«Storytone», el discutible nuevo álbum de Neil Young
Neil Young tiene abiertos varios frentes de actualidad. De una parte la publicación de su nuevo álbum, «Storytone», un proyecto grabado con orquesta y big band, aunque también existe una versión acústica. De otro lado, acaba de publicarse el libro «Memorias de Neil Young. El sueño de un hippie». Y, por último, su sorpresivo divorcio tras 36 años de vida.

Dos noticias han corrido en paralelo en los últimos meses de la vida del canadiense Neil Young: que estaba grabando un disco con una orquesta y big band y que tras 36 años de matrimonio rompía con Pegi Young para unirse sentimentalmente con la actriz Daryl Hanna, de amplia filmografía, pero de escasos resultados.
Aunque Young y Hanna llevaban en secreto su relación, uno de los primeros que comenzó a dar pistas fue su compañero en CSN&Y David Crosby, quien en su Facebook apuntó que el cuarteto difícilmente volvería a reunirse porque le había dicho a Young cosas muy duras. Palabras como que Neil Young dejó a su mujer por un «puro depredador venenoso», refiriéndose a Daryl Hanna. «Yo, simplemente no siento la necesidad de ir probar algo nuevo. Y me he enterado de que él está saliendo ahora con alguien que es un puro depredador venenoso. Y eso es mal karma. Va a salir lastimado. Pero entiendo por qué sucedió. Estoy triste por eso. Siempre estoy triste cuando veo que el amor se tira a la cuneta», comentaba Crosby en una entrevista donde no quedaba muy claro por qué realizaba esas declaraciones y por qué veía de esa forma a Daryl Hanna, aunque quizá todo remita a los días en que Hanna era compañera de su amigo Jackson Brown, una relación que terminó de manera muy turbia.
Lo malo del asunto es que el punto de vista de Crosby, que nunca fue un angelito, ha roto toda posibilidad de reunión de CSN&Y. De hecho, Young ya se ha pronunciado en el sentido de que «eso nunca volverá a suceder». Los perjudicados son el propio Crosby y sus otros dos compañeros que, ni de lejos, disponen de una cuenta corriente como la de Young. Tanto es así que el mismo Crosby apunta que no le emociona seguir tocando sus éxitos de siempre con CSN&Y, «aunque tengo que pagar el alquiler. Y lo cierto es que me encantan esos chicos, y me encantan esas canciones».
Con todo, y para «arreglar» aún más las cosas, dispara: «Estoy cantando ahora tan bien como siempre, pero no se puede decir lo mismo de Stephen Stills o Graham Nash. Cada uno de nosotros no ha sobrevivido al mismo paso. La voz de Stephen no es ni de lejos lo que era. Él lo sabe y trata de contrarrestarlo. Pero todavía fuma cigarrillos, ¡vaya mierda! Quiero a mi amigo, pero así nunca va a funcionar bien. Nash se mantiene como era., pero no tiene la claridad de tono vocal que tenía».
Sobre este asunto Stills declaró que estas cuestiones personales no deberían de influir en el terreno musical y que CSN&Y deberían volver a reunirse. Pero mucho nos tememos que cada uno va a tener que buscarse el sustento lejos de la comodidad y buenos resultados del veterano cuarteto.
Hannah hace años estuvo emparejada con John F. Kennedy, Jr., posteriormente con el actor Val Kilmer y no hace mucho con el músico Rami Jaffee, pianista de la banda de rock The Wallflowers.
La actriz de Chicago es vegetariana desde niña y una dedicada activista ecológica. Usa energía solar y utiliza biodiésel como combustible. Características que encajan en el formulario interno del propio Young, defensor a ultranza del biodiésel y la ecología, aunque no sin severas contradicciones.
Inquietudes
Young es una persona activa. No para con su colección de coches, con la intención de lograr uno eléctrico asequible y funcional.. LLeva tiempo empeñado en lograr el sonido digital más adecuado a la hora de sustituir al analógico. Tuvo largas charlas con el fallecido CEO de Apple Steve Jobs para pergeñar un sustituto al nefasto mp3, pero no llegaron más allá de una cuantos intercambios de parecer.
Finalmente Young se salió con la suya y sin Apple, y Pono es ya una realidad desde hace unos meses. Pono es una propuesta de formato de audio, servicio de descarga digital y reproductor musical. Este formato posee una profundidad de 24-bits y una frecuencia de 192 kilohertz (kHz), es decir, la misma calidad que se maneja en un estudio profesional; actualmente un cedé dispone de 16-bits y 44.1 kHz, lo mismo que un mp3, aunque este último tiene una tasa de Kbps muy inferior (tan sólo 320 por 1,500 de un cedé. Los objetivos de Pono son «enfrentarse a la inferioridad de audio comprimido que ofrece el MP3 y presentar las canciones tal y como suenan durante las sesiones de grabación en un estudio», según nota de prensa.
Young muchas veces no pisa tierra, por lo que es posible que al no hacer masa, sufra calambres. La tendencia de la industria y de los jóvenes no gira en torno a la calidad, sino a la escucha compulsiva y sin mayores referencias que las de unos auriculares de 5 euros. Buena parte oyen desde el ordenador con cajas de ínfima calidad o, incluso, desde el altavoz del propio móvil, que ya es la degeneración absoluta. Que el sistema Pono pueda desbancar al mp3 o incluso al propio formato nativo del cedé parece de locos.
Es evidente que el presente año está resultando dinámico para Young. Al margen de lo contado, en abril de 2014 publicó «A letter home», segundo álbum de versiones después de «Americana». Young grabó el disco solo con guitarra acústica y armónica, en una cabina de grabación de vinilo Voice o-Graph de 1947, reformada por Jack White y localizada en la tienda de Third Man Records en Nashville. Se grabó con un solo micro y con todas las deficiencias de la década de los 40 y alguna más, por ejemplo la inmediatez. El resultado fue un disco decepcionante, soporífero.
«Storytone»
Ahora llega su nuevo capricho, un álbum grabado con orquesta y con big band, «Storytone» (que conscientemente hemos relegado para el final). Se publica en formato sencillo: diez canciones con la orquesta, y cedé deluxe con la versión orquestada más las mismas canciones en acústico. La primera opción es muy empalagosa. En pocas ocasiones lo sinfónico encaja con el pop o con el rock por mucho que decenas y decenas de artistas lo hayan intentado y sigan empeñados. En ningún momento orquesta, composiciones y Young suenan firmes. Es una historia sin pegamento, sin alma, y propia de la frivolidad con la que Young ha afrontado muchos proyectos de su dinámica vida. El lado acústico mejora la versión con batuta, pero las canciones no son consistentes. Young ya había orquestado dos canciones del popular «Harvest», pero arreglos no son lo mismo que un tú a tú. Internacionalmente el disco está recibiendo críticas muy dispares («The Guardian», 4/5, y «Rollin Stones», 2/5), pero baste señalar que el ratio general no es demasiado bueno.
Las memorias y sueños de un hippie demasiado inquieto
Leer las batallas de Neil Young contadas por él mismo, sugieren desde la misma portada del libro que la editorial Malpaso ha publicado. Nos habla Young de sus primeros días (habrá segunda parte), de cómo se fue posicionando. Young no tiene prisa en contar las cosas, puede estar páginas y páginas relatando cómo en un viaje se le estropeó el radiador con detalles tan superfluos como hablar de que su perra no tenía ganas de beber agua o de cómo un paisano le reconoció. Pero lo que queda en el fondo es la pasión de Neil por los viajes, por los largos trayectos en coche y su devoción por las paisajes, por la naturaleza. También nos habla de su afición por los trenes eléctricos en miniatura, los coches antiguos grandes... Young vive en Broken Arrow Ranch, un lugar de esos que suelen calificarse como idílicos. En el capítulo trece nos habla de cómo llegó a él y de cómo nació «Old man», una de sus memorables canciones. «En 1970. a mis 24 años, estaba de visita por el norte de California y Leo Makota, el organizador de la giras de CSNY, me habló de un terreno que estaba a la venta.Quise verlo de inmediato. Tenía ganas de salir de Los Ángeles (...) El capataz de la finca, Louis Avila, vivía allí con su mujer, Clara. Louis me enseñó las 56 hectáreas con un todoterreno azul del ejército que todavía conservo». Se quedó con el rancho ante la sorpresa de los dueños por su juventud y dinero. A los pocos meses escribió la canción «Old man», dedicada a Louis. «Mi padre pensó que era para él, pero nunca le dije la verdad». Y son cerca de setenta capítulos, todos repletos de descubrimientos, como el de la chica que le inspiró a la heroína del disco «Greendale». Imprescindible. P.C.
Young en directo desde el estadio Aguilera de Biarritz
No deja de ser una curiosidad, pero ya que se repasa el agitado año de Young, cabe dejar constancia de la edición de un disco «pirata» que recoge su actuación con la Crazy Horse el 18 de julio de 2013. El sonido del doble cedé es regular, pero contrarresta las sensaciones dejadas por «Storeytone». Young tocaba ya por esta época un tema del disco orquestado, el single ecologista «Who's gonna stand up?». Desafortunadamente. no ese encuentra en el repertorio que tocó esa noche en Biarritz, pero en Internet es muy sencillo encontrar la versión con la Crazy Horse y con excelente sonido; de hecho se vende junto a la orquestal, la acústica y una con coros infantiles. Es una canción hit (la única del disco), pero que nos viene a decir que como con la Crazy Horse, pues nada. Curiosamente, en octubre de este año Pegi Morton Young, su exmujer, publicaba su cuarto disco. Pegi no es una recién llegada, ya había acompañado a Young en los coros de algunos de sus discos y participado como corista en varias giras. Además, desde el año 2000 lleva su propia carrera en solitario o acompañada de Survivors, como es el caso. Este es su cuarto disco, entre el country, el folk y retoques blues. Las dos mejores canciones abren disco: «I be weary» y «Obsession». No es un álbum notable, pasaría inadvertido de no ser por las circunstancias, pero resulta mucho más entretenido que «Storeytone». P.C.

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