Movistar repite para vestir de rojo a Castroviejo
El vizcaino se hace con el liderato y Quintana y Valverde sacan tiempo a todos sus rivales por la general.

La Vuelta 2014 comienza como la edición que, hace dos años, arrancó en Iruñea. Victoria para Movistar en la contrarreloj por equipos inicial y primer maillot rojo para Jonathan Castroviejo. También podría acabar como entonces, aunque no será el deseo de Eusebio Unzue, porque los cuatro primeros de aquella edicion, Alberto Contador, Alejandro Valverde, Joaquim Rodríguez y Chris Froome se cuentan también ahora entre los favoritos al premio gordo.
Esa película se escribirá en las próximas tres semanas. Probablemente, y conociendo la prueba, tan repletas de folklore y encerronas como estaba la jornada inaugural. Porque a la llegada de los corredores en calesa le sucedieron 12'6 kilómetros con un piso empedrado para empezar y 17 rotondas para seguir.
Ya había habido sobresaltos en la previa, con las caídas de Chris Froome o de todo el Trek al completo, y eso pareció traducirse en ciertas precauciones entre los equipos con candidatos a la general. Mejor un puñado de segundos perdidos con veinte jornadas por delante que unas vacaciones en el hospital, sobre todo teniendo en cuenta el camino que han transitado algunos ciclistas esta temporada antes de llegar a la Vuelta.
Eso lo aprovechó Cannondale, un invitado inesperado. No partía, al menos, entre los principales candidatos al primer maillot rojo de la Vuelta. Pero Peter Sagan y compañía salieron con el cuchillo entre los dientes y, aunque se dieron tiempo para respirar en el tramo final del recorrido, pareció que iban a lograr su objetivo de ganar. Ni siquiera el Orica, que se desenvuelve excepcionalmente en este tipo de pruebas, pudo mejorar su tiempo, aunque solo fuera por unas centésimas. Tampoco el Trek, quién sabe si como consecuencia de su caída durante el reconocimiento del trazado. Estuvo cerca también el equipo Omega de Tony Martin, pero solo Movistar fue capaz de superar el tiempo de los italianos.
Y con el mérito añadido de cruzar la línea de meta con sus nueve corredores prácticamente agrupados -solo Herrada y Malori cedieron unos pocos metros- tras una contrarreloj en la que, al contrario de Cannondale, los hombres de Eusebio Unzue fueron de menos a más. Cedían cinco segundos a mitad de recorrido y les sobraron seis cuando detuvieron el cronómetro. Encabezados por Jonathan Castroviejo que, dos años después de vestirse de rojo en Iruñea, repite la experiencia de llevarse el ramo, los besos y el maillot. Entonces solo pudo disfrutarlo un par de días porque su compañero Alejandro Valverde se llevaba la tercera etapa, con final en Arrate, y de paso el liderato. Puede que esta vez aguante un poco más el corredor vizcaíno, visto el trazado de las próximas jornadas.
Tendrán que esperar también los corredores que ayer cedieron tiempo para empezar a rascar segundos a Nairo Quintana y Alejandro Valverde. No parecen muchos los 11 que se dejó Urán, los 19 de Contador o incluso los 27 de Froome, aunque eso lo dirán la carrera y los propios ciclistas. Más trabajo tienen todos los que superaron el medio minuto de pérdida, Aru (30»), Purito (38») o, sobre todo, los Garmin Martin y Talansky (1'41») y Ten Dam y Pinot, que se descolgaron de sus compañeros y cedieron minuto y medio.
Trek también se fue al suelo antes de la carrera
Si el pasado jueves fue Chris Froome el que dio con sus huesos en el pavimento mientras reconocía los casi trece kilómetros de recorrido de la primera etapa, ayer le tocó al equipo Trek al completo darse de bruces en el suelo.
Haimar Zubeldia y sus compañeros reconocían por la mañana el terreno, repleto de dificultades -hasta 17 rotondas y casi un kilómetro de empedrado-, cuando Bob Jungels se fue al suelo, arrastrando a prácticamente todos sus compañeros. Como consecuencia varios lucieron vendajes en la posterior disputa de la contrarreloj, para la que partían entre los favoritos y que concluyeron en la cuarta posición. A.U.L.

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