Mikel INSAUSTI
Zinema kritikaria
CRíTICA: «Los fenómenos»

Una mujer entre albañiles en plena crisis del ladrillo

Toda muestra de cine social es bien recibida, porque en el Estado español las películas comprometidas con la realidad llegan con cuentagotas. «Os fenomenos» es una meritoria producción gallega heredera temáticamente de «Los lunes al sol» de Fernando Léon de Aranoa, con la que conecta a través de la influyente presencia de Luis Tosar. Aunque el actor tiene aquí una intervención más bien episódica, ha hecho de productor e interviene en la banda sonora, donde canta junto al compositor de la misma Piti Sanz, que es además el guitarrista de su grupo de rock The Ellas.

Pero la verdadera heroína obrera de «Os fenomenos» es Lola Dueñas, que interpreta a una mujer que se atreve a entrar en el cerrado mundo masculino de la construcción, cuando para sacar adelante en solitario a su bebé no le queda otro remedio que aceptar trabajo en una cuadrilla de albañiles. La ya famosa escena de los vestuarios se ha convertido en la situación emblemática que define la película, por ser el momento en que ella debe enfrentarse a los hombres que la rodean y hacerse respetar. Una vez superado el trance, la integración llegará, y con ella el compañerismo entre trabajadores unidos por la ascensión y caída del sector, al pasar de la llamada burbuja inmobiliaria a la crisis del ladrillo.

La coralidad de la película funciona gracias a un grupo de buenos secundarios gallegos encabezados por Miguel de Lira, y cada uno de los personajes con sus peculiaridades encuentra el necesario eco dentro del conjunto. Son gente humilde que Alfonso Zarauza ha retratado en su segundo largometraje con un tono neorrealista impregnado de cierto aire de western nostálgico, en cuanto género popular por definición.

Todos ellos representan esa mezcla de victimismo e irresponsabilidad que se dio en nuestra sociedad de principios de siglo XXI, cuando la población animada por la falsa idea del bienestar se hipotecó por encima de sus posibilidades económicas, para luego pagar las consecuencias con desahucios o la ruina de sus viviendas por defectos de construcción.