Martxelo DIAZ
Udate

Adiós al cuartel de San Bartolomé

El cuartel que ocupaba la Policía española en San Bartolomé –con acceso en automóvil por Aldapeta– es ya historia. Ayer comenzó su derribo en el marco de las obras de acondicionamiento del cerro. Sin embargo, los efectivos de este cuerpo policial no han abandonado la capital guipuzcoana, ya que disponen de un nuevo edificio en el entorno de la antigua fábrica de Koipe, en la orilla derecha del Urumea, junto a la nueva salida de la ciudad por carretera. Una gran bandera rojigualda colgada en su fachada atestigua que la Policía española no ha abandonado Donostia.
Por citar solo alguno de los tristes recuerdos que deja: en las inmediaciones del cuartel que se está demoliendo falleció, en julio de 1978, Joseba Barandiaran por disparos policiales cuando participaba en una protesta por la muerte, por la misma causa, de Germán Rodríguez en plenos sanfermines.
Las obras de demolición del cuartel se prolongarán durante aproximadamente una semana, según informó el Ayuntamiento de Donostia, que subrayó que se prestará especial atención a la posible aparición de restos arqueológicos en esta zona.
Las obras de acondicionamiento del cerro de San Bartolomé avanzan a buen ritmo, a juicio de los responsables municipales. Ya se han entregado las viviendas de la primera fase y se está rematando la urbanización de la nueva plaza de Arroka, que se abrirá al público en breve.
El edificio que se empezó a derribar ayer es de planta casi rectangular y dimensiones de 53,30 por 13,98 metros, dividido en dos cuerpos con cubierta a cuatro aguas cada uno, de construcción tradicional. Data de 1945 y fue obra del arquitecto Romualdo de Madariaga. Se situaba en el número 2 de la calle Alto de San Bartolomé y tenía una sección de planta baja, primera, segunda, tercera y bajo cubierta. Detrás de este edificio se sitúa una torre de comunicación con la zona baja de la parcela y el área de garajes, que consta de planta de baja a la altura de la calle Amara y dos plantas de sótano, que también serán derribados próximamente, cuando se inicie la segunda fase de edificación de vivienda.
Antes de proceder a la demolición del cuartel se realizaron tareas de limpieza y retirada de mobiliario, enseres, armarios y electrodomésticos, y se llevó a cabo la gestión de otros materiales.
En junio, el Pleno del Ayuntamiento donostiarra dio su aprobación a la modificación del plan general en la zona de San Bartolomé, permitiendo una operación urbanística viable que protege el cerro, el convento y la casa de baños. El documento de modificación aporta importantes mejoras al entorno. Se ordenará un espacio público en la ladera norte y en la parte alta del cerro, que contará, además, con un gran mirador abierto a la ciudad y una zona de juegos infantiles.

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