«3, 2 o 1... Tú y yo lo sabíamos», libro póstumo del locutor navarro Joaquín Luqui
El 28 de marzo de 2005 fallecía el popular locutor de Los 40 Principales Joaquín Luquí. Ocho años más tarde se publica «3, 2 o 1... Tú y yo lo sabíamos», con textos que Luqui escribió en los primeros noventa.

Sorprende que ocho años después del fallecimiento de Joaquín Luqui (Caparros0, 1948) se publique un libro con escritos suyos que datan del 91 al 93. No, no es extraño que alguien poniendo orden en las cosas de cualquier trabajador de dilatada carrera descubra una novela inédita, reflexiones o incluso un diario. Por eso este «3, 2 o 1... Tú y yo lo sabíamos», título de uno de sus espacios radiofónicos, puede ser legítimo en su totalidad, pero da la impresión de que a los apuntes que realiza sobre artistas como los Beatles, Bruce Springsteen, los Rolling Stones, Michael Jackson, Madonna, Depeche Mode, Guns n' Roses, Elton John Freddie Mercury, U2... se les ha añadido una parte que ni por rigor ni estilo parecen del mismo autor.
De Michael Jackson escribe: «Un niño artista que no quiere crecer porque, al haber comenzado como artista demasiado pronto, no pudo ser ni ejercer de niño. Y eso le ayudó a ser aún más artista. Pero menos ser humano. Y cuando el artista mira hacia dentro, no encuentra al niño de su pasado y necesita verle en su futuro. Por eso no quiere crecer en su vida humana. Quiere agarrar vestigios de una infancia soñada, pero no vivida. Quiere vivir en la realidad los sueños que no pudo vivir cuando uno era niño. Y se rodea de animales, y ve y vive mil veces las películas de Disney que en su infancia no pudo saborear. Y se obsesiona con el público infantil (...)» Las reflexiones son tan sencillas y elementales (así con cada uno de los artistas que presenta) que no parece tengan la entidad suficiente como para ser parte de un libro de 300 páginas. De esta manera, y posiblemente para apuntalar más la edición, a cada entradilla o reflexión se le añade una segunda parte en forma de anécdotario o peculiaridades de cada artista.
En realidad, esta segunda parte de cada capítulo es lo más interesante y ameno, pues lo que cuenta Luqui en primera persona es, como se ha comentado, trivial, sin fuerza ni profundidad. Sin embargo, el asunto de «curiosidades» está bien trabajado y aporta notable información sobre cada ilustre elegido. De músicos alternativos o nombres fundamentales, pero sin popularidad, hay que olvidarse.
Con esta percepción, cabe sospechar que sobre los tímidos esbozos de cada nombre señalado por Joaquín Luqui, alguien se ha dedicado a recopilar un montón de datos y sumarlos al todo. El locutor de Caparroso, o disc-jockey como él mismo se denomina en el libro no era un archivador, un personaje que destacase por manejase datos. Al respecto, en la solapa del libro se dice que estudió periodismo en la Universidad de Pamplona, aunque en 1969 ya reside en Madrid. ¿Existía periodismo en Iruñea en el 64/65? ¿No tenía 16 años en esa época?
Su obra radiofónica tuvo sus luces y sus sombras, más sombras por los contenidos musicales de Los 40 Principales, que al imponer la radiofórmula se cargó buena parte de la cuidada cultura musical que transmitían con anterioridad. Con todo, lo que no se l e puede negar a Joaquín Luqui es un estilo radiofónico único, tanto por ritmo, un maestro, como por timbre.
De su historia nos quedamos con el hecho de que fue miembro fundador de «Disco Express», un periódico (no revista) musical que se editaba cada semana desde Nafarroa y que fue pionero en la transmisión de la cultura musical de finales de los sesenta y setenta. También colaboró con «El Gran Musical», revista de inferior nivel en objetivos y contenidos.
Título: «3,2 o 1... Tú y yo lo sabíamos».
Autor: Joaquín Luqui. Prólogo de Alejandro Sanz.
Editorial: Aguilar.
Págs: 310, de las cuales 32 se dedican a fotografías de Luqui con diferentes artistas.
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