Cénit de la burbuja deportiva y su humo
Ya es oficial, San Mamés será una de las 13 sedes de la Eurocopa 2020, tras un informe previo que no dejaba en una buena posición a la capital vizcaína debido por carencias en transporte, alojamiento o inexperiencia organizativa. La pasada semana, un conocido rotativo catalán desveló que las opciones de Bilbo pasaban por el trabajo de Ángel María Villar en los despachos.
Así ha sido. Por muy exjugador que sea del Athletic, es obvio que Villar pertenece a la casta dirigente del fútbol internacional. La UEFA es una transnacional donde los intereses, cuotas de poder y politiqueo cuentan para sobrevivir, escalar o mantenerse. Y en ese arte, el presidente de la RFEF ha demostrado ser más que solvente. Bilbo ha sido fundamentalmente elegida por el trabajo a última hora en los despachos.
Un paso más en la burbuja deportiva que vive el herrialde, el presunto nuevo maná. El primer paso fueron las fallidas World Series de coches -que dejaron un importante déficit-, paso previo a una frustrada salida del Dakar. Pero el deporte que la ha asentado de verdad ha sido el basket. Imanol Pradales cifró en 35 millones el impacto económico del Mundial, cinco más de lo esperado. Algo que contrastaba con las declaraciones de días antes de hosteleros y comerciantes.
Tiempo antes, el portavoz foral Unai Rementeria aseguraba que las ayudas, rescate y patrocinios concedidos al Bilbao Basket durante los últimos años buscaban la atracción de eventos internacionales a la ciudad. Sin embargo, nadie ha restado esa elevada cantidad a los supuestos 35 millones de retorno. Con el fútbol pasará igual, es su turno y se dirá que Bilbo está entre la élite de las ciudades del mundo, cuando no es así. No es ninguna gran urbe y su presencia en la Eurocopa 2020 se debe a las escamas de Villar.
Lo demás, a falta de estudios independientes, parece humo, ya que se ha demostrado que la organización de este tipo de eventos no siempre es rentable y ciudades que albergaron los dos últimos Mundiales o Atenas son testigo de ello. Pero quién sabe, visto lo visto y la terminología que se utiliza quizá a no mucho tardar veamos camisetas con el lema «Bilbao 2028» y cinco aros.
PD: Aún restan cuatro años para el inicio de la fase de clasificación para 2020, queda tiempo para que la selección vasca pueda competir en la misma, pero será imprescindible que todos los actores implicados renueven y remodelen su apuesta, porque la vía muerta actual no conduce a ningún lado. La mayoría social lo agradecería.
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