Emir Sader
La Jornada, 2014/6/16
HEMEROTEKA

Colombia votó por la paz

(...) Álvaro Uribe fue la expresión más directa, en América Latina, de la política de George Bush. Su línea de enfrentar los conflictos bélicos que Colombia vivía hacía ya medio siglo mediante su militarización correspondía a la misma estrategia norteamericana en Afganistán e Irak.

(...) Cuando Uribe no pudo presentarse a un tercer mandato por decisión de la Justicia, Juan Manuel Santos se lanzó y logró erigirse presidente. Considerando que la etapa de enfrentamiento militar estaba superada, Santos se propuso un proyecto de normalización interna y externa. Aceptó la propuesta de negociaciones con las FARC, al mismo tiempo que buscó retomar relaciones cercanas con Venezuela y Ecuador.

Todo parecía indicar que el uribismo era una página virada en la historia colombiana. Pero Uribe siguió encarnando la misma línea de su gobierno y pasó a tachar a Santos de traidor que se arrodillaba frente a la FARC y era cómplice de todo lo que pasaba en Venezuela.

Pero parecía que Santos había logrado imponer, finalmente, la hegemonía de la necesidad de la paz en Colombia. La primera sorpresa vino en las elecciones legislativas, donde Uribe logró erigirse senador en la primera votación en el país y consiguió elegir una gran bancada de parlamentarios para un partido que acababa de fundar.

La segunda fue la primera posición obtenida por el candidato de Uribe, Oscar Zuluaga, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. La luz amarilla se encendió en Colombia. Significaba que la mayoría de los colombianos -los que habían votado, sólo un 40%, pero también los que no quisieron votar en la primera vuelta- no estaba convencida de la necesidad de consolidar el proceso de paz apenas esbozado con las conversaciones con las FARC.

(...) El triunfo de Santos en la segunda vuelta frena la tendencia al fortalecimiento del liderazgo de Uribe, que seguirá, sin embargo, siendo una figura fuerte de la política colombiana.

Pero Santos se siente respaldado para avanzar en la recta final de las negociaciones con las FARC y empezar un proceso similar con el ELN después de haber vivido un susto enorme, que puede haber sido el hecho que movilizó a las fuerzas anti-uribistas para reelegir a Santos.