Descubren en Bastida un yacimiento con más de mil años de historia
La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha hallado en el entorno de la actual ermita de Santa Lucía, en la localidad alavesa de Bastida, el yacimiento arqueológico de Torrentejo -último testimonio conservado de un poblado medieval y que cuenta con más de mil años de historia-.
Atendiendo al comunicado publicado en el día de ayer por la Universidad pública vasca, el descubrimiento ha corrido a cargo del grupo de investigación en Patrimonio y Paisajes Culturales de la UPV.
Los examinadores destacaron que la primera vez en la que se mencionó esta aldea fue el año 1075, cuando el rey navarro Sancho IV donó la villa al monasterio de San Millán de la Cogolla (La Rioja).
UPV afirma que las excavaciones realizadas en el yacimiento han demostrado que el lugar estuvo ocupado con anterioridad a esa fecha ya que han identificado una tumba antropomorfa excavada en la roca de los siglos IX o X, que conforme a las declaraciones de los investigadores «podría pertenecer a un cementerio más amplio».
La iglesia de Santa María de Torrentejo, que aún se conserva, fue construida en el siglo XII. Cabe decir que en ese emplazamiento hubo un templo anterior, al que podría estar vinculado el cementerio ahora descubierto.
Según los investigadores de la Universidad del País Vasco, las poblaciones anejas a los castillos de Rioja Alavesa como los de Guardia o Bastida se agruparon en el interior amurallado de estas villas en el siglo XIII -momento en el que las localidades exteriores se despoblaron-.
Este último no fue el caso de Torrentejo, ya que los trabajos de excavación realizados «demuestran» que esta población tuvo una «intensa vida» durante las épocas renacentista y moderna.
En el yacimiento se han localizado estructuras de carácter doméstico y productivo, monedas, cerámicas, restos de todo tipo de comida y un trébede que indicaría que en la zona se fabricó cerámica.
Los investigadores aseguran que estos restos pertenecientes al siglo XVII son relevantes ya que su descubrimiento demuestra esta actividad de la que no se tenía constancia en Araba.
Tras la primera rehabilitación de la ermita de Santa María de Torrentejo llevada a cabo en el año 1781, pasó a conocerse como iglesia de Santa Lucía. Posteriormente en 1866, 1982 y 2010 ha sufrido nuevas obras de modificación.
También el entorno que rodea el yacimiento ha sido objeto de estudio por parte de los investigadores de la UPV. Los mismos han hecho público que en las laderas próximas han hallado una serie de terrazas que podrían determinar en qué época se produjo el tránsito del cultivo de cereal y de otros productos agrícolas al actual monocultivo de la vida.
Gracias a este hallazgo la universidad vasca podrá historiar un paisaje cultural como el del vino y el viñedo de la Rioja Alavesa, declarado Bien Cultural por el Gobierno de Lakua el pasado mes de junio.

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