2014/12/11

Kronika
Kronika | Mesa redonda con Yes Scotland, ANC y Gure Esku Dago
Pueblo, autonomía y comunicación, tres claves para el auge soberanista

El proceso escocés ha rozado la independencia con la plural campaña social de Yes Scotland. En Catalunya la ANC marca la pauta. Y Gure Esku Dago está en marcha en Euskal Herria. Los soberanismos se labran hoy desde la calle, con nuevos ingredientes: protagonismo popular, autonomía política y otro tipo de comunicación.

Ramón SOLA
P004_f02

Los momentos políticos de sus países y sus propios grados de avance son diferentes, pero Yes Scotland, ANC y Gure Esku Dago tienen muchas cosas en común. Entre otras cosas, porque los procesos soberanistas en Europa van aprendiendo unos de otros. Ayer cruzaron sus voces en Donostia, en la primera mesa redonda de tres días de debate sobre el derecho a decidir organizados por Eusko Ikaskuntza y todas las universidades vascas. Stephen Noon, estratega de Yes Scotland, se presentó todavía deprimido por el resultado final, pero pronto demostró que era el que más tenía que enseñar porque es el que más lejos ha llegado. Le siguió Pere Pugès, de ANC, igualmente con varias lecciones en el zurrón y una organización poderosa detrás. Y acabó Zelai Nikolas, de Gure Esku Dago; lo nuestro va más lento, pero va.

Yes Scotland

Haciendo honor a la verdad, Stephen Noon cree que el Sí no llegó nunca a superar al No, «pero sí estuvimos ahí, en el 49%». Esto no quita que la campaña fuera un éxito arrollador teniendo en cuenta el punto de partida. Retrotrayéndose a este momento, cree que se tomaron algunas decisiones iniciales muy acertadas, como emplear de portavoces en televisión y otros medios a personas de diferentes sectores sociales, «y no a políticos profesionales con corbata». Explicó el motivo: pese a que el SNP es un partido hegemónico en Escocia, para la gente hoy día tiene más credibilidad un ciudadano como ellos que un dirigente político.

Así, dijo que se recorrió un camino conscientemente trazado y que se resume en este lema: «La conversión por la comunicación». Se trataba de que los voluntarios de la campaña fueron convenciendo a las personas indecisas de sus propios entornos, familiares, profesionales, círculos de amistades... personas más permeables a ellos que a los representantes políticos.

Y funcionó. Como funcionó también dosificar con mimo las razones para la independencia: «Teníamos mucho tiempo, no hacía falta una conversión rápida, así que fuimos dando información poco a poco, asimilable, entendible... La idea era crear una ola, pero de forma lenta».

Para este joven estratega escocés, otra clave fue tomar consciencia desde el principio de que el movimiento tenía que ser mucho más amplio y plural que el SNP. Admite que desde su posición en la oficina de la campaña tuvo que contenerse para no influir en asociaciones sectoriales que iban apareciendo en favor de la independencia (jóvenes, empresarios, agricultores...), «pero lo hice porque entendí que así iban a llegar más lejos». Al final contabilizó unos 35 grupos de este tipo, «unos muy eficaces y otros con poco eco, pero todos creando la sensación de que aquí había un pueblo que trabajaba por el Sí frente a Westminster, que estaba muy lejos».

Y así llegó la ola finalmente, a apenas diez días de las urnas, desatando el pánico del stablishment, que logró evitar la derrota pero con importantes peajes. De hecho, Noon remarca el modo en que ha aumentado la afiliación al SNP, el teóricamente derrotado, en estos últimos meses. Está seguro de que la opción sigue a la vuelta de la esquina porque «Escocia es ahora un pueblo movilizado, y eso es gracias al referéndum». Y prevé, como otros muchos, que puede haber un nuevo referéndum si en la votación sobre la pertenencia a la UE prometida por David Cameron para la próxima legislatura (si repite en Downing Street), se cumple el pronóstico de que los habitantes del Reino Unido prefieren salir y los escoceses, quedarse. Por eso, «es importante mantener el impulso. Y hemos aprendido».

ANC

Pugès guarda en la mente el día en que nació metafóricamente la Assemblea Nacional Catalana (ANC): «El 13 de setiembre de 2009 andábamos todos deambulando por Arenys de Munt, veíamos que allí estaba pasando algo, y entonces nos encontramos con que la gente de allí nos preguntaba `¿y ahora qué?'».

El caudal de energía que liberó aquella pequeña consulta local fue recogido inmediatamente en un proceso en el que cree que han confluido dos generaciones. La primera, la suya, es la que había protagonizado la experiencia de la Asamblea de Catalunya de la recta final del franquismo, y por eso conocía bien que aquella unidad saltó por los aires cuando llegaron las primeras elecciones y los partidos se impusieron cortocircuitando aquella iniciativa popular. Y se le unió otra generación joven que, según explicó Pere Pugès, ya no creía en la política ni en los partidos. De ahí surgió la ANC: «Unos pusimos la experiencia y otros la fuerza».

En su elogio a la necesidad de autonomía política, Pugès confesó que percibieron la debilidad actual de los partidos como una gran oportunidad, no porque quieran que desaparezcan, sino porque así es más fácil subirlos a este carro.

El impacto político de la ANC resulta indudable, pero por si acaso lo ratificó con números: hoy tiene asambleas de base en casi 800 de los 947 municipios catalanes y agrupa a unas 100.000 personas «cuando ningún partido catalán ha superado nunca los 35.000 afiliados». Así las cosas, no duda en hablar de «revolución», siempre poniendo la coletilla de «pacífica, democrática y mayoritaria».

GED

El proceso vasco también tiene hoy como tractor a una iniciativa social: Gure Esku Dago. Zelai Nikolas quiso recordarlo, primero porque todo empezó de la manera más humilde, cuando vecinos del Goierri viajaron a Escocia y vinieron sorprendidos y animados por lo que vieron; y segundo, porque cuando se lanzó la idea de la cadena humana del pasado junio muchos vaticinaron que no había condiciones para que saliera bien dada la tradicional división política entre los abertzales. La última gran noticia es el grado de conocimiento de Gure Esku Dago y la muy positiva valoración en el reciente Sociómetro.

Con este paso ya bien asentado, Nikolas explicó que se trata ahora de avanzar en la socialización de la demanda y de ir «tejiendo acuerdos» para superar un panorama de «gran pluralidad». Gure Esku Dago tiene claro que debe hacerse como se ha visto en Escocia y Catalunya, desde abajo y hablando mucho. Los trozos de tela serán la herramienta para ese acercamiento.

Patxi López insiste en que el derecho a decidir «fractura»

Una de las ideas repetidas y coincidentes ayer entre los expertos reunidos en la jornada de la UPV de Donostia fue que la materialización del derecho a decidir no ha acarreado división social ni en Escocia ni en Catalunya. Sin embargo, a la misma hora el exlehendakari Patxi López lo rechazaba en la Ponencia de Autogobierno del Parlamento de Gasteiz evocando este mismo argumento, reiterado por el PSE en los últimos meses.

Frente a esta solución, López defendió la vía federal, que en su opinión «suma y no fractura». Por si cupiera alguna duda, aclaró que se opondría férreamente a una hipotética reforma de la Constitución que estableciera «el derecho a decidir la independencia» para Euskal Herria o Catalunya. Patxi López considera que la independencia es un debate político que «no soluciona los problemas de la gente». GARA