Mikel INSAUSTI
CRíTICA: «El viaje de tu vida»

La larga travesía solitaria del desierto australiano

Cada vez tengo más claro que «Walkabout» (1971) fue la creación más original del inglés Nicolas Roeg, con la que se adelantó a su tiempo. Se trataba de una aventura en el corazón salvaje de Australia, protagonizada por una chica joven que sufría un accidente, lejos de cualquier asentamiento urbano, y se veía abocada a la supervivencia. No deja de ser curioso que en la vida real, y tan solo seis años después del estreno de la película, Robyn Davidson viviera una experiencia muy similar, pero ya por voluntad propia y asumiendo los riesgos.

La adaptación cinematográfica del libro autobiográfico de Robyn Davidson «Tracks», en el que aquella temeraria joven contó su particular odisea recuerda mucho a «Walkabout», salvo porque la motivación interior de la protagonista resulta muy diferente. Mia Wasikowska hace una interpretación muy introspectiva, planteando su viaje como un desafío consigo misma, incluso más que con los elementos.

El gran acierto de la realización del estadounidense John Curran es no adornar nunca el personaje, y mostrarlo tal como es, sin ocultar sus defectos. Ella quiere ser tan autosuficiente que prescinde de los demás, aunque sin la colaboración inicial del adiestrador de camellos afgano, asi como del viejo aborigen que la acompaña en parte del trayecto, probablemente no lo habría logrado. Sin olvidar al histórico Rick Smolan, fotógrafo del «National Geographic» que fue el único que se pudo acercar a ella, a su perra y los cuatro camellos durante la larga travesía del desierto australiano. De no ser por él ni habría obtenido financiación, ni tampoco habría pasado a la posteridad.

John Curran acierta a envolver a su solitaria heroina en la inmensidad del paisaje, remarcando el indómito carácter asocial que la llevó a cruzar Australia desde Alice Springs al Océano Indico, recorriendo 2.700 kilómetros a pie en 195 días. Tenía 27 años y no se sentía exploradora, ni heredera de ninguna tradición familiar, pues confesaba que su padre cuando estuvo en África había sido cazador de cocodrilos y buscador de oro.