Pagan con céntimos una multa por protestar ante Lanbide de Sestao
Después de un año y medio y agotados todos los recursos, colectivos sociales, sindicales y de personas en paro de Ezkerraldea realizaron una cadena humana ante la sede de Lanbide de Sestao para protestar por la multa de 600 euros impuesta a una persona por protestar.

Colectivos sociales, Asambleas de Parados de Ezkerraldea, Berri-Otxoak, Portugalete Eraikitzen y Santurtziko Herri Komitea y representantes de centrales sindicales se concentraron ayer ante Lanbide de Sestao para denunciar la multa de 600 euros que se impuso a una persona que participó en una protesta ante ese centro hace año y medio para reclamar un empleo y rechazar los recortes que se están imponiendo, que afectan a los más desprotegidos.
Después de que se ha agotado la vía legal, estos colectivos decidieron ayer hacer frente al pago de esa multa llevando a Kutxabank de esa localidad la mayor parte de la misma en céntimos. Para ello, organizaron una cadena humana que recorrió la sede del Servicio Vasco de Empleo hasta la plaza del Kasko, donde se encuentra la sucursal bancaria. Endika Tregu, en nombre de los colectivos convocantes del acto de protesta, aseguró que «nos tienen represaliados; cada vez que hacemos una concentración nos llegan las multas sin motivo aparente». Añadió que la protesta que llevaron a cabo hace año y medio fue la denuncia que «no tenemos trabajo en esta localidad, donde la tasa de paro sobrepasa el 25% y los pocos trabajos que salen son muy precarios y de corto espacio de tiempo». Según dijo, en nombre de los colectivos sociales, sindicales y de parados de Ezkerraldea, la acción de ayer es una manera de decir a las instituciones que «no están mitigando este grave problema» y, por lo tanto, no les queda otro remedio que movilizarse para que «se nos vea y se nos oiga».
Asimismo, expresaron con que «en lugar de soluciones a la actual situación de crisis económica las únicas respuestas que se dan desde las diferentes administraciones -ayuntamientos, behargintzak-centros comarcales de apoyo al empleo, Diputación de Bizkaia, Gobierno vasco y oficinas de Lanbide-, es criminalizar la respuesta ciudadana a los recortes sociales».
Los colectivos movilizados dejaron claro que sus protestas son pacíficas y que «no nos van a callar, si no hay soluciones directas».

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