Agustín GOIKOETXEA

Miles de voces demandan en Bilbo que se libere a los presos enfermos

Miles de personas reivindicaron ayer a la tarde en las calles de Bilbo el respeto a los derechos humanos de los presos vascos, especialmente de los que padecen enfermedades graves a quienes el Gobierno español les niega la libertad. Al final de la marcha, un hermano de Ibon Iparragirre y la compañera de Txus Martín expusieron retazos de la «realidad sangrante» que sufren por la «impunidad» de la actual política penitenciaria que les lleva a «un camino de dolor».

Miles de personas marcharon por el centro de Bilbo tras una pancarta con el lema ``Giza eskubideak errespetatu, heriotza gehiagorik ez. Gaixo dauden presoak etxean eta bizirik'', portada por representantes de las plataforma vizcainas que luchan por la libertad de sus vecinos presos enfermos, así como sus familiares. A la cabeza de la movilización fueron una decena de mimos sosteniendo unos barrotes carcelarios y portando camisetas con los nombres de Aitzol Gogorza, Ibon Fernández Iradi, Iñaki Etxeberria, Txus Martín, Gari Arruarte, José Miguel Etxeandia, Josetxo Arizkuren, Inma Berriozabal, José Ramón López de Abetxuko e Ibon Iparragirre.

Nada más que la manifestación echó a andar se sucedieron las consignas en favor de la liberación de los prisioneros, como ``preso gaixo larriak etxera'' y ``presoak kalera amnistia osoa'', además de otros referidos a cada uno de los represaliados. Por delante, cuatro furgonetas de la Ertzaintza que vigilaron por marcha por orden de la Audiencia Nacional española.

Tras recorrer una parte de Gran Vía, Ercilla, Colón de Larreategi, Buenos Aires y Ayuntamiento, los manifestantes se dirigieron hasta El Arenal, donde se desarrolló el acto final. En primer lugar, intervinieron el hermano de Ibon Iparragirre y la compañera de Txus Martín, que expusieron algunos de los detalles de sus casos, especialmente en el caso del ondarroarra que, a pesar del deterioro físico que padece por el avanzado estado del VIH con importantes lesiones neurológicas, ha sido agredido esta semana en Alcalá Meco por un preso social.

Conchi González, compañera de Martín, relató la angustia que sufren y cómo ellos no perciben el «nuevo tiempo». Alertó de que la desasistencia continúa, de que «el chantaje y la tensión» también, por lo que reclamó respeto para los derechos de sus familiares y de ellos «pegados al teléfono». Frente a la «impunidad» de la actual política carcelaria, pidió que el «nuevo tiempo» tenga reflejo en la situación de los prisioneros, porque si no no será tal.

Desde las plataformas convocantes, en su mensaje final, insistieron en que quieren a los presos vivos y que se respeten sus derechos, atendiéndoles adecuadamente con sus médicos de confianza para que se garantice su salud. «Les niegan el derecho de estar en casa para curarse», alertaron. «Los queremos en casa, los queremos entre nosotros vivos», concluyeron.