El viejo drama familiar desplaza al drama judicial clásico

Con «El juez» Robert Downey Jr. se postula como candidato al Óscar de Mejor Actor que se le viene resistiendo, siendo lo que le falta para rubricar su carrera actual como el mejor pagado de Hollywood. Y a tal fin su mujer, la productora Susan Levin (Downey de casada), compró el guion de Nick Schenk que figuraba en la Black List del 2011, compuesta por aquellos libretos de interés que anualmente no compran los grandes estudios. Es un material pensado para gustar a los miembros de la Academia, institución con una mayoría de edad muy alta. El problema es que a veces se confunde lo anticuado con lo clásico, y en esta película puede más el drama familiar de siempre que el drama judicial tal como lo hacían los grandes maestros del género.
No me voy a andar por las ramas a la hora de decir que «El juez» es una película carca, debido al maniqueo duelo intergeneracional que propone, y al final del cual prevalece la ideología del padre conservador pero íntegro sobre la del hijo arribista. Sucede así porque el viejo patriarca es poseedor de una supuesta superioridad moral, y si en la etapa postrera ha llegado a cometer algún desliz queda justificado por la enfermedad terminal que padece. Esa misma debilidad es la que le permite acercarse a su nieta, componiendo la figura del abuelo enternecido en los días previos a su despedida de este mundo.
Creo que a Robert Downey Jr. le ha salido el tiro por la culata, toda vez que el desarrollo argumental le es más favorable a la interpretación del veteranísimo Robert Duvall, así que si alguien tiene que llevarse la estatuilla dorada es él, y no su compañero de reparto. El protagonista de mediana edad tenía su oportunidad de lucimiento en las escenas de juicio, pero estas no dejan espacio suficiente para la consabida exhibición del brillante abogado con una imagen atractiva y gran facilidad de palabra, capaz de convencer a cualquier jurado de que su cliente es inocente, aunque todas las pruebas y testimonios hallados apunten en la dirección contraria.

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

«Prohibir las redes sociales a los adolescentes les infantiliza»
Fallo contra un fraccionamiento de contratos del Ayuntamiento de Getxo

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»
