Jon ORMAZABAL
Pelota Campeonato del Cuatro y Medio

El aplacador de ánimos

Aimar Olaizola dominó la efervescencia inicial de un Oinatz Bengoetxea que se adelantó 5-11.

OLAIZOLA II 22

BENGOETXEA VI 13

Oinatz Bengoetxea abandonó ayer el Labrit con sensaciones idénticas o muy similares a las que vivieron Juan Martínez de Irujo y Joseba Ezkurdia -las dos últimas víctimas del de Goizueta en el acotado en las finales de 2013 y el acotado navarro de este año-. Como los delanteros de Aspe, el de Leitza creyó por momentos haber ahogado a su rival y tenerlo contra las cuerdas cuando se adelantó 5-11, sin embargo, casi sin darse cuenta, fue él el que terminó asfixiado en las garras del campeón.

Hay veces que un solo gesto puede servir para resumir un partido y algo así sucedió ayer en el Labrit con Oinatz Bengoetxea levantando ambos brazos tras el 18-13, un tanto que tuvo en sus manos pero que no supo acabar y que sí terminó Olaizola II abriendo la pelota ancho. El de Leitza maldijo con vehemencia y se sentó en la silla, agotando sus descansos balbuceando algo similar a «además tiene una suerte...». Fue su forma particular de tirar la toalla.

Y es que, sin saber muy bien por dónde, Bengoetxea VI se vio atropellado por un Olaizola II que también terminó mucho más entero un partido que el de Leitza trató de dinamitar a base de ritmo y sotamanos.

Gran inicio de Oinatz

Sin embargo, el comienzo del partido fue completamente distinto, llegando a hacer dudar a una cátedra que se había decantado claramente por colorado de inicio. Sin embargo, sucedió que Oinatz Bengoetxea quiso demostrar y demostrarse que su grave lesión ya es pasado de la mejor manera posible.

Se estrenó en el marcador gracias a una pasa de Aimar tras un primer tanto en el que los jueces concedieron vuelta y con su pelota trató de pasar a un Aimar Olaizola que comenzó un poco frío. Lo consiguió durante muchos tantos, con pelotazos eléctricos que no dieron tiempo a su rival a colocarse en la cancha y no permitiéndole pensar a base de imprimir ritmo a los tantos a base de sotamanos.

Así logró el azul alcanzar el ecuador por delante, con tanta superioridad en el marcador (5-11) como en el juego. Sin embargo, una dejada al colchón permitió al campeón poner al partido la pausa que le interesaba. El de Goizueta puso en liza un material que le permitió tomarle mejor las medidas al acotado y su remontada tomó cuerpo de manera súbita.

El de Goizueta conectó su gancho de izquierda, comenzó a encontrar los ángulos y, tras truncársele la remontada en un primer intento con un fallo poco habitual en el 10-12, se fue casi directamente al cartón 22, obteniendo su decimocuarta victoria consecutiva en la distancia y confirmando que sigue siendo el máximo favorito para hacerse con su octava txapela, en la que podría ser su cuarta de manera consecutiva. Olaetxea será su próximo rival.