2014/10/12

Arieta II, a 50 años de su debut

El durangarra vistió la camiseta de los leones diez temporadas y llegó a coincidir en varios partidos con su hermano mayor Eneko.

Joseba VIVANCO
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Formó parte de una de esas alineaciones del Athletic que se pronunciaban como el Padre Nuestro, de carrerilla. Uno se arrancaba con Iribar y terminaba en Txetxu Rojo, y entre el arquero y el extremo zurdo, desfilaban los Iñaki Sáez, Etxeberria, Txutxi Aranguren, Larrauri, Igartua, Argoitia, Fidel Uriarte o Javi Clemente. Y ahí estaba el durangarra Antón Arieta-Araunabeña Piedra, Arieta II, como los pelotaris, por aquello de que su hermano mayor, Eneko, también vistió la camisola rojiblanca antes que él. El pasado 13 de setiembre se cumplió nada menos que medio siglo del debut de un delantero de raza que defendería el escudo bilbaino durante diez temporadas. Fue ante el Elche, en La Catedral, la misma que le bendijo como uno de los grandes de la historia del club de sus amores.

Sus primeras patadas al balón y detalles técnicos los dibujó en el colegio de los Padres Jesuitas de Durango, de donde fue fichado para el primer juvenil del Athletic que ganaría dos Copas estatales, de la mano de su entrenador Jose Luis Garay y junto a otros futuros compañeros como Aranguren, Fidel Uriarte, Estéfano o Zugazaga. Una camada de cachorros con alma de leones que pronto darían el salto al primer equipo, en el que cosecharían hasta cinco campeonatos estatales consecutivos.

Con apenas 18 años, Antonio Barrios le hizo debutar en la temporada 1963-64. «En el primer partido que jugué con el Athletic me acuerdo que fui a parar la pelota y me dieron una hostia. Me dije: `Esto no es lo mismo'», recordaba en una vieja entrevista. Fue el primero de muchos encuentros, de muchas tardes, tantas que Arieta II se sitúa como el vigésimo jugador del club con más partidos en sus piernas, 358 en total. El navarro Carlos Gurpegi está a 18 partidos de igualar ese registro.

Siempre al lado de los Iribar, Agirre, Uriarte y compañía, pero también junto a otros históricos como Villar, Igartua, Gisasola, Lasa, Carlos, Amorrortu o los míticos Jose Mari Orue, Etura, e incluso con su propio hermano Eneko Arieta -fallecido en 2004-, con quien llegó a coincidir en 14 partidos oficiales, a pesar de la diferencia de doce años que se llevaban. ¡Fueron 25 años consecutivos en los que un Arieta se alineó en el Athletic! Tanto les unía a ambos que durante su trayectoria los dos fueron expulsados en la vecina Atotxa.

Indiscutible para cada entrenador que tuvo, de Piru Gainza a Ronnie Allen, Arieta II se ganó la bendición de la afición de San Mamés con su fútbol y sus goles, nada menos que 85 -como el que le dio al Athletic la Copa del 69 ante el Elche-, unos cuantos de ellos en competiciones europeas como la antigua Copa de Ferias y la Recopa, teniendo el privilegio de haberse medido a algunos de los nombres con mayúsculas de la historia del fútbol mundial, como el húngaro Floriant Albert, el serbio Dragan Dzajic o entrendores rivales como Alex Ferguson y su Glasgow Rangers, o el irrepetible Bill Shankly y su Liverpool de finales de los setenta. Pero, sin duda, para él, el mejor al que se enfrentó, Alfredo di Stéfano.

Final de su carrera en el Hércules

Su calidad no solo le sirvió para ser profeta en su tierra sino para vestir la camiseta de la selección española, desde sus categorías inferiores, con un debut de la mano de Ladislao Kubala y dos goles ante Alemania -un periódico bilbaino tituló ``Arieta, 2-Alemania, 0''-. Incluso disputó un `mundial militar' mientras cumplía la `mili', jugado nada menos que en la lejana Bagdad, junto a Uriarte y Rojo II.

Como anécdota que recoge la web Memorias del Fútbol Vasco, el eterno viaje a tierras iraquíes en un DC-6 con asientos desmontables en los costados del fuselaje, según contaba en su día Alfredo Relaño, fue interrumpido por dos cazas a la altura del Líbano que les obligaron a aterrizar. Una vez en el aeropuerto, mientras los futbolistas esperaban dentro de una circunferencia pintada en el suelo con tiza y sin poder salir del círculo marcado con 42º de temperatura, tuvieron que pagar un impuesto por sobrevolar el espacio aéreo.

No esperaba acabar esa temporada sus días en el Athletic, pero Arieta II disputó su último partido oficial como león el 27 de abril de 1974 en el estadio Insular de Las Palmas, tras una campaña en la que también dirían adiós Iñaki Saez, Fidel Uriarte y Larrauri: entre los cuatro habían disputado casi 1.400 partidos con el Athletic. Un ciclo se acababa. Pero no colgó las botas. Sus días de profesional acabarían en el Hércules alicantino de Arsenio Iglesias, finalizando en quinta posición ese año, y suyo fue el primer gol en el nuevo estadio Rico Pérez.

Último gol en San Mamés

Esa misma temporada recibió un homenaje popular e imprevisto de la afición de San Mamés cuando jugando de visitante con el Hércules se ovacionó uno de sus goles a Iribar, a pase de otro exrojiblanco como José Ramón Betzuen. «No esperaba aquello, te quedas helado. No sé por qué aplaudieron, yo recuerdo que ni levanté los brazos, no me lo creía», reconocía en una entrevista hace un par de años. ¡Hasta llegó a decir en la prensa que le habían aplaudido más que en diez años en Bilbo...! Sería su último gol en La Catedral.

Tras una temporada más en Alicante, con apenas 30 años, puso fin a su carrera. La familia, sus tres hijos, tiraban ya más que el balón. Y se volvió a su Durango, sin mirar atrás ni seguir ligado al fútbol. Uno de los grandes del Athletic, se alejó de los focos, de los homenajes, casi hasta del fútbol. Ahora, a los 50 años de su debut con el Athletic, Arieta II, aquel chaval de 18 años, regresa a la actualidad. Un grande, el León de Durango.

Partido y exposición le sirven hoy de homenaje

El homenaje a Arieta II empezará hoy a las 11.45 en el campo de Tabira. Está organizado por BilbaoKickBack con el propósito de evocar la figura del futbolista local en el 50 aniversario de su debut, y de que los beneficios se destinen al fútbol base de Durango. Las entradas costarán 5 euros a los adultos, en tanto los menores de 18 años podrán acceder gratis. Antes de que comience el partido de veteranos, la Cultural de Durango le entregará su insignia de oro y un retrato, coincidiendo con la apertura de la exposición ``Antón Arieta. Orgullo de un pueblo'', que ha sido posible gracias a las fotos cedidas por el Museo del Athletic. A la jornada no faltarán Iribar, Koldo Agirre, Sáez y Fidel Uriarte, entre otros.

J.V.