MIKEL INSAUSTI
Zinema Kritikaria
CRíTICA: «Amor sin control»

Me llamo fulanito de tal y soy un adicto al sexo

Es de esas películas que no te pueden caer mal, porque no engañan a nadie. Su objetivo está clarísimo: ver la botella medio llena. En contraposición con el afroinglés Steve McQueen, que en «Shame» la veía vacía del todo. El mensaje positivo que quiere transmitir es el de que la recuperación se da dentro de los grupos de terapia, también a propósito del problema aparentemente insuperable de la adicción al sexo.

El método seguido por los sexoadictos de «Thanks for Sharing» (saludo con el que se presentan en las sesiones terapéuticas) es calcado del de Alcohólicos Anónimos. Resulta pertinente debido a que los programas de rehabilitación para los sexodependientes se encuentran en su fase inicial, por lo que socialmente parten de una situación similar a la que se encontraron los alcohólicos en sus comienzos en los años 40.

Si bien el hasta ahora guionista Stuart Blumberg plantea en su ópera prima como realizador un retrato amable y esperanzador, eso no obsta para que su comedia tenga un sentido dramático, en consonancia con algunos de sus trabajos de escritura más personales, como por ejemplo «Los chicos están bien», donde abordaba el modelo de familia formado alrededor de una pareja de lesbianas.

Pero en lo que más acierta Blumberg es en el casting, con un reparto estelar muy bien compensado. Tim Robbins es el veterano del grupo, que hace las veces de tutor, aunque ha de enfrentarse además a conflictos domésticos con un hijo adolescente que coquetea con la delincuencia. Mark Ruffalo le sigue de cerca, pues su personaje lleva ya cinco años de abstinencia, suficientes para probar a relacionarse sentimentalmente sin recaer de nuevo. Lo intenta en compañía de una Gwyneth Paltrow, que al principio no entiende nada por lo engañosamente platónico del interés de su enamorado. Y completan el cuarteto Josh Gad y Pink, quienes se demuestran mutuamente que la amistad entre chicos y chicas es posible, sin que haya de acabar forzosamente en la cama. Atrás irán dejando sus comportamientos obsesivos.