Imanol CARRILLO
Vuelta 2014 | Undécima etapa

San Miguel de Aralar bendice a Aru

El corredor italiano del Astana se escapó a falta de un kilómetro en las duras rampas, repletas de aficionados, con final en el Santuario.

Ciclismo puro y duro. Engalanados con ikurriñas, banderas de Nafarroa y camisetas verdes del Caja Rural navarro, los aficionados vascos volvieron a demostrar su devoción por este deporte en las duras rampas de San Miguel de Aralar, lugar inédito de la Vuelta donde finalizaba una 11ª etapa que se adjudicó el italiano Fabio Aru (Astana).

El corredor de Cerdeña, de 24 años y tercero en el Giro, fue el autor del último y definitivo tirón de la ascensión a falta de tan solo un kilómetro. En el grupo de favoritos nadie reaccionó a tiempo, y la distancia obtenida hasta la línea de meta le valió al de Astana para lograr una merecida y gran victoria.

Por detrás, debido a las bonificaciones en meta, los favoritos al triunfo en la Vuelta se vigilaron hasta los últimos metros, cuando dejaron atrás la pista acondicionada estos últimos días y rodaron en el asfalto que finalizaba en el Santuario de San Miguel de Aralar. Alejandro Valverde (Movistar), con un mejor sprint, entró en segunda posición, a seis segundos de Aru y por delante de Joaquim Purito Rodríguez (Katusha) y del líder Alberto Contador (Tinkoff).

En quinta posición finalizó un Chris Froome (Sky) ahorrador en esfuerzos -o debilitado por el cansancio o la falta de inactividad tras abandonar el pasado Tour por una caída-, que de estar sufriendo lo indecible en las duras rampas de Aralar -parecía que se iba a descolgar-, pasó a liderar el grupeto de favoritos a falta de 2 kilómetros para meta.

Los cuatro corredores que finalizaron por detrás de Aru siguen con opciones de llegar con el maillot rojo a Santiago de Compostela, pero de este grupo se ha descolgado definitivamente Nairo Quintana. Si la caída que sufrió el colombiano el martes en la contrarreloj no fuera poco, el líder del Movistar se vio inmerso ayer en otra caída, lo que le obligó a abandonar la ronda hispana al sufrir una fractura desplazada de la escápula derecha de la que será operado hoy mismo en el hospital San Miguel de Iruñea.

Ritmo veloz desde el inicio

El suceso ocurrió a los pocos kilómetros de arrancar la etapa en Iruñea. Eso no fue razón para que el pelotón siguiese rodando a un ritmo trepidante, a una media de 50 kilómetros por hora. Nadie quería perder posiciones en un día duro e importante para el devenir de la Vuelta.

Antes incluso de ascender el Alto de Lizarraga, de segunda categoría, el líder Alberto Contador movió al pelotón principal en el sprint intermedio situado en Tafalla. El de Pinto fue superado por Alejandro Valverde, que se llevó 3 segundos de bonificación por 2 del madrileño.

Siempre a una media aún mayor que la mejor calculada por la dirección de carrera, los intentos de fuga fueron constantes hasta que se dio la buena. En ella entraron Kiryienka (Sky), Favilli (Lampre), Le Bon (Francaise) y Ligthart (Lotto Belisol). Y no tardó en sumarse el combativo Peio Bilbao (Caja Rural).

Ya en el Alto de Lizarraga, Kiryienka fue el primero en intentarlo en solitario. El bielorruso coronó en cabeza con un adelanto de 1:30, mientras en el pelotón tiraba en cabeza el Katusha de Purito y el Movistar de Valverde, en una declaración de intenciones ante la batalla en la inédita subida al Santuario de San Miguel de Aralar, de 10 kilómetros al 7,5% de porcentaje medio y rampas del 14%.

A falta de 26 kilómetros para la meta, Bilbao y Favilli fueron alcanzados por el pelotón, y ya en las faldas de Aralar, la distancia de 37 segundos que tenía Kiryienka se redujo a la nada.

En ese momento comenzó otra batalla, la de los gallos. Sin embargo, fueron otros corredores `secundarios' quienes mostraron sus cartas, como Julián Arredondo (Trek), Warren Barguil (Giant) y Robert Gesink (Belkin), Daniel Martin (Garmin) o Dani Navarro (Katusha), que lo intentó en varias ocasiones.

Todo ello mientras Froome se descolgaba y de repente remontaba posiciones para liderar el grupo hasta que Fabio Aru dio el mazazo definitivo. Convencido de sus posibilidades, y entre una marea verde de aficionados, alzó los brazos en el Santuario.

La escapada de Peio Bilbao dio paso a la marea verde

Desde Iruñea hasta San Miguel de Aralar. O, lo que es lo mismo, 153,4 kilómetros en los que la afición vasca se hizo notar de lo lindo, sobre todo en los últimos 10 kms, en las duras rampas que llevaban al Santuario. Tal era la expectación de esta inédita etapa en la Vuelta, que el Caja Rural, que corría en casa, se hizo notar un día más con el combativo Peio Bilbao en la fuga buena de la jornada.

El conjunto de Eugenio Goikoetxea, que ayer realizó una donación muy especial, ya que transformaron en kilos de alimentos los kilómetros que faltan para finalizar la Vuelta -un total de 1.745, de las 16 toneladas que se esperan recoger para el Banco de Alimentos-, dio presencia al ciclismo vasco en la carretera, pero fuera de ella, a ambos lados, una marea verde -los aficionados se dejaron ver con camisetas del Caja Rural, además de numerosas ikurriñas, reivindicaciones y apoyo a los presos vascos- dio su aliento a todo el pelotón.

Por todo lo vivido ayer, Goikoetxea se refirió a todos los aficionados al término de la undécima etapa, señalando que «todos los días están con nosotros, pero tal vez en esta ocasión la gente estaba más volcada. Solo les podemos dar las gracias y decirles que han estado de 10». I. C.