2015/01/05

Alguno tenía que ganar

Una escapada de Zubieta dio el triunfo al de Etxarri y a Berasaluze, en un duelo ingobernable por los fallos.

Jon ORMAZABAL
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BERASALUZE - ZUBIETA 22

RETEGI - REZUSTA 21

Sentado en la grada del Astelena, el cocinero y empresario Karlos Arguiñano comentaba ayer que hay partidos de pelota en los que le da pena que una de las dos parejas tenga que perder y que en algunos casos debiera existir el empate. Lo dijo en uno de los descansos de un partido en el que se podría dar por buena la teoría del beasaindarra, pero por todo lo contrario, ya que el triunfo y el punto se lo llevaron Berasaluze II-Zubieta, pero por eliminación, simplemente porque alguno se lo tenía que llevar. Ni los de Asegarce ni Retegi Bi-Rezusta hicieron méritos para ganar, pero el frontón no sabe de tablas.

El último tanto, sin dueño, y terminado tras una escapada de Zubieta de derecha a la que llegó Retegi pero que mandó al colchón en su intento de despejar, puede servir como buen resumen de lo visto en los 70 minutos anteriores de un partido con detalles pero mediatizado en exceso por las concesiones que unos y otros ofrecieron.

A tacadas

El de ayer en el Astelena fue un partido sin un hilo argumental claro, aunque la presencia en él de Beñat Rezusta sí que lo condicionó mucho. El de Bergara es un zaguero que, al golpear siempre de zurda, cambia los patrones habituales del peloteo, sacuda la pelota o sin terminar de gozarla. Y a Aitor Zubieta se le vio especialmente incómodo.

Sin embargo, tampoco fue el mejor día del de Bergara, al que se le marcharon excesivas pelotas fuera del verde, por mucho que tuviera pelotazos espléndidos y buenas finalizaciones.

En los cuadros alegres Pablo Berasaluze y Julen Retegi estuvieron antagónicos. Valiente, asumiendo quizá hasta excesivos riegos y alternando grandes remates y errores el de Berriz y probablemente excesivamente sobrio el de Eratsun.

En esta tesitura, el partido resultó ingobernable, con rachas para uno y otro lado hasta ese final en el que los azules lo vieron muy cerca pero se les terminó escapando el triunfo.

Adiós a Laskurain. Un acto sencillo y emotivo, acorde a la personalidad del propio Aritz Laskurain, antes de la disputa del estelar puso el punto final a la carrera como profesional del zaguero de Soraluze tras 12 años y medio de alegrías y penas. Un obsequio de Vidarte, la presencia de compañeros en la cancha y las gradas, un aurresku y el reconocimiento del pelotazale llegaron al pelotari . «Emoixok Lasku!».