Raimundo Fitero
DE REOJO

Parabólica

La medida de la honradez de un político, según el ocupa extremeño, es tener o no tener parabólica en su domicilio habitual. Si no la tiene, significa que es un hombre honrado, sin ambiciones, que sabe vivir con lo que le ofrece la TDT. Bueno, puede tener también televisión por cable, que no usa parabólica y que te oferta cientos de canales. Lo cierto es que Monago se ha convertido en el tonto inútil, superando por un desliz de viajes a encuentros amorosos a su paisano Carlos Floriano, el del pelo ensortijado y la sombra en los ojos que cautiva a los militantes de su partido con todas las mentiras más repugnantes dichas con la impostura del perdedor.

Pero en ese programa que no acaba de levantar el vuelo en Telecinco, «Un tiempo nuevo», el clónico de «La Sexta noche», apareció otro de esos seres humanos que llevan años buscando la gloria y el contrato a base de hacer el ridículo, con sus peinados desorbitados y sus consignas trasnochadas -en este caso se llama Arcadi España- y en su empeño por figurar se sacó un nuevo concepto para descalificar a los de Podemos, diciendo que son «puro peronismo; peronismo de manual». Y se quedó tan pancho. Bueno, no, se enfadó porque a todos los demás contertulios, cuando le contestaban les aplaudía y a él no. Y se quejó en público, y comentó cabreado: «En este programa no me aplauden». Busca un lugar al sol de las tertulias de la extrema derecha. Pero con ese peinado no tiene futuro.

Los noticiarios nos ofrecieron imágenes de un incendio sospechoso, grandioso, con declaraciones a pie de hoguera de los trabajadores reclamando que se construya la fábrica de Campofrío en el mismo Burgos donde inició su aventura empresarial. Y se da la paradoja de que unos de los anuncios clásicos, historiados, de gran impacto, son de esta empresa chacinera. Se recuerda con afecto en la reunión de cómicos, humoristas y payasos en un cementerio. ¿Se emitirá el último grabado? ¿Tiene otras factorías esta empresa? La actitud inmediata de los sindicatos nos ponen la mosca de la intencionalidad detrás de la oreja. Como cuando vayamos por las calles y veamos antenas parabólicas, que nos indicará que allí viven sospechosos.