Una semifinal para disipar dudas
Aimar Olaizola, «sin chispa» busca su octava final, mientras Saralegi, con molestias en su mano izquierda, busca estrenarse.

Sin haber completado un campeonato tan brillante como deseaban, Aimar Olaizola y Ekaitz Saralegi están a un paso de meterse en la final del Cuatro y Medio, un paso que dará aquel de los dos que consiga llegar a 22 esta tarde en el Labrit iruindarra. Por distintos motivos, ambos pelotaris se presentan con reservas a la cita de esta tarde pero ya se sabe eso de que, en caso de duda, la cátedra se ha decantado claramente por Aimar Olaizola, que busca su octava txapela y otras tantas finales.
El de Goizueta reconoció el pasado miércoles, en la elección de material, que no termina de encontrar esa chispa que ha venido teniendo desde que se recuperó de la grave lesión de rodilla, hace ya tres años. «En los últimos años siempre tenía algún problema cuando empezaba este campeonato. En este, por fin, empezaba bien pero en los partidos me he encontrado sin juego. Ese ha sido el problema, que estaba sin juego, espero que solo haya sido cosa de esos tres partidos», señaló.
Y es que, el mejor especialista de la distancia sabe economizar esfuerzos como nadie, siempre es capaz de dar ese 5% más que su rival en cada partido y, a pesar del susto que se llevó contra Olaetxea, tiene bien encaminado su pase a esta octava final del acotado. Además, han pasado ya dos semanas desde su último partido ante Joseba Ezkurdia en Donostia y tendría otras dos para una hipotética final, por lo que sigue siendo el principal candidato a la txapela, por mucho que su trayectoria en este acotado no haya sido la más brillante.
Saralegi, con molestias
Mucho mayor es la incertidumbre en torno a Ekaitz Saralegi, que parece haber dejado atrás esos dolores en el dedo que le llevaron a suspender el partido ante Martínez de Irujo, pero que sigue teniendo alguna molestia en la zurda y que tendrá que jugar el partido sin infiltrarse, pero con una férula protectora.
Son ya 26 los días transcurridos desde que el de Amezketa disputara su último partido, en este tiempo tampoco ha podido entrenar como hubiera querido y, desde luego, las de el guipuzcoano no son las mejores condiciones para afrontar un reto de semejante magnitud. «Lo de Aimar es lo de siempre, ha llegado a semifinales como primero de grupo y es el peor rival que puede haber. Quizá no esté tan bien como siempre, pero sigue siendo el mejor», señaló Saralegi en torno al supuesto bache de juego de su rival.
El recuerdo de la semifinal del año pasado, en la que el de Amezketa se adelantó 16-18, debería servirle de estímulo, pero sabe muy bien que llega en peores condiciones físicas y mentales de lo que lo hizo entonces.

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