2014/05/27

ARI: herramienta para empoderar a las mujeres víctimas del maltrato

Mariángeles Álvarez presenta en el seminario sobre atención sicológica a víctimas de maltrato machista, organizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Gipuzkoa, el instrumento ARI, que, mediante un cuestionario con preguntas y respuestas claras, pretende saber cómo está configurado nuestro estilo relacional. La colegiada explica que tiene que ver con el poder: el hombre está educado para tener poder social; la mujer, en cambio, para tener poder en el amor.

Maider IANTZI
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La última jornada del seminario formativo dirigido a terapeutas del programa de atención sicológica a personas víctimas del maltrato machista estuvo dedicada a la intervención terapéutica y las herramientas de intervención. En la Sala Kutxa de la calle Arrasate de Donostia, ante numerosas sicólogas y unos pocos sicólogos colegiados, la especialista en Sicoterapia Mariángeles Álvarez, que trabaja con el tema de la violencia desde 1987, resumió cómo debe ser la intervención.

Empezó explicando que «lo difícil es identificar» el problema, ya que las víctimas «van entrando por amor en esa vía», sin darse cuenta. Dijo que es importante nombrar las cosas y que lo inmediato es liberarse del dolor, del miedo y de la culpabilidad. «Entender el pasado nos libera; es el modo de estar presentes en nuestras vidas».

Analizando las consecuencias, apuntó que pueden ser mortales -tanto por suicidio como por homocidio- y que dentro de las no mortales, hay efectos de todo tipo: síntomas inespecíficos, problemas con los embarazos (recordó cuántas mujeres embarazadas reciben golpes), trastornos cognitivos y relacionales, efectos en la salud mental, en los hijos, depresión, trastorno por estrés postraumático... La autoestima baja de una manera increíble y la mujer suele estar hipervigilante.

«Algo que debería haberse solventado, se ha alargado en el tiempo. Son destrozos de vidas», expresa Álvarez, y recuerda a una paciente suya de 60 años que le preguntaba así: «¿Tú crees que puedo tener vida?». «Vida ya tienes», le respondía. Esta mujer empezaba a hacer planes, siguiendo al dicho de «hasta el rabo todo es toro» y retomando su vida.

Cuestionario

La representante de la Asociación Terapia y Género invitó a los profesionales a unirse a ellos y a visitar la web atgenero.com, donde se puede descargar su investigación sobre los efectos de la violencia, el contenido de la ponencia y el cuestionario ARI (Autodiagnóstico para Relaciones Igualitarias). Recordó que la violencia siempre es sicológica y que los daños son tanto biológicos como sicológicos.

El cuestionario ARI se basa en cinco módulos: el apego, el sistema que tenemos para definirnos, construirnos y cuidarnos, el narcicismo, la sexualidad y la regulación sicobiológica. Y se divide en tres ámbitos: el de la familia de origen, el personal y el de la pareja, la familia construida y las relaciones que tenemos. Para cada área, se plantean seis preguntas. Por ejemplo: ¿Entendías las razones por las que tu padre se enfadaba? Se debe elegir un número del 1 al 6.

En opinión de Álvarez, son preguntas muy interesantes para trabajar en pareja, también en grupo. Tratan de empoderar a las mujeres, que sean ellas las que valoren los resultados y reflexionen. Y, aunque a veces «les cueste arrancar», la sicóloga asegura que son muy creativas.

El menor acusado de la violación, bajo custodia de sus tutores

Convocados por el movimiento feminista de Atarrabia, ciudadanos y ciudadanas se concentraron ayer por la tarde frente al Ayuntamiento de la localidad en repulsa de la agresión sexual que sufrió una menor la madrugada del domingo.

Horas antes, hacia el mediodía, fuentes del Gobierno de Nafarroa indicaron a Efe que la Policía foral había detenido a un menor en relación a la violación y que tras pasar a disposición de la justicia, había quedado bajo la custodia de sus tutores. Está acusado de un delito contra la libertad sexual. GARA

REPARACIÓN. La representante de la Asociación Terapia y Género destaca que ha visto una capacidad de reparación y «unos florecimientos brillantes». Indica que la vivencia de un trauma deja rastro, pero que sobre él se puede volver a construir.