Tres de los veinte buques más destructivos señalados por Greenpeace son vascos
Greenpeace inicia una campaña contra la sobreexplotación pesquera y publica una lista de los veinte barcos pesqueros «más destructivos». Entre ellos, apunta a tres vascos y dos gallegos. Denuncia que las numerosas ayudas al sector «van solo a los magnates».

Greenpeace ha publicado una lista con los «20 barcos pesqueros más destructivos de Europa». Tres de ellos son los cerqueros atuneros vascos Alb- acora Uno, Albatún Tres y Txori Argi; y otros dos son arrastreros de fondo gallegos: Eirado do Costal y Playa de Tambo. Recuerda que «están terminando con la economía local de los pequeños pescadores» y denuncia que los propietarios reciben «numerosas ayudas públicas».
La organización ecologista presentó el informe «Monster Boats. Una lacra para los océanos» dando inicio a una campaña para « pedir que se retiren de los mares los barcos más dañinos para los océanos y luchar así contra el grave problema de la sobrepesca».
En el informe se presenta lo que denomina «la punta del iceberg de los navíos que faenan bajo bandera de países de la Unión Europea -o cuyos propietarios o gestores son comunitarios-» y que, según Greenpeace, «deberían ser retirados de los mares» para acabar con «el problema de sobrecapacidad» de la pesca en todo el mundo.
«Los países europeos, especialmente el Estado español, tienen una capacidad de pesca superior a lo que los océanos pueden asumir, y la única solución es recortar la flota, por lo que a la hora de hacerlo, pedimos a los gobiernos que empiecen con los barcos más dañinos como los de nuestra lista», según explicó Marta González, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.
A los cinco buques del Cantábrico, se unen dos de Países Bajos, Annelies Ilena y Franziska; dos de Gran Bretaña, Cornelis Vrokijk FZN y Norma Mary; otros dos de Portugal, Artico y Franca Morte; dos de Lituania, Kovas y Margiris; dos alemanes, Helen Mary y Maartje Theadora; uno del Estado francés, Franche Terre; uno de Suecia, Atlantic; uno de Dinamarca King- fisher; y uno de Polonia, Saga GDY-150.
La organización ecologista justifica esta campaña porque a sobrepesca es «un problema mundial con consecuencias alarmantes e indiscutibles». Indica que el 90% de las poblaciones de peces están sobreexplotadas y recuerda que la ONU en repetidas ocasiones ha criticado la situación y «ha identificado el exceso en la capacidad de pesca como un factor crítico del agotamiento de los recursos».
Para ello, añaden que algunos segmentos de la flota europea tienen «una capacidad de pesca de dos a tres veces mayor que el nivel considerado como sostenible, lo que es inadmisible».
Entre los muchos ejemplos que destaca, Greenpeace informa que los arrastreros congeladores de pesca pelágica, como el Cornelis Vrolijk, el Maartje Theadora y el Saga, se diseñaron para «capturar, procesar y congelar el pescado que se encuentra en la columna de agua, como el arenque, la caballa, el jurel, la sardina, la alacha, la bacaladilla y el jurel del Pacífico». Se ha sobreexplotado, especialmente, en las aguas de África Occidental y del Pacífico Sur.
Añade que la Asociación de Arrastreros Congeladores de Pesca Pelágica (PFA por sus siglas en inglés) representa a alrededor de 20 de los buques pesqueros europeos, incluidos seis buques de la lista «Monster Boats»: Annelies Ilena, Franziska, Margiris, Cornelis Vrolijk, Helen Mary y Maartje Theadora. «Cada uno de estos buques puede congelar y almacenar cerca de 6.000 toneladas de pescado congelado, lo que les permite no hacer parada alguna durante semanas», denuncian.
Sobre los buques atuneros, como los cerqueros industriales Txori Argi y Franche Terre, señala que «dejan tras de sí una estela de destrucción. El mayor descenso en los stocks de atún ha tenido lugar en el Océano Índico (63,6%), mientras que en el Pacífico ha descendido un 49,2%».
El grupo Albacora es «propietario de 18 buques pesqueros y tres plantas procesadoras, «dos se encuentran en España y la tercera en Ecuador. Es la mayor empresa atunera de Europa. Albacora SA reportaba unos ingresos totales de 134,9 millones de euros en 2012 y unos ingresos de 340,4 millones en relación a las filiales españolas del grupo ese mismo año», explican.

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