2014/12/27

Gregorio Blasco, el portero de Euzkadi

Toda historia tiene un comienzo y toda leyenda sus héroes. Uno de ellos fue Gregorio Blasco, «Goyo», el primer guardameta de la portería del Athletic Club en la Primera División española (1928-1929). Tras ganarlo todo con los leones, en junio de 1930 en Barcelona y en Bilbao en enero de 1931, Blasco disputó los dos partidos de la Euskal Selekzioa contra la Selección de Catalunya a iniciativa de Manu de la Sota y José Suñol. No puede ocultarse la trascendencia de aquellas contiendas, que venían a renovar una tradición perdida y así poder unir más a los jugadores vascos. Las dos grandes selecciones de la época se enfrentaron en dos emocionantes partidos donde la Selección Vasca salió vencedora de los dos partidos (0-1 y 3-2) y Blasco, una vez más, fue una de las figuras de los partidos.

Esa impresionante `carrera' como guardameta del Athletic se paró de golpe, como todo en un país que se sumía en la oscuridad. Comenzó la Guerra Civil y todo cambió. En Vizcaya al comenzar la guerra se suspendieron los partidos de fútbol que se reanudaron a finales de 1936 con dos partidos de la Euskal Selekzioa, uno contra la Selección de Cantabria el 29 de noviembre de 1936 en El Sardinero, que se perdió 3-2, y otro el 27 de diciembre del mismo año contra un combinado de Cantabria y Asturias, que se goleó 6-3 en San Mamés; en ambos, el portero de la selección fue Gregorio Blasco.

A principios de 1937 y con fines benéficos se organizaron tres encuentros entre ANV (Acción Nacionalista Vasca) y PNV (Partido Nacionalista Vasco) y otro entre una selección guipuzcoana y otra vizcaína. Si bien Blasco no pudo participar en el primer partido, pro-avión ``Euzkadi'' (el cual fue arbitrado por Eduardo Iturralde Gorostiza, abuelo del actual exárbitro y hoy comentarista Eduardo Iturralde), siendo sustituido por su suplente en el Athletic Ispizua, jugó los tres partidos siguientes formando parte del equipo Euzko Gudarostia junto a nombres míticos como Pablito, Areso, Cilaurren, Soladrero, Zubieta, Sánchez Arana, Mandaluniz, Unamuno, Larrinaga o Gorostiza.

Estas jornadas fueron el germen que despertó a la afición vasca deseosa de ver jugar a su Selección, que hasta entonces solo se había enfrentado contra Catalunya. Así pues el Lehendakari Aguirre formaría la Selección Vasca, el equipo Euzkadi, que realizaría una gira por Europa para ganar simpatías y fondos para la causa vasca. En dicha selección el portero titular no podría ser otro que Blasco, siendo portero suplente el estiloso Rafael Eguskiza. del Arenas Club, `el estilista', como luego le llamarían en Cuba por su gran estilo al atajar los balones que le llegaban a sus dominios.

Jugaron en Francia, Checoslovaquia, Polonia, Unión Soviética, Dinamarca y Noruega, consiguiendo grandes goleadas y la admiración de toda Europa a pesar de las dificultades generadas por la España franquista. En Rusia y Ucrania, según cuentan las crónicas, se dice que la fecha real del nacimiento del fútbol en esos países es en 1937 con la visita de la Selección Vasca, ya que los partidos que jugaron allí significaron un avance determinante en el fútbol soviético.

Pero tras la caída de Bilbao, esta mítica Selección tuvo que trasladarse a América donde siguió jugando y ganando simpatías para su añorada Euskadi a pesar de las presiones internacionales y de la FIFA. México, Cuba, Argentina, Uruguay y otra vez México fueron los países que les acogieron para ver jugar a la célebre Selección Vasca que había impresionado a toda Europa con nombres como Blasco, Aedo, Cilaurren, los hermanos Regueiro, Iraragorri, Lángara, Txirri II o Angel Zubieta.

Finalmente, en la temporada 1938-1939, bajo el nombre de Club Deportivo Euzkadi, participaron en la liga mexicana donde lograron el subcampeonato, pero una vez finalizada la contienda y ante la presión internacional disolvieron el equipo el cual ya no tenía razón de ser.

Gregorio Blasco comenzó entonces una carrera en el exilio, en México y también Argentina, incluido el mítico River Plate de Buenos Aires donde curiosamente todavía se le recuerda por ser el primer guardameta en jugar con guantes. Nuestro protagonista murió el 31 de enero de 1983, en México DF, poco antes de poder ver las dos ligas ganadas por el Athletic de Javier Clemente. Aún hoy es el portero vasco con más internacionalidades en la Euskal Selekzioa, el portero con más trofeos «Zamoras» y el portero vasco más laureado de la historia de Euskal Herria.