2014/11/25

Berri Txarrak supera lo previsto con «Denbora da poligrafo bakarra»

Con la experiencia de Nahi Ta Nahiez detrás, y en paralelo durante algún tiempo, en 1994 nacía Berri Txarrak en Lekunberri. Difícil adivinar que aquellos jovenzuelos de estilo previsible y una escena diversificada pudieran resistir veinte años y menos aún que iban a destacar por su ambición creativa, por su capacidad para desenvolverse entre productores de primera división, giras con el mar de por medio y un triple cedé «Denbora da poligrafo bakarra».

Pablo CABEZA BILBO
P039_f02_140x100

Gorka Urbizu destacaba ayer en la rueda de prensa que el trío ofreció en Kafe Antzokia que «Denbora da poligrafo bakarra» había generado un gran revuelo antes de su publicación. Cierto, difícil encontrar un medio escrito, una emisora de radio, tv o web, al menos en Euskal Herria, que no reflejara la llegada del nuevo disco, un triple cedé que celebraba los veinte años de fe y perseverancia.

De la expectación generada se deriva que en Kultur Etxea de Intxaurrondo programan inicio de gira con un concierto el 9 de enero. En menos de día y medio se agotan las 500 localidades. El trío accede a una fecha más, el 10, y las entradas se venden en poco menos de media hora. Ya nadie quería ser sorprendido. Un esfuerzo más y BTX coloca una nueva fecha, el 11, que consume su aforo en poco más de una hora. Parece que no queda otra, un set más, el 12; entradas que se ponen a la venta hoy a partir de las 11.30 mediante internet (donostiakultura.com/sarrerak) y en las taquillas de los teatros Victoria Eugenia y Principal.

Ayer mismo por la tarde ofrecían un concierto acústico de media hora en Fnac de Bilbo, con una larguísima cola de gente esperando lo imposible; un hueco en una sala para no más de 60 personas. Queda el consuelo de un posible disco firmado.

El tirón de «Denbora polígrafo bakarra» no queda en una rueda de prensa atiborrada de periodistas, cuatro días seguidos de concierto, un Fnac reventado, sino que los preorder de ventas del disco se suspendieron antes del tiempo previsto ante el número de aficionados decididos a tener el disco rápido y con precio especial. «Vimos que no podíamos con todo lo que se nos venía encima de envíos y cortamos antes de tiempo», confesaba Gorka Urbizu. Y es que sello discográfico propio, Only in Drams, entrevistas y entrevistas, paquetería, promoción internacional y planear la gira es una locura. Tanto es así que en la rueda de prensa David González, bajo, confesaba que no saben aún qué tocarán del presente disco en directo. «Si tocamos todo el disco no entrarían los temas clásicos o muy pocos. Tampoco tenemos muy claro si intercalar los cedés o no».

Sí, aquí se vislumbra un problema de cierta envergadura, ya que los tres cedés cuentan con una coherencia estilística que parte desde la propia composición a la forma de producir el disco y los productores elegidos por sus características.

Al respecto, el trío especificaba sus relaciones con los productores, en este caso, tres para cada cedé. El productor en la escena anglosajona suele disponer de un poder casi absoluto sobre el acabado del disco, incluso meter arreglos por su cuenta o quitar pistas. U2 descartó al menos tres acabados de su último disco por no estar conforme con el trabajo de los respectivos productores.

No es el caso de BTX que están felices con la labor que han realizado Ross Robinson, Ricky Falkner y Bill Stevenson, cada uno elegido por sus características y tipo de canción. Con todo, el concepto de producción que maneja el trío no es el de desatenderse del acabado. «Jugamos con el equilibrio de decisiones y en ocasiones cedemos porque hasta el productor nos dice que para qué le pagamos si luego no le queremos hacer caso».

Galder Izagirre explica que la excelente portada surgió de casualidad en Venice, California, cuando exploraba en Internet ilustradores. Dio con una página y le gustóo. Con la curiosidad que después resultó ser del gasteiztarra Joseba Elorza.

Tres ambientes para un disco ambicioso porque puede

Berri Txarrak ha querido festejar su veinte aniversario con veinte canciones y tres cedés de diferente ambiente musical, y una cena que tuvieron el pasado sábado en Lekunberri en el restaurante Epeleta, conocido como el templo de la chuleta. El primer cedé muestra a los BTX más familiares, los del sonido plúmbeo, sórdido, con cortes tan explosivos como «Sutxakurrak» o «Lanbroan», Black Sabbath se esconde por algún corte. Pero donde BTX demuestra el talento reposado que habita en su sangre es con la llegada del segundo cedé. De la espesura se pasa a los claros primaverales, donde el trío advierte que es reversible. Un cambio de estilo y tonalidad que asombra y desconcierta por la maravilla que es. «Poligrafo bakarra» es quizá la composición más brillante. Atónitos por la sorpresa le toca rodar al tercer cedé, el más breve. Y nuevamente Galder, David y Gorka sorprenden con la mezcla rockera de pop, jarkore melódico y canciones de dos minutos. Prima la inmediatez, las canciones quedonas. Bajo, guitarra, batería y coros se lo curran como no cabía imaginar. «Hemen sukaldarien herrian» puede ser la canción más destacable. Triple salto mortal y entrada perfecta en el agua. Difícil concederle a un disco un diez, pero BTX lo rozan. P.C.

ATMÓSFERAS. En «Denbora da poligrafo bakarra» BTX se han retado a cara de perro. De sus entrañas han sacado las mejores composiciones, arreglos, bajo, batería, guitarras, melodías y coros. Hasta el diseño es sublime. Nada impide pensar que su octavo disco es lo mejor que han escrito y que se lo han puesto muy complicado al próximo.