Cuando el amor encontró a la locura

Toronto, esa ciudad terrorífica en la que una tarantulesca Sarah Gadon campaba a sus anchas (hablamos, por supuesto, de la formidable «Enemy»), está a punto de volverse aún más espantosa. Resulta que sobre un tejado de una casita de por ahí va a producirse una catástrofe. Un joven enamoradizo va a asestar el golpe de gracia a su corazoncito. Después de darle muchas vueltas, se lanza al vacío. El botón más fatídico de todos, el de «borrar», es pulsado con una convicción raquítica, pero suficiente. Y adiós. En el móvil se desvanece cualquier rastro de la más cruel, bruja y harpía de todas. La ex, claro, que no es otra que, precisamente, Sarah Gadon.
A quien le han dado calabazas es al pobre Daniel Radcliffe. Por suerte (o no), este va a conocer, dentro de no mucho, a Zoe Kazan... y la llama no tardará en encenderse. Pero ojo, la auténtica estrella de la función no se ve (pero sí). Hablamos, por supuesto, de «Amigos de más», notable adaptación de la obra teatral «Toothpaste and Cigars», de T J Dawe y Michael Rinaldi, a manos de Elan Mastai, quien lo mismo se asocia con el infame Uwe Boll para coescribir el texto de una de las peores películas de la historia, como se lanza a dar forma a la que puede postularse como digna sucesora de aquel boom titulado «500 días juntos».
El chico desesperado conoce a la chica de sus sueños, pero como ella ya tiene novio, se establece entre ambos un acuerdo de amistad más falso que un pacto de caballeros en un triángulo amoroso. Aquí a esto lo llamamos «pagafantismo»; ahí estar en la «friend zone». Y a esto se dedica la película: a topografiar esa maldita zona en la que todo vale... menos resolver la puñetera tensión sexual. Por mucho que vivamos en tiempos de vidas enlatadas en smartphones, hay cosas que nunca cambian. Los esquemas y tempos de toda la vida en el género se respetan a rajatabla, porque como dijo el poeta, el amor es como un puñado de estúpidos monos bailando en un huracán. Para no complicarnos: fue, es y será complicado. Visto con la perspectiva adecuada, también fue, es y será -desesperantemente- divertido. Por suerte, el director Michael Dowse parece haber encontrado el punto ideal a una amargura (la suya) que ya no priva de la risa, sino que la dota de profundidad.
Sin llegar a alcanzar la frescura, desparpajo y habilidad del aclamado debut de Marc Webb, «Amigos de más» sí consigue, por el contrario, situarse sensiblemente por encima de la -paupérrima- media de la comedia romántica moderna. Principal responsable: un guion rebosante de ingeniosidad improbable en el mundo real, pero placentera en la ficción cinematográfica, y que al mismo tiempo siembre el resto de virtudes que a posteriori va a recolectar la cinta. La química, las buenas vibraciones, el encanto indie y los machetazos amorosos vienen servidos por una constante batalla dialéctica de la que todo el mundo (personajes y espectadores) se siente partícipe. Sin que la víctima pueda ni siquiera proponérselo... como sucede con el amor, vaya.
Mientras, en el infinitamente más terrorífico Estado de Israel, brilla uno de los únicos motivos de alegría en esas latitudes. Esto es, un cine que, gracias al dios que sea, sigue creciendo. El antaño candidato al Óscar Ari Folman vuelve a la cartelera con «El congreso», película tan esquizofrénica como su propio planteamiento. Robin Wright recibe la visita de Harvey Keitel y Danny Huston, quienes le dicen, literalmente, que está acabada (¡toma!), y que lo mejor que puede hacer es firmar un pacto con un Diablo que obra con el lápiz y pincel de los animadores pioneros.
Entre la imagen real y los «cartoons»; entre la acción y la reflexión... y sin medias tintas que valgan. Folman triunfa con la misma contundencia con la que fracasa. Brillante entendida como matador ejercicio metafílmico; flirteando con el desastre cuando toma las riendas la fantasía más filosófica. «El congreso» se mueve con lucidez y torpeza (pero siempre con rabiosa valentía) por terrenos tan vastos que el delirio y la desesperación de la perdición acaban por evidenciarse como únicos puntos finales posibles. -Decepcionante? Sí; durante el primer visionado, mucho.-Estimulante? En el reposo de la memoria, mucho, también.
T. Original: «What if...»
Dirección: Michael Dowse.
Guion: Elan Mastai.
Intérpretes: Daniel Radcliffe, Zoe Kazan, Adam Driver, Rafe Spall, Amanda Crew, Sarah Gadon.
País: Canadá, 99 m.
T. Original: «The congress».
Dirección y guion:
Ari Folman.
Intérp.: Robin Wright Penn, Harvey Keitel, Danny Huston, Paul Giamatti.
País:
Israel, 120 m.
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