El Tour desvela hoy todos los detalles de su próxima edición
Entre las pocas cosas que se saben con seguridad, que saldrá de Utrecht, tras dos etapas en Holanda pasará a Bélgica, y que volverá a subirse el Alpe d'Huez.

«El único dogma es que no hay dogmas», afirmaba el director del Tour Christian Prudhomme en vísperas de la presentación oficial de la edición de 2015, la 102 de la carrera, que se celebra hoy en París. Prudhomme trataba de mantener el suspense sobre los detalles más significativos del Tour 2015, tras advertir a los corredores y a los responsables de los equipos que los detalles de la carrera no iban a ser revelados hasta hoy mismo, aunque se conocieran los nombres de algunas de las ciudades que iban a acoger las llegadas.
De momento, la organización solo ha confirmado las dos primeras jornadas en Holanda (país que acogerá la salida inicial de la prueba por sexta vez), con una contrarreloj de unos 14 kms para el primer día en Utrecht, y la etapa que finalizará en el gran dique de Zeeland, donde el viento -si hiciera acto de presencia- podría resultar nefasto para algunos de los escaladores. La carrera se trasladaría posteriormente a Bélgica, con salida en Amberes y llegada en la región de Lieja (¿quizá en Huy?).
Con esta discreción se han disparado los rumores y las especulaciones, sobre todo en la prensa regional. Por ejemplo, que en el norte de Francia Normandía y Bretaña entrarían en el plan de la primera semana, siempre con la obligación de animar la prueba, como explicaba el director de carrera Thierry Gouvenou, para evitar la letanía de sprints sobre un terreno que se presta más o menos a ello.
La montaña vendrá más tarde, en una ruptura radical y sin duda sensacional para las organismos de los corredores respecto a la parte inicial. «Serán los dos extremos», sonreía Gouvenou, pensando en los menús de las jornadas pirenaicas y alpinas, las dos cordilleras indispensables en cualquier Tour. En los Pirineos, las autoridades locales han desvelado que una etapa finalizará en La Pierre-Saint-Martin, candidata desde hace años. Y se espera que otra lo haga en el verde Plateau de Beille, que se ha convertido en una de las grandes ascensiones del Tour, antes de pasar por el Macizo Central, con un guiño a Laurent Jalabert, que ganó en la cima del Col de Mende en 1995.
¿Etapa en recuerdo de Thevenet?
También se ha mencionado que se cumple el 40 aniversario del memorable triunfo de Bernard Thevenet sobre Eddy Merckx en Pra-Loup, una etapa que ascendía el poco conocido Col d'Allos (2.250 metros), en los Alpes del Sur, pero la única información que concedía Gouvenou era que «este Tour subirá muy alto, y pasará más de una vez por encima de los 2.000 metros».
Los grandes puertos, el terreno favorito para los grandes escaladores, estarán dentro del programa, entre ellos el Glandon -una de las subidas más exigentes del país- y el inevitable Alpe d'Huez, donde regresa la carrera tras el paréntesis de la pasada edición. Pero los organizadores han examinado al detalle montañas y valles para encontrar novedades, como los espectaculares Lacets de Montvernier, una carretera estrecha y empinada (más del 8%). Los escaladores dispondrán de terreno en la última semana para que pueda suceder cualquier cosa, favorecidos además por la proximidad del final, el 26 de julio en los Campos Elíseos.
Hasta aquí los rumores, algunos más sólidos que otros. Los detalles se conocerán hoy en el Palacio de Congresos de París, donde se anuncia la presencia de los tres primeros de la última edición (Nibali, Peraud y Pinot), pero no a los dos favoritos que no pudieron confirmar las previsiones (Froome y Contador).
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