David MESEGUER Terbespiye (Kurdistán Oeste)

De Monegros a la caza de yihadistas en Kurdistán Occidental

Un sargento suizo de origen asirio amante de los festivales de música electrónica lidera una brigada del Consejo Militar Asirio, una milicia cristiana contraria al régimen de Al-Assad, que combate codo a codo con los kurdos contra el ISIS.

El Sónar se celebra estos días, ¿no?», pregunta Omid, consciente de que el festival de música electrónica barcelonés tiene lugar durante el mes de junio. «He estado en Barcelona en cuatro ocasiones y también en Ibiza. Pero sin duda, mi festival favorito es Monegros», aclara este joven suizo de cabello canoso.

A pesar de la temática de la conversación, Omid no habla desde el reservado de una discoteca gin-tonic en mano, lo hace desde un búnker protegido con sacos terreros situado al sur de Terbespiye, provincia de Hasakah, a tan solo dos kilómetros de las primeras posiciones del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS).

«Llegué a Siria el 6 de junio de 2012. Al ver desde Europa la situación de mi pueblo no dudé ni un segundo en desplazarme hasta aquí», explica a GARA este sargento del ejército suizo de 32 años nacido en Lucarno, en el cantón italiano.

De padres asirios originarios de Midyat, en Kurdistán Norte, a Omid se le encargó la misión de formar, entrenar y comandar el Consejo Militar Asirio, una milicia cristiana contraria al régimen de Al-Assad que combate codo a codo con las Unidades de Protección Kurdas (YPG) contra los yihadistas.

El Consejo Militar Asirio junto con el cuerpo policial Sutoro («protección» en lengua asiria), constituyen el brazo armado del Partido de la Unión Asiria, una formación política que forma parte del autogobierno de Kurdistán Oeste encabezado por el Partido de la Unión Democrática (PYD), afín ideológicamente al PKK. En su intento de formar un ejecutivo plural que englobe las diferentes nacionalidades y religiones de la región, el gobierno del cantón de Jazira tiene al kurdo Ekrem Heso como presidente y la asiria Elizabet Gewriye y el árabe Husen Ezem como vicepresidentes.

Financiados por la diáspora

Hasta la fecha se han documentado numerosos casos de combatientes islamistas de América y Europa que han viajado a Siria para librar la guerra santa, e incluso kurdos en el exilio que se han desplazado a Rojava para unirse a las YPG, pero existía poca información sobre la movilización entre la diáspora asiria.

Según David Vergili, miembro de la Unión Asiria Europea, «aunque no se tiene una cifra exacta se conocen varios casos de asirios europeos que han viajado a Siria para luchar contra los yihadistas». Antes de la guerra la población cristiana constituía aproximadamente el 10% de los 23 millones de sirios. En la actualidad, Vergili estima que «cerca de 450.000 asirios ya han abandonado el país».

Elizabet Gewriye, vicepresidenta del cantón y mandataria del Partido de la Unión Asiria, explica que «la movilización y la ayuda económica de la diáspora ha sido clave para la formación del Consejo Militar Asirio».

Uno de los objetivos que se persigue con la formación de esta milicia es frenar el éxodo de jóvenes cristianos hacia Europa y América. «Las familias están gastando todos sus ahorros para que sus hijos puedan abandonar Siria», se lamenta Gewriye.

«Siria viene de Asiria. Somos el pueblo más antiguo de esta tierra y no vamos a abandonarlo», recuerda Omid frente a una iglesia convertida en ruinas después de que el ISIS la volase por los aires a finales del año pasado. «Querían tendernos una trampa y volar la iglesia con nosotros dentro», añade Malke Asmar, un joven combatiente con una cruz tatuada en el cuello. «Independientemente de si uno es cristiano o musulmán, sólo existe una religión que es amarnos los unos a otros. Lo que es inadmisible es que el ISIS destruyese la casa de dios en nombre de la religión», comenta enfurecido Asmar, uno de los 30 milicianos cristianos que Omid tiene a su cargo en este puesto del frente.

«Como el terreno es tan llano y no existen sitios para resguardarse, la mayoría de ataques se producen por la noche», detalla Omid, que ya ha participado en decenas de choques con el ISIS. «No comprendo como Occidente no ayuda a las YPG, la única fuerza que se ha mostrado realmente eficaz contra los islamistas», se pregunta el sargento. «Aunque no hablo kurdo, el hecho de conocer perfectamente el turco me facilita la interlocución con los mandos de las YPG ya que muchos de ellos proceden de Kurdistán Norte», comenta el miliciano helvético.

Contrarios al régimen

Aunque la inmensa mayoría de cristianos conciben el gobierno de Bashar al-Assad como el único capaz de hacer frente a los yihadistas, el Consejo Militar Asirio se ha creado al margen de Damasco y ha preferido aliarse con las YPG. «Hasta la formación de nuestra milicia la única opción para defender a los cristianos era unirse al Ejército Sirio. El régimen inculcaba la idea de estas conmigo o contra mí», destaca Omid.

«Damasco dice proteger a las minorías, pero por ejemplo, la Constitución exige ser musulmán para optar a la presidencia de Siria», denuncia el miliciano helvético. «Si el régimen cambiase su actitud hacia las minorías reconociendo los derechos de kurdos, asirios, armenios... nuestro problemas con Damasco terminarían», advierte Omid.

Otra de las causas que ha empujado a algunos jóvenes asirios al exilio o a unirse al Consejo Militar Asirio es el miedo a que el régimen les llame a filas. «Si me enrolase en el Ejército seguramente me mandarían a Daraa o Hama. Moriría por nada. Estando en esta milicia al menos puedo defender mi casa de los yihadistas», sentencia Orom, un joven miliciano con incipiente mostacho que luce un largo rosario colgando de su cuello.