado «era difícil hacer ocasiones». El técnico rojiblanco cree que el hecho de no jugarse nada se nota, porque «al final la necesidad manda en el juego, y a nosotros nos ha faltado fluidez sobre todo en el primer tiempo, siempre tratando de entrar por la misma zona».

En síntesis, que para Txingurri el de ayer fue un partido «bastante complicado para jugar», en el que como bloque los suyos no estuvieron a gran altura, pero es que, como añadió, «no ha sido un gran partido de nadie», en referencia no solo a los más habituales sino también a los que pudieron contar con los minutos que les han venido faltando durante la temporada. Lo que sí dejó claro Valverde es que «teníamos la obligación de ganar» y entendió que lo habían demostrado.