Por y para toda una vida
Julen Retegi logró el pase a su primera final, tras superar a Idoate en un disputadísimo y duro partido.

RETEGI BI 22
IDOATE 14
Hay partidos que marcan un antes y un después, que cincelan una vida y una trayectoria y a buen seguro que el de ayer en el Labrit marcará irremediablemente la carrera de Julen Retegi. Más allá de la transcendencia del mismo, le valió el pase a su primera final y hace que una de las dinastía más influyentes de este deporte vuelva al primer plano 21 años después, lo vivido ayer en la Bombonera iruindarra puede servir como un pequeño resumen del recorrido como profesional de un pelotari que ha tenido que disfrutar y soportar el peso de un apellido tan lustroso y batallar contra las corrientes reinantes.
Porque por mucho que ser hijo del pelotari más laureado de la historia pudo abrirle oportunidades al comienzo de su carrera, jugar con ese Retegi Bi en la espalda no ha sido nada fácil para él y, como se esperaba, la semifinal ante Idoate tampoco lo fue. Todo lo contrario, el de la Txantrea le exigió al máximo y tuvieron que cruzar hasta 341 pelotazos -a dos del récord de esta edición- para conseguir agarrar una plaza en la final.
Arrancó mandón el de la Txantrea, adelantándose 4-0, con tantos durísimos que anunciaban lo que les venía encima. Sin embargo, Julen Retegi siempre ha sabido resistirse y enseguida tomó el mando del partido (6-4), con el saque, una de las grandes diferencias entre ambos ayer, como aliado.
Con la tradición
Otro de los combates que el de Eratsun ha tenido que librar ha sido contra esa forma moderna de jugar a este deporte, con la que nunca ha congeniado, y parecía que le iba a devorar. Ya sea por tradición o por convicción, el de Aspe siempre ha gustado de jugar más clásico, más a bote, y ayer logró colarse en la final sin cruzar un solo saque-remate -una extraña dejada a una pelota que se envenenó en el 17-14-, armonizando todos sus golpes.
Así, con dos pelotaris que no eran capaces de romper a su rival con el golpe, el partido derivó en un agónico y espectacular cuerpo a cuerpo, en el que ambos delanteros mostraron grandes recursos de aire, con más poder para Retegi Bi en la volea y mayor virulencia en el sotamano de Mikel Idoate, que se quedó corto en el saque, pero que encontraba recursos para seguir en la contienda, a pesar de que parecía acusar la factura en lo físico.
Lástima que cuando el partido estaba adquiriendo su clímax, factores externos, en este caso problemas con la luz, terminaran desluciendo el espectáculo. Primero con 7-5 en el marcador, pero sobre todo con 8-7, el partido fue interrumpido por problemas con la luz, algo que parecía beneficiar a un Idoate que parecía llegar más justo y era el que no estaba de acuerdo en seguir jugando hasta que los focos volvieran a alumbrar.
Sin embargo, ni estos problemas ajenos al juego, ni molestias en su derecha que parecieron volver a aparecer en el empate a once -ya con 220 pelotazos cruzados- hicieron mella en el pelotari de Aspe.
A pesar de que Mikel Idoate logró empatar a 11 y a 14, Julen Retegi llegó a la fase decisiva del partido más entero, física y mentalmente, y consiguió alcanzar el sueño de toda una vida encadenando los ocho últimos tantos consecutivamente.
Gaubeka-Ayerbe, finalistas del Bizkaia
Esteban Gaubeka y Mikel Ayerbe se enfrentarán a Fusto-Larrinaga el próximo sábado en la final del Open Internacional Bizkaia, tras imponerse ayer en la semifinal a Altadill-Skufca por 3-1.
El de Armintza y el de Zarautz tuvieron un flojo comienzo de partido, motivo por el que el navarro y el argentino se adjudicaron el primer set por 7-10. Sin embargo, el vizcaino y el guipuzcoano supieron meterse en el partido y conseguir el billete para la final adjudicándose los tres siguientes sets de manera consecutiva (10-5, 10-4 y 10-8). Aunque ambos estuvieron muy bien, cabe destacar la actuación de Mikel Ayerbe, que se mostró muy seguro y además hizo mucho daño con el saque.
En cesta, Egiguren II-Lignau consiguieron el triunfo final del circuito Pro-Am dentro del Jai Alai World Tour, al imponerse en la final con relativa facilidad a Moresmau-I.Erkiaga, cumpliendo con el favoritismo que se presuponía (15-10, 15-8). Todos bailaron al son de Mikel Egiguren, quien impuso un ritmo ante el que Moresmau e Ibai Erkiaga no pudieron responder.
GARA

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