Roch buscará una mayor presencia para la OSE
Tras ocho años al frente de la Orquesta de Euskadi, Iñigo Alberdi terminó su mandato el pasado 31 de julio. Oriol Roch, su sucesor en el cargo, se presentó ayer a los músicos y trabajadores de la Orquesta y también ante la prensa, a la que adelantó algunas de las claves que aplicará en su gestión.

Aunque no se incorpora a su puesto hasta el próximo 25 de agosto, pues tiene aún algunas carpetas por cerrar en Santiago de Compostela, el nuevo director general de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, Oriol Roch, se acercó ayer a la sede de la agrupación en Donostia para una primera toma de contacto con los músicos y los trabajadores de la que será su casa durante al menos cuatro años. La visita se aprovechó para convocar a los medios de comunicación y que pudieran saciar así su curiosidad por un nombramiento que ha levantado algunas interrogantes en el mundo musical del país, al ser Roch el primer director general no vasco en los treinta y dos años de historia de la Orquesta de Euskadi. Joxean Muñoz, viceconsejero de Cultura, Juventud y Deportes del Gobierno Vasco, entidad de la que es dependiente la OSE, dio algunas claves que explican la elección de Roch. «Una orquesta es una institución especial, su gestión es singular y su especificidad hay que conocerla en profundidad», explicó Muñoz. «Por eso hemos buscado a un profesional experto en este campo, con un perfil vinculado directamente a la gestión de orquestas y que ha demostrado que sabe llevarlas adelante», dijo en referencia a los anteriores cargos de responsabilidad de Roch al frente de la Orquestra de Cambra del Teatro Lliure de Barcelona y la Orquesta Filharmonia de Galicia, que dirigió durante trece y diez años, respectivamente.
Muñoz enumeró también los compromisos que desde el Gobierno de Lakua se le han exigido a Roch como condición para ocupar su nuevo cargo. «Un compromiso con lo que la Orquesta supone para este país, para la cultura vasca y su tejido musical. Conocer las peculiaridades de una Orquesta que se mueve desde Donostia a Bilbo y desde Gasteiz a Iparralde. El compromiso con sus miles de abonados y todos los amantes de la música en Euskal Herria. Y también el compromiso con el euskara, que todos los directores de la OSE han hablado y él ha prometido aprende».
Tras el discurso institucional que pronunció Muñoz se adivinaba, no obstante, que la incorporación de Roch a la OSE puede traer cambios sustanciales a la política de funcionamiento de la Orquesta. En contraste con la de Iñigo Alberdi, cuya presentación hace ocho años tuvo un matiz más continuista con la trayectoria anterior de la Orquesta, Muñoz defendió ayer que «todas las instituciones y equipos necesitan abordar nuevas etapas, una renovación, que es la que da vitalidad a un proyecto y a un grupo humano y la que le permite subir en calidad, nivel de aceptación y compromiso. Desde ese punto, podemos considerar que hoy estamos empezando una nueva etapa».
Roch, que comenzó su intervención leyendo un texto de saludo en euskara, aseguró que su intención no es «romper lo construido hasta la fecha sino potenciar aquellos elementos ya levantados y seguir. Para nada es una revolución, en todo caso una evolución». El nuevo director general no quiso ser demasiado concreto con los cambios que tiene previstos para la orquesta y prefirió exponer tres líneas generales: estabilidad, proyección y calidad. Pero fue destacable el anuncio de su intención de posicionar a la OSE en el mercado internacional. «La presencia en Europa es fundamental», defendió el gestor catalán. «El posicionamiento internacional de una Orquesta como la OSE es difícil de conseguir, porque el mercado a veces parece un coto cerrado a las orquestas centroeuropeas y, en concreto, alemanas. Pero intentaremos meter una segunda marcha en este terreno».
Roch parece la persona indicada para acometer esta expansión, pues en los 90 firmó compromisos internacionales y discográficos importantes para la Orquestra del Teatre Lliure y en Santiago de Compostela ha logrado que la Filharmonía sea contratada en festivales y ciclos del Estado francés, Alemania, Austria y Portugal. Además lo ha conseguido sin que la propia orquesta tenga que aportar dinero de su bolsillo, una práctica habitual en las giras de la mayoría de agrupaciones sinfónicas de la península. «En el Estado español se han hecho auténticas barbaridades, destrozando las posibilidades de expansión de las orquestas por ofrecerlas gratuitamente al mercado internacional en época de vacas gordas», denunció Roch. «El promotor internacional que obtiene una orquesta gratis ya nunca más querrá pagar por ella. Solamente desde la garantía de calidad que tiene la Orquesta de Euskadi debemos tratar de posicionarla en el mercado».
Círculos concéntricos
Roch explicó también que su proyecto para la OSE se basa en círculos concéntricos. «El primero es Euskal Herria, donde tenemos que seguir consolidando la gran aceptación que ya tiene la OSE. El segundo círculo es el de los estados Francés y Español, donde puede mejorarse la presencia de la Orquesta sin costes muy elevados. Y el tercero es el internacional, donde hay muchas estrategias a seguir, y no solo en Europa, pues el mercado asiático puede ser también muy interesante. Las giras no son solo ocasiones en que la OSE puede ejercer de embajadora de la cultura vasca, también suponen grandes oportunidades para el crecimiento profesional».
Uno de los retos artísticos que se le presenta a Oriol Roch en un futuro cercano es el de la búsqueda de un director titular para la OSE, que durante este curso entrante funcionará con la figura de Jun Märkl como asesor musical. Queda en manos de Roch la consolidación o no de Märkl al frente de la Orquesta, que decidirá tras «trabajar con él y analizar la estabilidad que puede aportar a la orquesta en el marco actual y de cara a los próximos años». También tendrá que familiarizarse con la labor esencial que la OSE realiza por la creación y difusión de la música vasca, aunque a este respecto Roch no pareció albergar la menor duda. «Mi compromiso será fundamental con la música vasca y trabajaré al alimón con el director musical para defender la creación contemporánea», afirmó tajante. «La nueva creación es uno de los apartados que más preocupan a la direcciones de las orquestas. La aproximación a este tipo de repertorio atrae a un público muy interesado pero reducido, y otro que se deja sorprender o al que le cuesta un poco más dejarse seducir. Pero una institución como la nuestra tiene el cometido de dar a conocer nueva música, así como proteger y difundir el repertorio vasco».
Roch, licenciado en Historia Contemporánea y con estudios de postgrado en Gestión Empresarial, que trabajó en el Comité Organizador de Barcelona'92 antes de introducirse en el mundo de la música, tendrá que tomar las riendas de la OSE en un momento crítico para las orquestas en toda Europa y, muy especialmente en el Estado español, sometidas a recortes continuos. Aún así, cree que lo que hay que hacer es, sencillamente, «estar atento».
«Es un momento complicado para toda Europa en el ámbito de las orquestas, pero la OSE está estable y muy bien posicionada. Debemos mantener su calidad y fomentar el contacto con los canales adecuados y el soporte institucional. En un futuro próximo espero poder ofrecer parámetros de actuación más concretos», prometió Roch.
Roch, que comenzó su intervención leyendo un texto de saludo en euskara, aseguró que su intención no es «romper lo construido hasta la fecha sino potenciar aquellos elementos ya levantados y seguir. Para nada es una revolución, en todo caso una evolución».
Muñoz enumeró también los compromisos que desde el Gobierno de Lakua se le han exigido a Roch como condición para ocupar su nuevo cargo. «Un compromiso con lo que la Orquesta supone para este país, para la cultura vasca y su tejido musical.
Renée Jacobs, figura fundamental de la música barroca
La Quincena Musical de Donostia prosigue su curso esta tarde con uno de los conciertos más esperados de esta edición. Tras la actuación anoche de John Elliot Gardiner y los English Baroque Soloists, pioneros del movimiento de la música antigua, esta noche el teatro Victoria Eugenia recibirá a Renée Jacobs, otra figura fundamental de la música barroca, que abordará un programa monográfico en torno a la música de Johann Sebastian Bach. Jacobs, uno de los contratenores más célebres de la década de los 80, que cambió finalmente el canto por la dirección, llegará al frente de una joven orquesta de instrumentos de época, la Helsinki Baroque Orchestra, que ha recibido varios premios discográficos internacionales por la frescura de sus interpretaciones. Destaca asimismo la calidad del cuarteto solista que cantará junto a la agrupación finesa: la soprano Sunhae Im, el contratenor Benno Schachtner, el famoso tenor Topi Lehtipuu y el bajo Arttu Kataja.
En programa, dos cantatas seculares de entre la amplísima colección que compuso Johann Sebastian Bach. En primer lugar la oda funeral «Permite, princesa, un rayo más», escrita tras el fallecimiento de la Electora de Sajonia y Reina de Polonia, Christian Eberhardine, y que recoge ecos de «La Pasión según San Mateo». Y a continuación la cantata «Lat uns sorgen, lat uns sachen», más conocida como Hércules en la encrucijada, uno de los excepcionales acercamiento de Bach al teatro musical alegórico, dedicada al príncipe príncipe Friedrich Christian de Sajonia en su undécimo cumpleaños. Recrea una escena de la infancia de Hércules en la que tuvo que escoger una vida regida por el Placer o por la Virtud. M.C.
«Mi compromiso será fundamental con la música vasca y trabajaré al alimón con el director musical para defender la creación contemporánea», afirmó tajante. «La nueva creación es uno de los apartados que más preocupan a la direcciones de las orquestas».

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