Solfa
Porque la vida real se ha convertido en un fantasma que se disuelve y al que nadie puede agarrarse. La vida real se nos escapa a toda velocidad, y sólo a través de la fabulación adquirimos una posibilidad de consistencia. Para sobrevivir necesitamos un cierto proceso de fabulación. Y ese proceso es una tarea colectiva». Es Santiago Auserón quien así se expresa.
Su interlocutor en este diálogo sin desperdicio es Sabino Méndez -cerebro gris de Loquillo y los Trogloditas-: «Necesitamos todos ser un poco artistas en la medida en que la cultura tenemos que salvarla entre todos para sobrevivir en medio de este mercado que tiene una lógica totalmente destructiva».
Auserón explica que la clave no es otra que el proceso de banalización, de vaciamiento de la verdadera cultura popular que viene siendo perpetrado desde dentro del sistema por la lógica capitalista. «Tras tres mil años, el lenguaje, la música o el arte son hoy mera mercancía, productos de usar y tirar que no dejan depósito de memoria, por lo tanto no están sirviendo a la función de religar para la que nacieron», afirma.
Y vuelve a remachar Méndez: «Hay un peligro de totalitarismo democrático; ese totalitarismo instalado en el poder que dicta a su antojo lo que es democrático y lo que no lo es». Dos rock stars, por tanto, de largo recorrido poniendo muchas cosas en solfa, dos rara avis capaces de estar dentro del torbellino del show, pero también fuera para analizarlo con una perspectiva y unos conocimientos desacostumbrados en ese ámbito.
Al hilo del apasionante diálogo surgen con naturalidad Homero y Dylan, Valle-Inclán y Lou Reed, Chomsky y los Rolling, Canetti y los Clash, Bourroughs o Artaud y el punk... O un montón de ideas estimulantes como la de vincular la novela picaresca y la poesía provenzal con el ámbito de la cultura popular y del R&R.. Charlan en el número de verano de «Quimera», dedicado a la contracultura de los 70.

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