«En este proceso no ha habido una victoria, sino muchas»
Las integrantes de la Comisión por el derecho al aborto en Nafarroa, que también forman parte de la plataforma feminista de Euskal Herria, no pueden, ni quieren borrar la sonrisa de la cara. Valoran todo lo que ha sucedido en las calles como una presión sin la cual no se hubiera eliminado la contrarreforma del PP. Como «una victoria histórica que hay que celebrar y disfrutar».

Hoy, Día Internacional por la Despenalización del Aborto, en Iruñea celebran la retirada de la reforma de la ley del aborto en pleno San Fermín Txikito. Como las calles han sido tomadas por la fiesta, en lugar de convocar una manifestación, la Comisión por el derecho al aborto en Nafarroa ha decidido hacer «una concentración permanente» (así es como lo definen medio en broma) con una pequeña campaña de pegatinas. GARA se reúne en Zabaldi Elkartasunaren Etxea con dos portavoces, Elena Lakabe y Oihana López, que reciben con entusiasmo los tacos de coloridas pegatinas que tienen también su punto de humor para repartir entre la gente.
¿Cómo valoran la retirada de la reforma de la ley del aborto?
Elena Lakabe: Estamos muy contentas. Realmente esta noticia es una victoria para el movimiento feminista y para la sociedad en general. Es verdad que la lucha continúa porque nuestro objetivo final que es el aborto libre y gratuito en la sanidad pública, con la ley que se mantiene, la de 2010, todavía no se aplica. Pero es una victoria que la presión social y el movimiento en la calle haya logrado que un ministro dimita.
Oihana López: A raíz de esta victoria empiezas la carrera dos peldaños más arriba. Hay muchísimas cosas aún para pelear y para reivindicar, pero esta victoria hace que el movimiento feminista y las mujeres en general nos situemos más arriba en la carrera. El Gobierno de Navarra, que se prepare... Entre la resolución del Constitucional que dice que va a haber un registro de objetores de conciencia... Nosotros ya vamos a empezar desde ahí, de exigir que la interrupción voluntaria del embarazo se haga en la red pública.
E.L: Se ha generado un trabajo colectivo muy importante. Nosotras desde la Comisión del derecho al aborto formamos parte de la plataforma de Euskal Herria. Aunque en cada herrialde, por sus peculiaridades, se hayan hecho cosas autónomas, sí que ha habido una unión general para que se diera por ejemplo una manifestación tan multitudinaria como la del 5 de abril aquí en Iruñea. Que caiga la contrarreforma es un éxito y te da mucha fuerza sobre todo por toda la gente que se ha unido y que quiere seguir peleando. Gracias a esta contrarreforma, la gente se ha enterado qué es lo que dice la ley de 2010, que se desconocía por completo. Esto nos ha facilitado una labor de difusión muy importante y creo que la gente tiene bastante claro qué es lo que quería aplicar Gallardón y qué es lo que realmente tenemos. Eso facilita mucho el que la gente sea consciente también de lo que nos falta.
Gracias a las movilizaciones que se han hecho contra esta reforma, mucha gente se ha acercado al feminismo y es más consciente de sus derechos, de los derechos que tiene sobre su cuerpo, por ejemplo.
O.L: Creo que no ha habido una victoria, que ha habido muchas victorias en todo este proceso. Hemos hecho una manifestación nacional, a nivel local hemos hecho un montón de cosas. El movimiento feminista ha dado con una fórmula en la que se han acercado muchísimas mujeres y también hombres de diversos sectores: el médico, el propio movimiento feminista de Euskal Herria, sindicatos, partidos políticos, el movimiento social en general, mujeres diversas, feminismo institucional, feminismo académico... Era el momento, hemos dado con una fórmula, en la que hemos posibilitado que todas esas personas luchasen en contra del aborto y eso también es una victoria. Desde ahí sí que creas conciencia porque todas nuestras reivindicaciones y actos están llenos de contenido político, que todo lo lleva al centro de la discusión que es la propiedad sobre nuestros cuerpos, la libertad para decidir sobre nuestros cuerpos. Eso ha creado una conciencia en muchísimas mujeres que igual de otra manera no se hubiesen sentido feministas o no hubiesen pensado si eran feministas o no.
E.L: Todo el mundo veía que la contrarreforma de Gallardón era un retroceso tan grande, que ha sido la excusa perfecta para unir a sectores muy diversos. Si nos ponemos a profundizar hay diferencias, porque nosotras tenemos un planteamiento clarísimo desde 2005 que empezó a surgir otra vez en la Asamblea por el aborto en Nafarroa, de que no hay plazos, de que el aborto tiene que ser libre y gratuito y que se tiene que dar en la sanidad pública. Y hay otros sectores que piensan que la ley de 2010 es suficiente. Es una victoria histórica que hay que celebrar y disfrutar. Esta campaña nos unía a todas en un objetivo común: parar la reforma de Gallardón, porque iba a ser un recorte de derechos tan brutal para las mujeres que viviríamos muchísimo peor. Hay que valorar todo lo que ha pasado en la calle como una presión sin la cual creo que ni la contrarreforma se elimina de la vida política ni, por supuesto, Gallardón dimite.
O.L: Todo esto nos ha hecho profundizar un montón en el movimiento feminista y cuando decimos por qué no estamos de acuerdo con la ley de 2010 tenemos un discurso desarrollado. Nos ha hecho tener que discutir con muchas mujeres sobre qué son los derechos sexuales y reproductivos más allá del tema del aborto, nos ha hecho profundizar en la apropiación de nuestros cuerpos, qué significa ser madre, en qué condiciones, cómo, qué significa el no serlo... Nos ha hecho debatir sobre la libertad para decidir sobre todos esos derechos pero afinando, porque nos hemos tenido que juntar con mujeres que no opinan lo mismo.
Por tanto, no solo no se ha retrocedido sino que también se ha avanzado.
O.L: Yo creo que en conciencia sí, aunque la ley es la misma.
E.L: Otra de las cosas por las que no partimos de cero es que se ha acercado un montón de gente a trabajar. Entonces, el movimiento se ha ampliado y enriquecido muchísimo, porque ellas tienen otras maneras de pensar, de organizarse, han aportado frescura, radicalidad... Es un valor para destacar que ese trabajo colectivo ha tenido unos resultados buenísimos y que seguramente eso se mantiene. El sumar fuerzas y que esas fuerzas tengan conciencia feminista, que eso se mantenga y que se hagan otras cosas... La fuerza es más grande.
O.L: Se han acercado mujeres jóvenes y también han reaparecido mujeres que hace treinta años estuvieron luchando por el derecho al aborto. Es otra victoria del movimiento feminista.
E.L: Ahora, cuando dimitió Gallardón al día siguiente los focos estaban más en eso que en el por qué. Destacar la retirada de la contrarreforma de la ley del aborto era casi secundario. No se puede invisibilizar el trabajo colectivo de un movimiento social tan importante. La labor institucional también ha sido muy importante. Estar cada una trabajando en nuestro espacio pero interrelacionadas ha sido muy importante.
Por otro lado, fuerzas de la derecha han difundido mensajes preocupantes: han nombrado la maternidad como el máximo derecho y objetivo de la mujer.
O.L: Ha caído Gallardón, pero no podemos olvidar que era una apuesta del PP, por tanto, deberían de haber dimitido todos los ministros. Esta contrarreforma no venía en cualquier momento, sino en un momento de crisis. La derecha estaba utilizando un discurso sobre las mujeres machista, conservador que reforzaba la familia tradicional, la vuelta de las mujeres a casa con la excusa de la crisis... Detrás de la contrarreforma venía toda esta mochila con esa ideología machista y retrógrada. Tendremos que estar muy atentas.
Ya ha dicho el PP que una de las modificaciones que va a hacer es dar ayudas a las familias...
E.L: ... No define de qué familia está hablando.
O.L: En esta época de crisis es un caramelo. Pero somos conscientes de que hay un refuerzo de la familia tradicional, nuclear, heterosexual muy fuerte. No nos podemos olvidar de que estamos hablando sobre el derecho a decidir y construir las relaciones que queramos, con otras mujeres, solas, con hijos, sin hijos... Una sexualidad no patriarcal, más libre... No sé si hay una oleada más fuerte, yo no he tenido esa sensación. Creo que son los de siempre; ayer [el jueves] se manifestaron ante el Parlamento. Eran unas cien personas de Provida. Nosotras, como siempre las hemos tenido aquí, tan de frente, y es tan fuerte la ofensiva de la derechona cutre...
E.L: Creo que esto sí que representa una ofensiva contra las mujeres, por eso el control del cuerpo es tan importante, porque controlar el cuerpo es controlar nuestra vida. Por eso está siempre en tela de juicio. Si controlas nuestra vida, controlas hacia dónde tenemos que dirigir los esfuerzos. El mandato social es brutal: tienes que tener una pareja heterosexual, hijos... Parece que todas tenemos que responder a algo que en realidad es una decisión personal. Que haya una intromisión de tal calado en las vidas de las mujeres atenta contra nuestra dignidad.
Se ha logrado parar la contrarreforma de Gallardón. ¿Cuál es el siguiente paso?
O.L: Ahora tenemos encima de la mesa la ley de 2010 de la que ya en su momento el movimiento feminista hizo críticas y aireó los puntos positivos y negativos. Esta ley sigue sin garantizar todos los derechos sexuales y reproductivos y ahí hay una línea fuerte de trabajo. Tenemos que ahondar más allá de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) y seguir luchando por todos esos derechos, por el acceso a la información tanto en la educación (aquí con la Lomce hay un nuevo retroceso) como en la salud, para que los anticonceptivos sean accesibles... La ley tiene carencias: no se hace en la salud pública, a partir de las 14 semanas el aborto no es libre y no se han desarrollado las materias que tienen que ver con la educación sexual.
E.L: Y, fundamentalmente, el aborto no sale del código penal. Eso es considerar que si no estás en los plazos, cometes un delito. Hay que sacar la IVE del imaginario colectivo de que es algo malo si no se cumplen unos requisitos. Lo que hay que hacer es legislar un derecho. Por otra parte, la prevención es fundamental para que no haya embarazos no deseados, porque si ocurren es porque ha fallado algo y hay que ver qué.
«El registro de objetores es un paso»
El TC rechaza el recurso del PP contra la ley foral para la creación de un registro de médicos objetores de conciencia del aborto. ¿Qué opinan de esta decisión?
E.L: Es un paso el hecho de que se sepa quién es objetor y quién no garantiza de alguna manera el derecho de las mujeres a realizar las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) en la red pública.
En Nafarroa, a los médicos y ginecólogos que empezaron con las interrupciones del embarazo en 1985, cuando salió la primera ley y hubo diez abortos en hospitales públicos, los llevaron a juicio. Salieron absueltos, pero el acoso fue brutal. Entonces, ellos y ellas consideraron que no tenían garantías suficientes para seguir haciendo las interrupciones voluntarias de embarazo; no es que dijeran que no querían hacerlas, pero si se objetan todos es muy complicado garantizar el mínimo que necesita la mujer que va a abortar. Hubo un estudio muy importante para nosotras que hizo la Cámara de Comptos, donde a petición de la izquierda parlamentaria se mostró el coste que tenía para el Gobierno de Navarra que los abortos se realizaran en la clínica privada. Se vio que era mucho más caro y fue inevitable preguntarse cómo era posible que no se hicieran en la red pública cuando era más barato y en el listado de objetores de conciencia solamente había una persona apuntada.
O.L: Nafarroa tiene sus peculiaridades y parece que esto es la isla, pero es hora de decir también que en la CAV tampoco se hace en la pública. En la práctica, mirando números, la situación es la misma. M.I.

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