Elkarrizketa
Vincent LAVENU
MANAGER GENERAL DEL AG2R

«¿Si hubiera comenzado antes en la ruta hasta dónde habría llegado?»

Al cumplirse 23 años como responsable de un equipo que ha crecido con el paso del tiempo, cierra su mejor Tour con una etapa ganada por Kadri, el segundo puesto en el podio de Peraud y el triunfo en la general por equipos. Destaca que la clave del éxito es el acierto al incorporar ciclistas y se pregunta qué hubiera sido de Peraud si pasa antes de la mountain bike a la ruta y hasta donde seguirá su progresión.

Vincent Lavenu lloraba ayer emocionado en la meta al abrazar a Peraud y lo volverá a hacer hoy al ver a un corredor suyo subir al podio como segundo de un Tour y a su Ag2r como ganador por equipos. Es el premio al trabajo constante, que como ciclista le permitió recibir la llamada del Fagor cuando había dejado el ciclismo y trabajaba en una empresa tras correr en Miko (1986) y RMO (1987). Fagor (1988-89) le devolvió a un mundo del que no ha salido. Dio sus últimas pedaladas en el modesto Mosoca Eurocar (1990-91) antes de empezar como manager con una estructura que ha crecido con Chazal (1992-95), Petit Casino (96), Casino (97-99) y Ag2r como primer sponsor desde el 2000. Ahora es uno de los mejores equipos del World Tour.

¿Cómo explica el crecimiento de Ag2r de los últimos años?

La clave es que hemos acertado a la hora de elegir a los corredores y a las personas y hemos reunido buenos ciclistas con futuro. No solo los que están en el Tour. Alexis Vuillermoz en su segundo año profesional ha sido undécimo en el Giro y tenemos buenos jóvenes por detrás como Alexis Gougeard, que va a ser un gran corredor. Como Romain Bardet, que viene del centro de formación y pasó con nosotros dos años de amateur. Le hemos formado y lleva una progresión lineal desde hace tres años. Es alentador. Tenemos confianza para el futuro.

¿Cómo explica el éxito de Jean Christophe Peraud?

Es tenaz, jamás cede. Estaba decepcionado tras el pavés porque no estábamos detrás suyo, éramos el undécimo coche, pinchó y llegamos tarde. No se benefició de un coche de asistencia rápido como los demás, pero forma parte de la carrera. Cuando eres segundo o tercero es más fácil que si eres undécimo en el pavés. Su tenacidad le ha permitido recuperar ese 1.20 y acabar segundo. Es un corredor sorprendente. Con 37 años nos preguntamos cuándo va a terminar de progresar. Pero solo lleva cinco de profesional, ha ganado en confianza, en atención, en serenidad, corre más tranquilo, está mejor colocado en el pelotón y eso le permite hacer menos esfuerzos inútiles y tiene unas condiciones físicas excepcionales. ¿Si hubiera comenzado antes en la ruta hasta dónde habría llegado?

¿Cómo vivió el proceso en el que pasa de la mountain bike a la ruta?

Fue él quién decidió pasar a la ruta. En amateur fue campeón francés en línea y en 2009 campeón con los profesionales de crono al batir a Sylvain Chavanel. Se le conocía en la región del Este, sabíamos que era un gran corredor, pero de ahí a decir que era capaz de batir a Chavanel contrarreloj... Cuando lo hizo, todo el mundo se preguntó quién era ese artista. Él quería pasar a profesionales en ruta, pero ponía unas exigencias. Quería hacer media temporada de ruta y media de BTT y no tuvo opciones en Francia y pasó con Lotto, donde sus exigencias fueron rebajadas y no fue feliz allí. No encajó bien en el equipo. Ahí quisimos recuperarlo, llegamos a un acuerdo con Lotto para venir con nosotros y pudimos comenzar esta progresión hasta la cima desde la base de un potencial intrínseco enorme.

¿Qué significa ser el primer conjunto francés en ganar por equipos en el Tour desde que lo hizo Cofidis en 1988?

Nuestro equipo siempre ha estado concentrado en la clasificación por equipos porque son valores de solidaridad, de colectivo, que tenemos en el equipo y nos gusta mucho. Hemos terminado segundos y terceros en el Tour porque, como Movistar, buscamos siempre esa clasificación. Este año hemos visto que podíamos jugar esta carta. Subir en los Campos Elíseos con el conjunto del equipo será un gran momento de emoción porque corremos para ello desde hace años.

¿Y para el ciclismo francés tener dos ciclistas en el podio por vez primera desde 1984 y a Bardet?

Es bueno porque desde hace años los franceses estábamos fuera de las primeras plazas del Tour. Tuvimos una generación con muchas dificultades y hay ahora una nueva generación de jóvenes sin complejos que juegan bien su rol.

¿Qué recuerda de su paso por el Fagor como corredor?

Fue un gran momento para mí porque había parado mi carrera, no tenía equipo a finales de 1987 y empecé a trabajar tres meses en una empresa sin relación con el ciclismo. Pero pude integrarme comenzada la temporada. Recuerdo que debuté con Fagor en abril de 1988 en Les Boucles Parisiennes y eso me permitió volver a los raíles del ciclismo. Los vascos del Fagor, empezando por el señor Mondragón, creían en mí y me apreciaban mucho porque era un trabajador. Corrí dos años en Fagor y gracias a ellos pude correr mi único Tour en 1989 (acabó el 65º) y seguir en el ciclismo. En toda carrera hay personas que son determinantes y los vascos lo fueron en ese momento.

Y lleva 23 años con su equipo...

No es bonito sacar cuentas... -bromea- No imaginaba esto. Miras atrás y te sorprendes, pero es un placer hacer este trabajo, que es bueno y malo porque estás consagrado en cuerpo y alma en todos los momentos. No hay fines de semana, no hay vacaciones, pero da tanta felicidad que no hay vacío. El vacío me da miedo.